La caída de los tipos de interés provocada por la crisis griega ha supuesto ahorros millonarios para Bélgica y Alemania. Aunque Grecia no les pague su deuda, estos países ya han recuperado el gasto ocasionado por la crisis del país heleno.

Bélgica se ha beneficiado financieramente de la crisis griega por la caída del pago de intereses de la deuda belga, de manera que habría ahorrado 12.000 millones de euros desde 2010, según un estudio de la Universidad de Lille encargado por el diario belga “La Libre”.

De acuerdo con el director de estudios económicos de esta institución, Eric Dor, el Estado belga se ha beneficiado de la crisis griega gracias a la diferencia entre los pagos de intereses a los que ha tenido que hacer frente realmente el país y los que tendría que haber financiado sin la crisis griega.

Los 12.000 millones de euros suponen un monto muy inferior al calculado recientemente por el Instituto para la Investigación Económica de Halle (IWH) para Alemania, que habría logrado en el mismo periodo (2010-2015) ahorros de 100.000 millones de euros por la caída de la rentabilidad de los bonos alemanes. 

Las malas noticias en Grecia son buenas noticias para Alemania

Los expertos del instituto investigaron la forma en que las noticias positivas y negativas sobre la crisis griega influyeron en la rentabilidad de los bonos alemanes y hallaron una relación directa: Cuando empezó a ser probable una victoria de Syriza en las pasadas elecciones, los tipos de interés de la deuda alemana bajaron entre 20 y 30 puntos básicos diarios. 

Pero cuando Grecia mostró disposición a negociar, los tipos de interés de la deuda alemana subieron. Las buenas noticias sobre el país heleno se tradujeron en una subida de 160 puntos básicos del interés de la deuda pública alemana. Así pues, “las malas noticias de Grecia se convertían en buenas noticias para Alemania y viceversa”, indica el informe. 

Estos ahorros superan los costes de la crisis, incluso, si Grecia no devuelve sus deudas completamente. En el caso de Alemania dichos costes ascenderían a 90.000 millones de euros y en el de Bélgica, 10.000 millones.