El concejal de Economía y Hacienda de la capital, Carlos Sánchez Mato, denuncia en un artículo la “deuda odiosa e impagable” heredada del PP y defiende su eventual anulación tras negociar con los acreedores. El Ayuntamiento, que acumula una deuda de casi 6.000 millones de euros, destinó el año pasado 1.500 millones a amortizarla y al pago de intereses, un tercio de todos sus ingresos corrientes. El nuevo equipo de gobierno, en manos de la plataforma Ahora Madrid, anunció ayer mismo la puesta en marcha de la auditoría ciudadana de la deuda que había prometido.

El Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha una auditoría para analizar la deuda heredada del anterior equipo de gobierno municipal, comandado por Ana Botella (PP), que se situaba en los 5.936 millones de euros cierre de 2014. El nuevo consistorio, ahora con Manuela Carmena (Ahora Madrid) al frente, quiere investigar no sólo las implicaciones legales de las actuaciones y las políticas del Ayuntamiento, sino también su impacto financiero, económico, social y medioambiental.

Manuela Carmena explicó esta misma semana en una entrevista en la cadena SER que probablemente en el plazo de un mes se irán conociendo los primeros datos de esta auditoría (aunque fuentes del Ayuntamiento apuntan a que previsiblemente el plazo acabará siendo mayor). Y aunque el proceso de análisis se puso en marcha formalmente ayer, la alcaldesa dijo que su equipo ya está al tanto de algunos “datos interesantes” acerca de las políticas desarrolladas por el consistorio hasta ahora.

El concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato. Foto: Máximo García.

La alcaldesa se quejó de que el Ayuntamiento paga por el alquiler de edificios 44 millones de euros al año, -de los que 9,5 millones se pueden considerar como un sobrecoste injustificado por encima de los niveles de mercado- y denunció la existencia de contratos blindados con algunas grandes inmobiliarias que no permiten rescindirlos hasta 2019. “Nos hace pensar que se contrató, por lo menos, con torpeza, en contra de los intereses de lo público”, dijo la regidora. Ésos son los primeros datos… interesantes. Antes de iniciar la auditoría.

Deuda “odiosa e impagable” y en un 80% “ilegítima”

El actual equipo de gobierno considera la Auditoría Ciudadana de Deuda y Políticas Públicas como una “obligación del Ayuntamiento y un derecho de la ciudadanía”. El proceso ya está en marcha. Pero a la espera de conocer los resultados de los estudios, el responsable político de la propia auditoría, el concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato, denuncia en un artículo que las actuaciones de los equipos de gobierno del Partido Popular, tanto el de Ana Botella como el de Alberto Ruiz-Gallardón, “han cargado sobre las espaldas de todos una deuda odiosa e impagable”, fruto de obras faraónicas con grandes desviaciones presupuestarias, por la externalización de servicios públicos con sobrecoste, y por enormes costes de los propios intereses del pago de deuda.

“Parece claro que más del 80% de la deuda del Ayuntamiento de la capital tiene suficientes elementos para ser declarada ilegítima”, sostiene el concejal de Economía en un artículo

“Parece claro que más del 80% de la deuda del Ayuntamiento de la capital del Estado tiene suficientes elementos para ser declarada ilegítima”, sostiene Sánchez Mato en un artículo firmado por él en el último número de la revista Papeles de Relaciones Ecosociales y Cambio Global, de la fundación Fuhem, publicado esta misma semana. El texto fue remitido a la revista a mediados de junio, cuando Sánchez Mato ya era concejal electo del Ayuntamiento por Ahora Madrid, pero aún no había tomado posesión como delegado de Economía y Hacienda del consistorio.

Suspenderla o anularla (¿pero no de momento?)

Sánchez Mato defiende la “suspensión o anulación” de la deuda que se considere ilegítima, así como emprender acciones legales contra las personas que generaron este “endeudamiento extremo”. “No existe otra opción para que se produzca un cambio sustancial que la realización de una auditoría ciudadana de la deuda bajo control técnico y social con la intención de proveer de argumentos y herramientas al gobierno municipal para la suspensión o anulación de la deuda identificada como ilegal y/o ilegítima en una eventual negociación con los acreedores, así como la exigencia de responsabilidades administrativas, civiles y penales a las personas participantes en su gestación”, sentencia.

“No existe otra opción para que se produzca un cambio sustancial que una auditoría para proveer de argumentos al gobienro municipal para la suspensión o anulación de la deuda ilegal o ilegítima”, dice Sánchez Mato

“Un proceso ordenado de actuación sobre la deuda municipal de Madrid debería, tras una auditoría, establecer por el conjunto de ciudadanos los criterios de ilegitimidad de la deuda existente y realizar a continuación la revisión técnica para cuantificar la deuda ilegítima y proceder a su reducción con una propuesta a los acreedores con la adecuada argumentación y el respaldo democrático de la misma”, apunta Sánchez Mato, que concluye que “es imprescindible que cambiemos radicalmente el eje de las prioridades a fin de poner a los madrileños por delante de la deuda, no a la deuda por delante de los madrileños”.

Ayer mismo, el propio Sánchez Mato, en la rueda de prensa en que anunció la puesta en marcha de la auditoría ciudadana, eludió precisar cuál será la respuesta del Ayuntamiento en caso de que se determine que una parte de la deuda es ilegal. No obstante, el concejal se preguntó: “¿A alguien le parece ilógico que el Ayuntamiento de Madrid actúe si hay una parte de la deuda que es ilegal?”. Tiempo al tiempo.

Carmena dijo que el propio Sánchez Mato cree que no será necesaria una reestructuración de deuda y que se podrá seguir pagando a los ritmos actuales

Entretanto, la alcaldesa madrileña, Manuela Carmena, apuntó esta semana que “no parece que vayan a ser necesarias” realizar reestructuraciones ni quitas de la deuda de la corporación municipal. Una valoración que Carmena realizaba precisamente justo después de hablar con el propio Sánchez Mato.

“Acabo de hablar con mi consejero de Economía, que es muy competente, y me decía Carlos [Sánchez Mato], que está trabajando en el Presupuesto, que no, que podemos seguir pagando la deuda al ritmo que se está pagando y que va a haber dinero para hacer muchas cosas”, explicó Carmena. Y aunque el propio Sánchez Mato defiende en su artículo el impago de las deudas ilegítimas y ve claro que gran parte de la deuda municipal madrileña lo es, Carmena sostuvo, tras hablar con él, que “no parece que en este mismo momento que tengamos que hacer una reestructuración”.

Obras con sobrecostes milmillonarios

Las críticas del concejal de Economía y Hacienda en su artículo sobre cómo los gobiernos municipales del Partido Popular generaron la deuda acumulada son directas y muy duras. “El balance que Ana Botella ha presentado de su gestión en el Ayuntamiento de Madrid ha descrito una ciudad idílica que reduce a marchas forzadas una descomunal deuda cuyo origen no ha sido aclarado a los ciudadanos, pero que está ligado a operaciones urbanísticas que no respondían a las necesidades generales, sino, más bien, a los intereses de las grandes corporaciones que ejecutarían y gestionarían las infraestructuras a construir, y a los de las entidades bancarias que las financiarían”, sostiene el concejal.

“Las enormes desviaciones económicas no han sido investigadas ante la mirada incrédula de los ciudadanos que ven cómo las mayorías políticas en el ámbito municipal vetaban cualquier tipo de aclaración o depuración de responsabilidades”. En este sentido, Sánchez Mato señala el soterramiento de la M-30, el proyecto estrella de la era Gallardón, como el principal causante del “enorme crecimiento” de la deuda municipal. Ruiz-Gallardón emprendió el proyecto, en 2004, con un presupuesto previsto de 1.700 millones de euros, el coste final de las obras fue de 6.300 millones, y sumando los intereses de la deuda los madrileños acabarán pagando 10.406 millones, seis veces más que el presupuesto original.

Y el concejal de Ahora Madrid también denuncia que la remodelación del Palacio de Cibeles para convertirlo en sede del Ayuntamiento se presupuestó en 40 millones y acabó costando 530 millones, y obras destinadas al frustrado Madrid olímpico (como la Caja Mágica o el centro acuático) se emprendieron con un coste estimado de menos de 160 millones y acabaron costando casi 490 millones.

El 80% del gasto corriente, a pagar servicios privatizados

En paralelo, Sánchez Mato arremete contra las políticas de externalización/privatización de los servicios públicos por resultar a la postre más cara que la prestación directa y porque “cada vez en mayor medida, los presupuestos municipales están al servicio de las grandes empresas privadas que es a quienes se encomienda la realización de múltiples y variados servicios”.

Casi el 80% de los todos gastos corrientes y servicios del Ayuntamiento en 2014 (y un tercio de todo el gasto municipal) fue destinado al pago de los contratos con los grupos privados de servicios, según se recoge en el artículo citando datos del propio consistorio madrileño. El consistorio

“El mecanismo utilizado ha consistido en convencer a la ciudadanía de que los servicios prestados por empresas privadas eran más baratos para el erario público. Los hechos demuestran lo contrario y que las únicas reducciones de coste son realizadas a costa de la prestación del propio servicio y de las condiciones de trabajo de quienes lo realizan”, indica. Sánchez Mato.

Hay dinero… pero para pagar la deuda

El actual concejal de Economía se queja de que las políticas de los sucesivos gobiernos municipales del PP han disparado los compromisos financieros y, con ello, han comprometido los presupuestos del consistorio. La presión fiscal creciente en los últimos años ha elevado la recaudación municipal, pero ha de ser destinada a pagar los gastos financieros y a amortizar deuda.

Los gastos financieros vinculados a la deuda han pasado de 401 millones en 2009, a 996 millones en 2012 y a 1.498 millones de euros el año pasado. Una cifra, la de 2014, que implica que el Ayuntamiento destinó el 34% de todos sus ingresos corriegos sólo al servicio de la deuda (frente al 9,9% de 2010) y que se dedicó a los compromisos financieros el triple que el gasto realizado directamente en los distritos de la ciudad, que fue de 501 millones el año pasado (frente a los 598 millones que se destinaron en 2010).

“A pesar de su magnitud, la deuda municipal es técnicamente sostenible desde el punto de vista económico. La gran capacidad recaudatoria que posee el Ayuntamiento está permitiendo generar ahorro financiero bruto para amortizar los pasivos adeudados”, explica Sánchez Mato. “La cuestión que hay que poner encima de la mesa es la insostenibilidad social de esa deuda, ya que atender a su pago en las actuales condiciones y plazos, sólo puede hacerse a costa del deterioro de los servicios públicos esenciales. El Ayuntamiento de Madrid puede presumir del pago de la deuda a costa de la población más vulnerable, que no fue la que se benefició de los macroproyectos que causaron el sobreendeudamiento municipal”.