Nunca antes en España se había hospedado tanta gente en establecimientos hoteleros de la máxima categoría. Los alojamientos de 5 estrellas han cerrado en julio el mejor mes de su historia en cuanto a número de clientes, a la espera de que agosto mejore las cifras de ocupación y selle así el mejor verano de la historia de este negocio de lujo, que ha permanecido ajeno por completo a la crisis.

Por primera vez en la historia de los hoteles de 5 estrellas españoles, durante un mes se han alojado en estos establecimientos más de medio millón de personas, según la última encuesta de ocupación hotelera del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En concreto, 514.102 viajeros han elegido esta categoría para pernoctar, una cifra que supera los 491.025 huéspedes de agosto del año pasado y también al récord anterior, de julio de 2011, cuando se alcanzaron los 497.700 viajeros en la máxima división.

También se han superado los 30.000 trabajadores empleados en esta categoría, cifra récord desde que se tienen registros, el año 1999. Asimismo, el número de plazas ofertadas, 87.782, ha barrido de un plumazo cualquier precedente de la industria.

Pese al éxito en el número de clientes, que ha sobrepasado cualquier logro anterior del sector, la ocupación se ha quedado en el 70,07%, 4 puntos por detrás del anterior máximo, que se dio en agosto del año pasado.

En este dato influye el aumento en el número de plazas hoteleras de 5 estrellas, 4.000 más frente a las que había disponibles en agosto de 2014, pero también el comportamiento de la serie histórica, ya que agosto siempre ha mostrado un grado de ocupación mayor al registrado en julio.

Eso sí, es la primera vez que se supera el 70% de ocupación en julio. La diferencia entre agosto y julio de 2014 fue especialmente marcada, con un incremento de 9 puntos porcentuales en la ocupación con prácticamente las mismas plazas, así que este agosto se podría volver a repetir la situación y superar el récord establecido.

Una tendencia al alza

Una de las causas de la mejoría de los hoteles de la máxima categoría se puede encontrar en la reactivación de la demanda interna, tras unos años en los que la crisis ha impactado gravemente en el sector turístico. De hecho, según el INE, las pernoctaciones de viajeros residentes en España durante julio han subido un 7%, frente al menor incremento (+5,3%) de los no residentes.

Otro de los motivos por el que el turismo de lujo crece en España es la inestabilidad política de los países del norte de África y, en especial, sus problemas de seguridad. Estos acontecimientos hacen que los turistas del resto de Europa se replanteen sus vacaciones y acudan a zonas más seguras con una oferta similar, como España.

La ocupación de los hoteles de 5 estrellas se ha disparado después del año 2009

Pero en el crecimiento sostenido que se aprecia en los últimos 15 años constata otra tendencia: la ocupación de hoteles de 5 estrellas no se ha resentido especialmente durante la crisis. Es más, la ocupación de estos establecimientos se ha disparado después del año 2009, cuando se situaba en torno al 60%, para superar ahora el 70% tanto en julio como en agosto.

El número de viajeros, si bien no experimenta los crecimientos de los primeros 7 años del milenio, tampoco deja de presentar una tendencia alcista, como se percibe en los gráficos.

Se trata de un fenómeno vinculado con el consumo de bienes y servicios de lujo que, lejos de haberse contraído durante la crisis, ha aumentado mientras las clases medias y bajas veían cómo su poder adquisitivo se resentía. Tanto es así que los 5 estrellas despegan pero los destinos “low cost” como Magaluf caen y están abordando una reconversión.

Los ricos son más ricos y los pobres son más pobres, como se puede apreciar después de los peores años de la crisis. Y, de paso, la clase media ve cómo sus salarios se desploman un 35% desde 2008. Pero es la primera parte la que más les importa a los 5 estrellas: los ricos siguen comiendo caviar y se van de vacaciones como si nada hubiera pasado.