A estas alturas todos sabemos que es Ashley Madison, el mayor portal de infidelidades que ha dejado al descubierto los datos de millones de usuarios tras haber sufrido el ataque de unos hackers. Un hecho que podría haberse cobrado dos vidas, algún que otro puesto de trabajo y quien sabe cuántos matrimonios.

Nombres, apellidos, direcciones de correo electrónico, cuantas bancarias… ahora todos estos datos que en su día fueron introducidos por los usuarios de Ashley Madison en la plataforma pensando que serían privados, han pasado a ser públicos. Por Internet circulan tablas y mapas en los que podemos localizar a los infieles, así como cientos de noticias que señalan a personajes públicos, como presentadores o bloggers, de estar inscritos en la web.

Una catástrofe. Así podríamos definir este caso, que si bien ha perjudicado a millones de usuarios, a los que les puede cambiar mucho la vida (y seguramente no para mejor), también se ha convertido en la mayor oportunidad para las empresas que ofrecen servicios de protección y seguridad en la red. Pues los chantajes y extorsiones no han tardado mucho en aparecer, así como las víctimas que a cualquier precio borrarían sus datos de la lista.

Mientras los que se han metido en un lío después ser identificados como usuarios de Ashley Madison buscan el perdón de su pareja (recordemos una vez más que esta plataforma se define en su web como “la página de contactos más importante a nivel mundial en encuentros discretos para gente casada”, donde podemos leer discretos en un sugerente tono rosa), multitud de expertos en seguridad han salido a contar que debemos hacer para evitar males como este, proponernos soluciones en caso de ser uno de los afectados y preguntarse una y otra vez qué es lo que pudo pasar.

¿Qué dicen los que saben?

Ashley Madison conectaba datos de forma privada. Ahora esos datos son públicos

Peter Eicher de Commvault, compañía especializada en gestión de la información, señala que lo sucedido es un acto ilegal que ha dejado a vista de todos los datos de 36 millones de personas. “Como cualquier negocio de estos días, el activo de más valor de Ashley Madison eran sus datos. De hecho, los datos eran su único activo. Vendían conexiones de datos: “Querida colección de ceros y unos, me gustaría presentarme. Yo también soy una colección de ceros y unos”. Es lo que hacían. Conectaban datos, de forma privada. Y ahora esos datos son públicos”, señala dejando claro la importancia que tiene hoy en día el tráfico de datos que se vierten en Internet.

Este argumento es además el que el experto utiliza para invitar a las empresas a preocuparse un poco más por sus Departamentos de Tecnología de la Información, pues explica que “las empresas son hackeadas porque la seguridad de los datos es dura y complicada, y hay personas muy inteligentes por ahí fuera buscando brechas constantemente, todos los días”.

Y es que parece que si hoy es Ashley Madison la que ocupa las portadas de los periódicos, mañana irremediablemente será otra empresa, según dice Peter Eicher, que remarca que “si hace el trabajo necesario y cuenta con una sólida estrategia de gestión de datos y un partner de confianza, entonces la próxima víctima no será usted”.

“Tratándose de una empresa que gestiona información valiosa y sensible, esto supone un fallo muy grave”

Corey Natchreiner, director de tecnología de la compañía de seguridad informática WatchGuard, indica que la gravedad del caso viene dada por la enorme cantidad de datos que han sido filtrados así como por las cuestiones éticas que plantea la naturaleza de la página.

Señala también a Ashley Madison como responsable de la filtración, pues parece no haber explicación que justifique la falta de buenas medidas de seguridad de la empresa: “Los hackers han tenido acceso a una enorme cantidad de datos durante un tiempo considerable. Tratándose de una empresa que gestiona información valiosa y sensible, esto supone un fallo muy grave. No existe una defensa perfecta, por lo que nada más implantar unas medidas de seguridad, se ha de asumir la posibilidad de que éstas puedan verse comprometidas. Las empresas han de contar con herramientas de visibilidad y procesos que les permitan dar respuesta a cualquier incidente de forma ágil”.

Los afectados pueden tratar de recudir las consecuencias del caso

Legálitas, que ofrece servicios de asistencia y defensa jurídica en España, también ha publicado unos consejos dirigidos a ayudar a los afectados por el caso Ashley Madison, ya que los datos filtrados pueden acabar en manos de delincuentes capaces de robarte la identidad, delinquir en tu nombre o robar en tus cuentas bancarias.

Para asegurar la protección de la privacidad tanto online como offline, Lagálitas recomienda a las víctimas del filtrado de datos:

  1. Rastrear la información personal que aparece en buscadores e intentar proceder a su eliminación, poniéndose en contacto con el portal que almacena dicha información o con el propio buscador.
  2. Crear una alerta que avise al afectado cada vez que su información personal aparece pública en la red. De esta manera podrá proceder en el menor tiempo posible a la eliminación de sus datos.
  3. Presentar denuncia ante la Policía o Guardia Civil. El documento que acredita la presentación de la demanda será de gran ayuda al afectado si en un futuro terceras personas usurpan su identidad, abriendo en su nombre cuentas bancarias, realizando transferencias, creando nuevas líneas de suministro a nombre del usurpado o cometiendo delitos en nombre del afectado.
  4. Dar de baja la cuenta o tarjeta bancaria que aparezca registrada entre los datos que recientemente han visto la luz pública.
  5. Por último, no hacer nada si no se tiene claro cuáles pueden ser las consecuencias. Si el afectado no sabe cómo proceder, lo mejor es ponerse en manos de un abogado experto en privacidad para que le ayude con los diferentes trámites y acciones legales a realizar.

El negocio de los datos

Después de leer lo que dicen los expertos no nos cabe duda de que los casos de filtración de datos son todo un negocio, pues estamos tratando con información verdaderamente valiosa que si no eliminamos de la red pública puede acabar acarreándonos grandes problemas. 

Lo sucedido con Ashley Madison obligará a otras empresas a reforzar su seguridad, a los afectados a contratar abogados y servicios que les prometan borrar sus huellas por la página de infidelidades, y a los delincuentes a chantajear a las víctimas. Dinero, intereses, reputaciones, matrimonios, confianza…todo esto y mucho más es lo que ahora está en juego y lo que ha llevado a empresas y personas a movilizarse, mostrando todo lo que son capaces de hacer.

Ahora es este el caso que está en nuestras pantallas de televisión y páginas del periódico, es Ashley Madison y los datos de sus usuarios los que preocupan, el principal objetivo de los que crean problemas y los que buscan solucionarlos, sin embargo, cuando esto haya pasado y sea otra la empresa perjudicada por la publicación de información personal, entonces, aunque estemos hablando de protagonistas diferentes, lo que tendremos será a los mismos afectados y a los mismos delincuentes y compañías luchando por hacer el mismo negocio.