David Simon, creador de la legendaria ‘The Wire’, vuelve a la carga con una miniserie que muestra las glorias y las miserias que supone gestionar una mediana ciudad en Estados Unidos. El protagonista, Oscar Isaac (‘Inside Lewyn Davis’, ‘The most violent year’) encarna a un joven político demócrata idealista, pragmático y ambicioso. Se puede ver en Canal+ Series/Movistar+. (OJO: hay algún spoiler)

Mezcla el cinismo y las conspiraciones de ‘House of Cards’ con el gusto por los detalles y la verborrea política norteamericana de ‘The West Wing’. Añádele una pizca de realismo al más puro estilo de ‘The Wire’ y el toque en la dirección de Paul Haggis y tienes una receta de éxito televisivo asegurado. Me refiero a ‘Show me a hero‘, la última serie creada por David Simon, y que desde el pasado 16 de agosto se puede ver en Canal+ Series/Movistar+.

Simon, célebre por haber creado alguno de los más grandes fenónemos televisivos de las últimas décadas (la legendaria ‘The Wire’ es, casi de forma unánime, lo mejor que ha hecho) se aventura de nuevo en una serie ambientada en esa época un poco gris, casi como lluviosa, que fueron los finales de los 80 y principios de los 90. La acción se sitúa en Yonkers, una mediana ciudad del estado de Nueva York gobernada durante seis legislaturas seguidas por un mismo alcalde, el republicano moderado Angelo Martinelli (interpretado sobriamente por James Belushi).

Yonkers se encuentra en una doble encrucijada. Por un lado, la ciudad se enfrenta a una posible condena por desacato, toda vez que se niega a cumplir una resolución de un juez que les obliga a levantar un número de viviendas de protección oficial no segregadas. El juez, harto de los retrasos, da un ultimátum al equipo municipal, de forma que si no lo hacen se sumirá en la bancarrota en pocos días debido a una multa creciente de forma exponencial (100 dólares, 200, 400, 800, 1.600…). Pero hay otro hito en el horizonte de Yonkers y sus ciudadanos: Elecciones locales para elegir alcalde y representantes.

Y Nick Wasicsko (Oscar Isaac) entra aquí en acción. Él es un joven concejal del Partido Demócrata, ambicioso y a pesar de ello idealista. Los líderes deciden proponerle a él como candidato electoral. No para que gane a Martinelli, sino más bien con la idea de que como es joven todavía tendrá una carrera política por delante. Pero ¡oh sorpresa! Wasicsko gana las elecciones, gracias a su estrategia de decir a los electores que él no piensa acatar la obligación de levantar en Yonkers las viviendas de protección oficial. Una promesa que le saldrá cara…

La ley contra la voluntad popular

Wasicsko llega al poder precisamente por el extraordinario rechazo que entre una buena parte de los votantes de Yonkers despierta la idea de que en su patio trasero se instalen colectivos desfavorecidos (los que suelen ocupar las VPO). Los rechazan porque creen que va a suponer más inseguridad, drogas y violencia en las calles, y porque ello hará que se devalúen sus propiedades. Pero querer apartar a estos colectivos y arrinconarlos en un ghetto atenta contra la igualdad amparada por la constitución y contra la ley federal. No hay nada que hacer.

No hay nada que hacer y Wasicsko, que lo sabe, no tarda en asumirlo. Así que en vez de crear un solo problema “enorme” (levantar una colonia de VPO en un solo barrio) aprueba diseminar varias VPO por barrios de toda la ciudad. En teoría esto debería minimizar los agravios, pero lo que en la práctica consigue es la impopularidad de todos los barrios. Wasicsko y buena parte de los representantes electos no están dispuestos a desobedecer al juez. No así el concejal Spallone, interpretado de forma majestuosa por Alfred Molina. Spallone es de esos americanos cuasienemigos del gobierno federal, siempre dispuestos a defender lo que creen suyo por encima de lo justo.

En el fondo, los primeros episodios de ‘Show me a hero’ hablan de algo que aquí en España está de plena actualidad: el conflicto entre legalidad y voluntad popular. En un estado democrático y de derecho, las leyes gozan de legitimidad porque son el resultado, en teoría, de la expresión popular a través de sus representantes. El problema llega cuando un colectivo o un determinado cuerpo electoral (en este caso una localidad) aunan una mayoría social que desea contravenir directamente la legislación vigente porque la consideran injusta. ¿Les suena de algo?

¿Tiene una parte del electorado el derecho a considerar una ley democrática y constitucional como injusta y por lo tanto no acatarla? En Estados Unidos, donde algo de esto saben, ya sabemos cómo suelen acabar estos conflictos. La Unión no es cuestionable por una parte o una escisión del pueblo estadounidense, ni lo son la constitución en su conjunto ni las leyes federales. Y si las desacatan, el Gobierno federal actuará empleando la fuerza coercitiva si es preciso. Ocurrió cuando hubo que escoltar a los primeros alumnos negros en centros educativos mixtos, y ocurrirá en Yonkers.

Éste y otros problemas, como la pobreza, la marginalidad y el racismo son de los que trata ‘Show me a hero’, una miniserie que por el momento (he visto la mitad) tiene altísima calidad y promete ser uno de los grandes acontecimientos audiovisuales del año. No os la perdáis.