Tras la denuncia recibida por parte de Confebus, patronal del transporte por carretera, BlaBlaCar intenta explicar cómo funciona su plataforma y por qué no están para nada de acuerdo. Así, Jaime Rodríguez de Santiago-Concha, country manager de la compañía en España, explica a SABEMOS que su control de usuarios es muy riguroso.

Con juegos legales de por medio, algunos sectores empresariales (tradicionales) están muy nerviosos con la llegada de compañías, plataformas o herramientas que bajo una gran capacidad tecnológica y el paraguas de la economía colaborativa, también conocida como economía entre pares, están pegando una gran dentellada a sus cuotas de mercado, y por eso hay miedo. Airbnb o Uber son grandes exponentes (aunque también diferentes) y sus casos son muy notorios en la prensa. Pero no los únicos. Estos días es noticia BlaBlaCar, empresa que pone en contacto a usuarios para que compartan vehículo en sus desplazamientos, dado que Confebus, la patronal del transporte de viajeros por carretera, ha presentado una demanda contra ellos al considerar que sus servicios son competencia desleal contra este sector.

Así pues, el juzgado mercantil número 2 de Madrid, el mismo que ordenó el cese de la actividad de Uber, ha admitido a trámite la demanda, dirigida contra Comuto Iberia S.L. y Comuto S.A., sociedades que representan a BlaBlaCar en España, y ha fijado una vista para resolver la petición de medidas cautelares.

En la demanda, Confebus acusa de competencia desleal a BlaBlaCar por incumplir las normas reguladoras y de gestión de los servicios de transporte entre particulares. Considera que utilizan una plataforma tecnológica con el fin de evitar la normativa de mediación en el transporte reguladora en España. Por ello, no sólo se solicita la suspensión de la web, sino, que la empresa no puedan prestar el servicio de transporte (intermediación) que están ejerciendo a través de aquella, e igualmente que se le impida que los particulares presten servicio de transporte con sus propios vehículos sin tener autorización o licencia para ello.

BlaBlacar y Uber no son lo mismo

“El proceso lo llevamos con moderada confianza”. Aparte de matizar cómo se sienten en estos momentos, Jaime explica a SABEMOS que de la demanda sacarán el lado positivo, y es que afirma tener “una oportunidad de explicar nuestro modelo de negocio y que se entienda muy bien”. Sin duda, en la conversación con el country manager de BlaBlaCar, una de las cuestiones que le hace ponerse más serio es la comparación con Uber.

Nuestro caso y el de Uber son radicalmente diferentes”, mantiene en la incredulidad de que la demanda se pueda sostener en esa comparación. Según cuenta Jaime, con la paciencia de quien ya ha explicado esto muchas veces, “en BlaBlaCar no hay un chofer que realiza un servicio bajo demanda, no hay alguien haciendo un negocio directamente de ello”. Desde su punto de vista se ha hecho una simplificación muy básica en torno a “tenemos que ver con el coche y las nuevas tecnologías”, y por eso ya somos lo mismo que Uber.

“Nosotros confiamos en la justicia. Somos optimistas y creemos que el juez verá la diferencia entre lo que hacemos nosotros y Uber”. Esas palabras son las que reflejan a la perfección lo de “moderada confianza”.

¿Cómo se toman las medidas contra los usuarios?

Dentro de la ambigüedad sobre la demanda contra BlaBlaCar, hay algo que el propio Jamie tampoco entiende. ¿Se trata de un acto contra la compañía o contra los usuarios? En este sentido es muy claro. BlaBlaCar es una empresa, y como tal tiene el objetivo de ganar dinero, en este caso cobrando un 10% de las transacciones que se llevan a cabo entre los usuarios de su plataforma cuando realizan sus pagos.

En cuanto a la acusación sobre que los usuarios llevan una actividad con ánimo de lucro para ganar dinero, Jaime explica cuáles son las acciones que llevan a cabo para que esto no ocurra, ya que no es el fin que busca la compañía:

  • La aportación máxima que se puede pedir está limitada. Hay un límite máximo que depende de varios factores
  • Nosotros hacemos una sugerencia de aportación que es incluso más restrictiva que la cantidad que se fija en la declaración de IRPF para la retribución en especie del kilometraje de los empleados. Esa cifra son 0,19 euros por kilómetro, y nosotros hacemos una recomendación inferior a esa
  • Se ha limitado el número de plazas. Con esto evitamos que se cojan furgonetas u otro tipo de vehículo con más plazas y que se llenen de gente

Además de estas normas de la web que funcionan de forma automática, hay un equipo de 60 personas trabajando que se dedican a vigilar que el comportamiento de la comunidad es el correcto. Si alguien detecta que se están incumpliendo las normas de la web, toman las medidas oportunas. Y eso incluye, asegura Jaime, la expulsión de la plataforma, e incluso se abren una serie de mecanismos para que una persona expulsada no pueda volver a BlaBlaCar.

Una polémica confusa

“Nosotros evitamos la polémica, no queremos pensar qué le ha llevado a Confebus a poner esta demanda”. Pese a que Jaime, como se ha mencionado anteriormente, espera que este asunto les ayude a aclarar qué hace y deja de hacer BlaBlaCar, el olor a solemnidad de un juzgado no gusta a nadie. Por eso, insiste. “No entendemos la demanda, porque operamos en 19 países y en ninguno hemos tenido ningún problema. Convivimos con total normalidad con otros transportes en estos países”.

Además, Jaime Rodríguez de Santiago-Concha asegura que desde su estancia en España han tenido “una política de total transparencia con la administración y los organismos públicos”. Su máxima defensa en lo que seguramente tome el nombre de ‘caso BlaBlaCar’, es que “la naturaleza de compartir gastos siempre será legítimo”.

No obstante, ahora será la justicia quien tome la palabra y convenga si de verdad hay una diferencia real con Uber o ven que, efectivamente hay una competencia desleal por parte de BlaBlaCar hacia las compañías que operan en el sector del transporte por carretera. 

Imagen | Flickr – Christian Frausto