Cuatro de las seis principales constructoras españolas, las que cotizan en el Ibex 35, se han postulado ya para la construcción de los siguientes tramos del tren de alta velocidad británico, que unirá Londres con Manchester y Leeds, en el norte de Inglaterra.

El ladrillo español le tiene ganas al AVE inglés. La última constructora en presentar su propuesta ha sido Acciona, que ha formado un consorcio con la firma irlandesa John Sisk para poder optar a los contratos de construcción en los que se va a dividir esta infraestructura faraónica.

Acciona se suma a ACS, FCC y Ferrovial, las constructoras españolas que también han anunciado que participarán en la licitación de la alta velocidad inglesa

Así, la compañía presidida por José Manuel Entrecanales se suma a ACS, FCC y Ferrovial, que han llegado a acuerdos con socios locales para presentarse a la licitación, que se dividirá en dos ramales para llegar a las mencionadas urbes, en una suerte de “y británica”.

Pero la nómina se podría agrandar, dado que OHL cuenta con dilatada experiencia en proyectos de alta velocidad en el extranjero, como la línea de Medina a La Meca en Arabia Saudí; tampoco está rechazada la presencia de la sexta constructora en el Ibex, Sacyr, que no descarta sumarse a las que ya optan a las obras. “Es un proyecto que estamos estudiando”, confirman fuentes de la compañía.

El esfuerzo lo vale, dado que esta línea de alta velocidad, conocida como HS2 (High Speed 2), es una de las mayores licitaciones ferroviarias del mundo.

En conjunto, el precio está fijado en 32.000 millones de libras (44.000 millones de euros), divididas en dos fases. La construcción de la primera fase, que llegará hasta Birmingham, segunda ciudad más poblada de Gran Bretaña, comenzará en 2017, aunque el Gobierno del Reino Unido tiene previsto que estos trenes no llegarán a Manchester, como colofón a la fase 2, hasta 2033.

Empeño gubernamental

El proyecto de conexión mediante ferrocarril de alta velocidad se ha convertido en una propuesta estrella del actual primer ministro británico, David Cameron. Tanto es así que el político torie afirmó que todo aquel que se opusiera a los planes de la HS2 estaba “poniendo en riesgo el futuro del país y del norte de Inglaterra”.

El Gobierno de David Cameron ha aprobado una HS3 que unirá Leeds y Manchester

Es más: consciente del tirón electoral que tiene la construcción de infraestructuras -en esto no tiene España la exclusividad-, el líder conservador ha sacado adelante una ampliación, una HS3, que ya cuenta con financiación en los últimos presupuestos presentados por el ministro de Hacienda –Chancellor of the Exchequer– para unir Leeds y Manchester.

Ahora que gobierna en solitario, sin tener que rendir cuentas a sus antiguos socios de gobierno liberales, Cameron puede poner la maquinaria administrativa británica al servicio de la causa. No obstante, el máximo representante de los tories se puede topar en el futuro con la resistencia del poder Legislativo, que ya se ha mostrado escéptico sobre la alta velocidad en ocasiones anteriores.

La principal pega, como se puede imaginar en una economía con unos principios tan liberales como la británica, está en el gasto público. Y es que los 32.000 millones de libras bien se podrían convertir, según las estimaciones que se manejan recientemente en la prensa, en 50.000 millones de libras, algo más de 68.000 millones de euros. Normal que a los Comunes y a los Lores no les salgan las cuentas.