La relación entre la televisión tradicional y los nuevos modelos de comunicación no ha sido fácil. Las diferencias de acceso y narración entre ambas podrían haber creado abismos más allá de la fricción, pero el movimiento de público hacia las últimas y la aún muy arraigada presencia social de la primera hace que exista una comunicación a la fuerza entre ambas. Prueba de ello es el programa Late Late Show del viernes 21 de agosto, dedicado a YouTube. Así que parece un buen momento para echar un vistazo a esa relación.

La situación que se vive en los programas nocturnos estadounidenses, esa mezcla de programa de entrevistas y humor conocidos como ‘lates’, es de incertidumbre. Desde hace unos años están cambiando las personas que durante más de una década se han dedicado a conducir los programas, eso ha permitido a una generación más joven hacerse cargo. El relevo se ha producido no tanto por cansancio de los presentadores como por la sensación en las cadenas de necesitar acercarse a unas nuevas audiencias. La progresiva caída del número de espectadores, sobre todo de los más jóvenes e interesantes para los anunciantes  -el segmento de 18-49 años-, que parecen haberse pasado a otras ofertas de ocio, especialmente las derivadas de internet, amenaza ese dominio uniforme que tanto ayuda a mantener ahí a los espectadores. De ahí que busquen formas de acercarse a ‘lo que los jóvenes consumen’. 

La llegada de los nuevos presentadores de esos ‘lates’, primero a las posiciones más libres que permiten los programas de continuación y, finalmente, a los puestos principales, ejemplificaron todo un cambio de comprensión del medio que pasaba de satirizar la actualidad a buscar esos éxitos virales. Algo que Jimmy Kimmel fue el primero en acometer pero en el que acabaría logrando la excelencia Jimmy Fallon, con tanta brillantez que su ruptura frente al anterior estilo ha levantado las voces por el cambio de substancia por viralidad. La multitud de vídeos que irían creando entre los dos acabaría incluso condicionando otros programas que pasaban a entender nuevas maneras de comunicarse. Pero, a la vez, traían la necesidad entre esos que llegaban de procurar ofrecer ese tipo de contenidos.

De ahí la llegada del cómico inglés James Corden al Late Late Show de la CBS tras el despido del gran Craig Ferguson, que pasaba de este tipo de contenidos, para que se centrara en ellos. Corden, ganador de un Tony, actor de musicales y muy conocido en Inglaterra como guionista y actor cómico, se centraría desde su misma llegada, aún con David Letterman en el programa principal de la cadena, en la búsqueda de ese éxito en la red. Haciendo karaoke en el coche con Justin Bieber, llevando a su amiga Anna Kendrick para batirse en duelo de canciones o llevando a One Directon a su programa. Sin embargo aún seguía por detrás del éxito de los Jimmys, algo que ha eguido intentando remedir yendo, directamente, a la fuente de la viralidad. Los profesionales de internet. Primero invitando a figuras de Vine a un programa en el que ofrecía una Escuela para Vines y luego, el 21 de agosto, dedicando un programa en exclusiva a YouTube. Así que, una vez más, podemos preguntarnos: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La llegada del contenido online y su popularización

Por extraño que pueda sonar hoy en día: YouTube no estuvo desde los inicios de internet. De hecho, en los años noventa encontrar vídeos integrados era poco habitual debido, entre otros problemas, al espacio y estado de las líneas por las que la información transcurría que hacía complicado incluso cargar una fotografía. Por suerte el tránsito y la inversión subsecuente fueron facilitando que, para mediados de los noventa, comenzaran a aparecer primero canciones gracias al Word Magazine y luego los intentos de las grandes empresas, Microsoft con su ActiveMovie, luego Realplayer y el Quicktime de Apple. 

La conexión seguía dificultando dar un uso continuo, pero ya empezaba a haber webs con algún tipo de contenido reproducible. En 1995 tuvo lugar la primera emisión de una serie creada para internet, The Spot. Inspirada por el éxito de Melrose Place y con la idea de ser el inicio de un canal propio para internet. Lamentablemente los problemas técnicos tanto de los creadores como para que los posibles espectadores pudieran verlos acabaron con la serie en un par de años. Pero ya se había marcado el inicio e incluso habían ganado un Webby, un premio creado para señalar las contribuciones al desarrollo de la red. Además, los avances logrados y el cuerpo técnico irían reapareciendo, si bien en esta primera época sería sobre todo en animaciones sencillas que se pudieran reproducir sin mucho problema.

Dentro de esas webs creadas para producir pequeñas piezas sin una continuidad estaría en 2000 la web CollegeHumor, que no solo recogía creaciones de internet sino que también iba lanzando sus propias creaciones. En 2003 sería Microsoft quien intentaría meterse en el negocio siguiendo esta pauta de pequeñas piezas con el lanzamiento de Weird TV 2000 para el recién lanzado MSN Video, en la que sería una de las primeras colaboraciones entre una empresa informática y un programa de televisión, el programa de humor emitido por sindicación Weird TV, para ofrecer contenido propio online.

Por suerte llegaron las elecciones estadounidenses y primero en 2000 -año en que aprovecharon para lanzar la web CollegeHumor– y finalmente en 2004 gracias a la popularización de la banda ancha y a la creación de comunidades online. En esos casos era preferible dirigirse directamente por el mismo medio, como hizo Howard Dean cuando buscaba la candidatura demócrata. También fue el año de la creación de Rocketboom, una de las primeras webs de vídeos creada como medio satírico aprovechando las elecciones de ese año. Y tras 2004 vino el año en el que se produciría el gran salto de acceso. El 14 de febrero de 2005 se ponía en marcha YouTube que no solo quería ofrecer vídeos a sus usuarios sino, además, animar a que la gente produjera material para la web. La simplificación del asunto, que se veía reducido a grabar algo y subirlo a la web, supuso una revolución en varias direcciones a la vez. 

Lo primero que aparecieron fueron ‘vloggers’ o ‘video bloggers’, personas que veían más sencillo contar sus vivencias o mostrar aquellos temas de los que solían hablar en sus blogs en formato vídeo. A partir de ahí habría una distinción por dos ramas, la de los que decidieron seguir este camino y aprovechar no solo para contar sus experiencias sino, además, hacer programas de divulgación -ya fuera general o de conocimientos concretos como la cocina o los trucos de belleza- y los que decidieron seguir por la ficción con la creación de las primeras series webseries de YouTube, incluso cuando eso significaba desdibujar un poco las líneas entre realidad y ficción como ocurría en lonelygirl15

El éxito de las webseries

Esto, que podría parecer una tontería, ha ido creando a todo un grupo de profesionales. Gente que estaba al margen de los canales y que aprovechaba la libertad dentro de unos márgenes de internet para crear sus propios acercamientos. Por ejemplo la de The Guild en 2007, con su historia sobre jugadores que mezclaban los juego de rol con el éxito masivo de los MMORPG o  ‘massively multiplayer online role-playing game’, es decir, juegos de rol masivos por internet que existían desde mediados de los noventa con Meridian59 o Ultima pero que habían ido ganando masa hasta la llegada en 2004 de World of Warcraft.

Ese mismo año sería la primera ocasión en que los Webbys reconocieran a los actores que trabajaban para estas creaciones premiando a lonelygirl15 y Ask a ninja. Pronto empezaría a haber grandes nombres interesados en estos proyectos. Ese mismo año Michael Eisner -exjefe de Disney- respaldaría las webseries Prom Queen y SamHas7Friends; se pondría también en marcha la web de alojamiento de vídeos humorísticos Funny Or Die creada por Will Ferrell y Adam McKay. Aunque sería en 2008 cuando el portal de vídeos en streaming HULU llegara a un acuerdo con Joss Whedon para hospedar la emisión por internet de un proyecto que se había autofinanciado el director y guionista: Dr. Horrible’s Sing-Along Blog, que incluía acción, música, superhéroes y muchas más cosas. Se convirtió en un pequeño éxito que dio más relevancia aún a estas creaciones.

El siguiente hito aprovecharía el inicio del fenómeno conocido como ‘creepypasta’, es decir, la interacción de usuarios para expandir y completar historias terroríficas. Algo que podría haber comenzado en los foros de Something awfull con la creación del Slender Man y que se veía trasladado a las webseries gracias a Marble Hornets en 2009 llevándolo, una vez más, a un nuevo nivel que aún se está desarrollando. Ese mismo año se instituirían los Streamys, premios otorgados por la recién creada International Academy of Web Television para reconocer los progresos y creaciones televisivas. 

A esas alturas estaba clara la creación de un sistema de fama paralelo al que se mostraba en los medios generalistas. Las posibilidades de difusión al margen de estas estructuras tradicionales habían servido para dar a conocer a todo tipo de personas desde la época de las webs personales y los blogs de modo que la multiplicación de posibilidades tenía que acabar afectándoles también. En 2009 un grupo de amigos ingleses que tenían intención de ser una banda grabaron una canción, parodia de TiK ToK de Ke$ha, el éxito sería tan grande que a partir de entonces The Midnight Beast pasaría a ser realmente una banda, grabando canciones humorísticas y llegando no solo a dar conciertos sino a tener en 2012 su propia serie en televisión. 

El paso a televisión desde internet iría haciéndose más habitual, y desde los lugares menos esperables. En ocasiones sin un correlato real, como la creación en 2007 para Nickelodeon de iCarly, serie de enorme éxito sobre una chica que tiene un vlog.  En 2010 la cuenta de tuiter Shit my dad says sería adaptada a una comedia, de corta duración. Otras series han hecho una transición más directa: Sanctuary empezaría en internet en 2007 antes de que el canal SyFy decidiera incorporarla a su plantilla, Childrens Hospital pasaría de ser una webserie en la web de TheWB en 2008 a incorporarse como espacio en Adult Swim en 2010, Web Therapy sería la webserie de Lisa Kudrow creada en 2008 hasta que en 2011 Showtime decidiera darle una oportunidad en televisión durante cuatro temporadas. Broad City siguió también este formato desde 2009 a 2011 antes de ser adquirida por Comedy Central y que se convirtiera en todo un éxito crítico.  El mismo canal se haría en 2013 con Drunk history, una webserie que llevaba en emisión desde 2007.

En otras ocasiones es el éxito de un lado el que repercute en otro, de esa manera el cocreador de esa serie, Jeremy Konner, pasaría a dirigir Another Period, una parodia de los realities también con un transfondo histórico. No solo ocurriría dentro de un mismo canal. The Lizzie Bennet Diaries, una adaptación creada en 2012 del clásico de Jane Austen daría lugar a la creación de una productora, Pemberley Digital, que llegaría a un acuerdo con la cadena pública estadounidense PBS para realizar una nueva adaptación de un clásico con Frankenstein, M.D. en 2014. 

El éxito de la no-ficción en internet

Todo eso en la parte de ficción, pero no solo desde ahí irían conquistándose la fama. Bien es cierto que le vendría bien a a algunos como el humorista tuitero Rob Delaney que acabaría logrando el papel principal en la serie Catastrophe en 2015 tras varios pequeños papeles a partir de que se abriera su tuiter en 2009. Otros, como el grupo australiano Janoskians, con un comportamiento similar al de los miembros de Jackass, les ha servido para lograr números uno en la lista de canciones. A veces el éxito se produce cruzado, como cuando los populares CrashCourses, episodios divulgativos de diversas materias, sirvieron para potenciar no tanto a los hermanos Green, Hank y John, como las novelas que escribía este último. Un éxito de ventas que las llevaría también al cine. Sí, este John Green es el autor de Bajo la misma estrella y Ciudades de papel. O que explica encontrarse un videojuego con una cita elogiosa por parte de PewDiePie. En febrero de este año la lista de los YouTubers que habían dado el salto era ya suficientemente extensa como para no intentar siquiera ser exhaustivo. 

Como en alguna ocasión he señalado antes, en YouTube se produce un fenómeno cercano al de la autoedición. Del mismo modo que la facilidad para subir imágenes había impulsado la creación de una infinidad de webcómics o las plataformas de edición -y la propia Amazon siempre deseosa de saltarse intermediarios- había simplificado el proceso para que quien quisiera pudiera sacar su libro, e incluso había habido páginas -y si esto fuera un telefilme saldríaMySpace- que habían estado ahí para que cualquiera con un grupo subiera sus canciones o para crear su propia versión de la radio en forma de podcast, así también el que quería ser televisión lo podía lograr.

Por supuesto no es un éxito sencillo. No hay una explicación oficial de cómo se reparte el dinero pero sí está claro que hace falta un gran número de espectadores, en este caso de visionados. Aunque en teoría de eso se encarga YouTube que gestiona el tráfico y permite centralizarlo en su web de manera que cuando llegue la gente pueda dedicarse solo a producir. Algunas fuentes señalan que se quedan los anunciantes pagan 25$ por cada mil espectadores de los que el YouTube se queda 18, así que a razón de 7 dólares por cada mil espectadores muchos tienes que tener en un mes para que valga la pena. Por supuesto, una vez subido el vídeo se queda ahí e modo que no es tanto un éxito de emisión en un momento determinado como el producto de la posibilidad de verlo en cualquier momento y de tener a disposición de los potenciales espectadores una gran cantidad de vídeos que les reporten dinero. Algo que ha servido a webs como SocialBlade para hacer tablas de la importancia y teóricos ingresos de estas nuevas estrellas de internet. E incluso comprobar que también ocurre en España.

Mientras tanto, en España…

España ha ido haciendo sus pinos a los dos lados de la ficción internetera al mismo ritmo al que iba desarrollandose en el resto del mundo. En ocasiones por movimiento que parecen frutos del azar como cuando en 2005 Amena llegó a un acuerdo con GloboMedia para desarrollar una serie fantástica que poder ir moviendo por los teléfonos de sus abonados con la llegada del 3G. Esta serie, llamada Supervillanos, acabaría siendo emitida en los inicios de La Sexta, en 2006, aprovechando la necesidad de material propio no ligado a una cadena previa. 

Aunque las dos series que posiblemente recuerden los espectadores españoles sean Qué vida más triste, que estuvo en la web desde 2005 a 2008, año en el que pasó a La Sexta durante cuatro temporadas y Malviviendo que se realizaría en la red desde 2008 a 2014 sin dar directamente el salto a televisión aunque sí facilitara que algunos de sus responsables fueran pasando a otros proyectos, como la también webserie que David Saiz realizaría para Canal Sur con el nombre de Flaman. Y es que el éxito en internet también hace que llame la atención en España, de ahí que en 2011 Antena3 abriera el proyecto de El Sotano en el que han estado promocionando y alojando webseries hasta finales de 2014. 

Como siempre, no solo en la ficción ha habido movimiento y así en 2011 la misma Antena 3 le daría un programa propio a Isasaweis para que explicara sus consejos, el título era poco inspirado, eso sí: El Mundo de IsasaweisLos siguientes serían en 2013 Loulogio Pi, Bolli y Roc (Outconsumer) en el programa Fiesta Suprema en el que La 2 decidió darle un espacio de humor a los tres youtubers, durando de nuevo menos de un año. Pero aún así siguen apareciendo varios de ellos por la televisión, sin ir más lejos Loulogio pasó a colaborar con Buenafuente

En la actualidad

Como decíamos antes, no es difícil ganarse la vida con esto. Pero parece que los que lo consiguen son objeto de interés por esto mismo. Tanto que es eso lo que parece llamar la atención más que lo que hacen. Las noticias sobre las cantidades que ganan los youtubers y las pequeñas batallas en las que estos devuelven la pelota a los periodistas o explican su posición respecto a ese dinero -incluso sin entrar en la diferencia entre los ingresos brutos y el beneficio.

Pero ese éxito que parecen tener, y que certifican webs como las antes mencionadas que aseguran que tienen una audiencia diaria de varios millones, ha pasado a justificar un interés similar al que se tenía con los músicos en otra época, intentando entender por qué ‘eso’ gusta a los jóvenes mientras se entona una versión del ‘Money for nothing’ como si no se valorara su trabajo. Esta posición que sirve lo mismo para entrevistas que para encargar doblajes ha quedado en una extraña posición, entre los representantes de las generaciones más antiguas incapaces de entender lo que ven, los intentos de defensa por comparación de estas y las explicaciones de esa entrada en el imaginario adolescente que periodistas más jóvenes ofrecen.

Del mismo modo meter webseries de acompañamiento, en ocasiones por continuar con el éxito puntual como ocurrió cuando el kickstarter de Veronica Mars sirvió para que The CW permitiera una meta-webserie de acompañamiento: Play it again, Dick. O para que la NBC creara una precuela que sirviera de acompañamiento entre la serie cancelada y la nueva Heroes: Reborn. Las cadenas crean contenido exclusivo on line sin muchos problemas, sean entrevistas o series, y lo llevan haciendo ya tiempo. Porque las relaciones entre unos y otros parecen cada vez más difusas. Al fin y al cabo si Daniel Tosh supo reciclar el programa de Vídeos de Primera para Comedy Central gracias al comentario de creaciones subidas a internet con Tosh.0 o Nickelodeon cuando anuncia una serie de animación de youtubers.

Parece claro que James Corden quiere sumergirse en esa viralidad de la que tanto tiran ahora los ‘lates’, esa que ha servido para que una sección del programa de Jimmy Fallon acabe siendo un programa en si mismo, y no solo eso, Lip Sync Battle se ha convertido en todo un éxito tanto en audiencia convencional como en internet. O que Jimmy Kimmel creara un falso vídeo con intención de viral que acabara saliendo incluso en el programa de su competidor antes de que él revelara que estaba todo preparado. No es de extrañar que Corden haya decidido llevar a un nutrido grupo de estos autores, algunos conocidos por su nombre o por su alias, otros reconocibles gracias a las series que realizan como Epic Rap Battles of History.  Lo ha hecho con YouTubers como hizo con gente de Vine y como en el futuro tendrán que hacer también con los que suben cosas a Snapchat o Periscope. Del mismo modo que se han creado series inspiradas por Facebook -y aquí nosotros podemos añadir Señoras que– o Tumblr. 

Pero sin duda quien mejor ha entendido todo este fenómenos, como tantas veces antes han demostrado entender la actualidad sociocultural, es South Park. Ellos fueron los que reunieron a varias personas famosas por sus memes de internet  -años antes de que a The CW se le ocurriera convertir un meme en una serie- para crear un video viral en el episodio Canada on Strike, ellos también los que hablarían directamente sobre los retos en cadena de internet en Faith Hilling y, por supuesto, los que supieron llevarse de invitado a PewDiePie para realizar otro comentario sobre internet en #REHASH y #happyholograms -el final de su 18 temporada- que volvía a hablar de la popularidad que permite internet y de cómo esta ha afectado a la televisión convencional. Quizá el descubrir que en España lo más a lo que se ha llegado es a contratar youtubers para que pongan voces a secundarios es lo que separa una obra original de una traducción. El comentario final es el mismo en cualquier caso: Puede que sea un medio nuevo pero está claro que tendremos que aprender a compatibilizarlos y aceptar que se influencien entre sí, incluso aunque no acabemos de comprenderlo. Porque eso es lo que vamos a tener. Al menos de momento.

Imagen | Flickr – Esther Vargas