El Gobierno dedica el Pleno sobre el rescate del país heleno a alertar de los riesgos del “populismo”. Guindos, Margallo, Pujalte y Floriano lideran una ofensiva que avanza la estrategia electoral de Mariano Rajoy: prevenir a los españoles sobre la “catástrofe” que significaría un Ejecutivo de Iglesias y Sánchez.

“En esta antesala de la precampaña electoral…” Carlos Floriano apuraba el final de su intervención vespertina en el Congreso cuando puso letra a la música que desde por la mañana venía sonando desde las filas del PP: Grecia es el ejemplo a no seguir y España se juega en las generales que la próxima legislatura el Gobierno lo asuman los hermanos políticos de Alexis Tsipras, a quien los populares presentan como culpable del nuevo colapso heleno. Un Ejecutivo participado o condicionado por Podemos -que tiene a Tsipras como referente- sería una “catástrofe” para España, en palabras de José Manuel García Margallo.

Ese y no otro era el objetivo del Pleno convocado por Mariano Rajoy con el subterfugio de apoyar el tercer rescate griego. Ni Rajoy necesitaba el aval de la Cámara Baja, ni había duda sobre el mismo, ni se había solicitado respaldo al rescate bancario español de 2012 -bastante más importante para las cuentas públicas-, como le recordaron al Ejecutivo varios grupos de la oposición. Pero al presidente del Gobierno le interesa poner el foco sobre un país que en 2014 comenzaba a salir del túnel y al que los “populistas” han hundido. Ese es el espejo en que quiere que se miren los españoles antes de ir a votar a final de año.

El ministro de Economía culpa a Tsipras de frustar la recuperación económica que Grecia comenzaba a vivir en 2014

El tercer rescate griego deja “tres lecciones”, según el ministro de Economía, Luis de Guindos, encargado de defenderlo: en Europa “no existen atajos” para desarrollar las políticas marcadas por los órganos comunitarios, “los cantos de sirena del populismo acaban generando espejismos” y “frustración” y las “políticas irresponsables tienen un coste”. En realidad las tres se resumen en una: Syriza ha sido una desdicha para Grecia, como Podemos lo sería para España.

La dura dialéctica empleada por Guindos no fue casual, sino reflejo de una evidente estrategia que ejerció de heraldo de lo que será el gran mantra electoral del PP. Al final todas las campañas pueden clasificarse en dos grandes tipos: las que venden cambio y las que venden continuidad. Y desde el poder y con el mismo candidato que ya se presentó en 2004, 2008 y 2011 solo puede apostarse por la certidumbre frente al riesgo que representan Pablo Iglesias y los socialistas que le han dado el poder en las principales ciudades de España, como no se cansan de reiterar los populares.

“Sería una catástrofe de dimensiones bíblicas”, proclamó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, que de las próximas elecciones saliera un Gobierno de Podemos y el PSOE. Margallo valoró en los pasillos de la Cámara Baja las declaraciones del número dos de la formación morada, Íñigo Errejón, y del líder de la oposición, Pedro Sánchez, dejando la puerta abierta a esa coalición y advirtió de que sería lo peor que le podría pasar al país.

“La demagogia de los platós”

El titular de Exteriores fue el más enérgico, pero el enésimo de los correlegionarios de Rajoy que siguió la senda marcada de sacudir el fantasma griego como estímulo electoral. Las intervenciones del ministro de Economía en el hemiciclo estuvieron plagadas de referencias al asunto -el país heleno “comenzaba a crecer” en 2014, su deuda se veía “sostenible”, se hablaba de una “salida limpia” del segundo rescate pero llegó Tsipras y lo desbarató todo-, aunque el papel más duro fue asumido por los diputados Floriano y Vicente Martínez Pujalte.

El primero fue el encargado de defender la propuesta de resolución del Grupo Popular, que recogía un apoyo sin ambages al rescate y al desembolso por parte de España de más de 10.000 millones de euros. Fue entonces cuando habló de la “antesala de la precampaña electoral” y cargó contra “la demagogia de los platós de televisión” que pregonan “los visionarios de los grandes cambios que son incapaces de ver los que se producen ante sus ojos”. Floriano contrapuso esa actitud a la del Gobierno de España, todo un “ejemplo” cuyas reformas “nos permiten ser solidarios” con Grecia. La dicotomía del exvicesecretario popular a buen seguro se escuchará en cada mitin que Génova organice los próximos meses.

Pujalte proclama que la gestión de Syriza obliga a los españoles atendidos por Cáritas a prestar 200 euros por cabeza a Grecia

En la misma línea se había expresado un par de horas antes Pujalte, su compañero de bancada encargado de dar la réplica a la exposición de Guindos. El diputado murciano hasta citó a los españoles que hacen cola en el paro o son atendidos “en los comedores de Cáritas”, pues también ellos participan a razón de 200 euros por cabeza en este nuevo rescate al país heleno. Y lo han de hacer “porque Tsipras lo ha hecho mal” con sus “políticas incorrectas y fracasadas”. Y es que “es muy fácil prometer el oro y el moro”, aseveró, pero en la zona euro “las obligaciones se cumplen”.

El Gobierno no encontró en el PSOE oposición a sus planes para con Grecia, aunque bien lo hubiera deseado para acabar de dar forma a su discurso. Los socialistas matizaron el apoyo al rescate con la petición de un plan complementario de ayuda humanitaria y la propuesta de reformar en profundidad la Unión Europea para conseguir mayor armonización fiscal, bancaria y política. Ninguna de ellas salió adelante porque el PP consideró que el Parlamento nacional no es lugar de plantearlo.

Sin problemas fue aprobada la propuesta de resolución popular –297 votos a favor, 20 en contra de los partidos a la izquierda del PSOE y 5 abstenciones– y los puntos de aquellas otras que avalaban al Gobierno en su postura -de PNV, UPyD, CiU y los socialistas-. Aunque ese resultado cantado era, por supuesto, lo de menos. La antesala de la precampaña ha comenzado.