La portavoz de UPyD fue una de las más duras con el ministro del Interior ayer en el Congreso. Considera “una vergüenza” su reunión con Rodrigo Rato y las explicaciones que dio al respecto, motivo por el cual llevará el caso a la Audiencia Nacional, donde su partido ejerce la acusación en el ‘caso Bankia’.

Rosa Díez se siente cómoda en las contiendas parlamentarias. Célebres fueron sus enfrentamientos con José Luis Rodríguez Zapatero y no menos lo han sido los de esta legislatura con Mariano Rajoy. Ayer vivió una de sus últimas jornadas importantes en el Congreso de los Diputados -toda vez que ha renunciado a jugar un papel protagonista en la nueva etapa de UPyD- y no decepcionó. Su intervención fue una de las más duras de la comisión de Interior donde el titular del ramo, Jorge Fernández Díaz, compareció para explicar el polémico encuentro que el 29 de julio mantuvo con Rodrigo Rato. La portavoz magenta, cuyo partido ejerce la acusación particular en el caso Bankia por el que está imputado Rato, se sintió “ofendida” por las explicaciones y anunció que pedirá un careo en la Audiencia Nacional entre los dos protagonistas. A los pocos minutos de hacerlo recibió a SABEMOS en su despacho de la Cámara Baja. 

No sé si sabe que el presidente del Gobierno acaba de declararse satisfecho con las explicaciones que ha dado Fernández Díaz.

Mariano Rajoy es lógico que esté satisfecho, ya nos dijo que no esperáramos nada y lo que ha hecho el ministro del Interior ha sido la nada. Por tanto Mariano Rajoy está satisfecho. Yo creo que habrá felicitado al ministro: “oye, has cumplido muy bien lo que te dije”. Anunció Rajoy la comparecencia anunciando a la vez que no esperáramos nada de ella por tanto el objetivo se ha cumplido. Ha venido el ministro, nos ha contado una milonga que es absolutamente ofensiva. Ofensiva para quienes lo hemos escuchado y para los profesionales de la Policía porque, aparte de ser un cúmulo de contradicciones, si el imputado Rato le pidió una cita para hablar de su situación, de su seguridad y de sus escoltas, pues no tiene ningún sentido que lo reciba él. ¿O él es el sheriff? No, como él mismo ha dicho, las decisiones respecto a los escoltas las toman los profesionales.

No se cree entonces que fuera ese el motivo de la reunión.

Es que si le recibió para eso podríamos decir que es aún peor, porque eso es pensar que si tú tienes algún problema con tu escolta lo que tienes que hacer es hablar con el ministro del Interior. ¿O sea que depende de él que te pongan tres, cuatro o cinco escoltas, que te los quiten o no te los pongan, de si eres amigo del ministro del Interior? ¿O depende de tu situación objetiva desde el punto de vista de la seguridad? Porque esa situación no la determina el ministro. Ahora, si eres amigo de él y alguien que tiene la obligación de establecer tu seguridad y tus escoltas ha tomado una decisión, ¿el ministro del Interior la puede revocar porque es amigo de la persona afectada? Es que es una vergüenza, es una intromisión…

Pero el ministro también puede valorarlo como vértice superior de ese organigrama encargado de la seguridad, ¿no?

Algunos llevamos escoltas desde hace mucho tiempo y sabemos que estamos en manos de los profesionales de la Policía y no del ministro del Interior

Se supone que las decisiones sobre escoltas las toman los responsables técnicos y no el ministro y que las toman con conocimiento de causa. Él ha dicho todo el tiempo que conocía cuál era la situación. Algunos llevamos escoltas desde hace mucho tiempo y sabemos que estamos en manos de los profesionales de la Policía y no del ministro del Interior en ese sentido. Afortunadamente. Porque lo que consiguió la Revolución Francesa es que cambien los ministros pero no los profesionales y se mantienen los funcionarios y el resto del personal que hace funcionar al Estado de Derecho. Salvo que se tratara de demostrar quién manda y que el afectado, en este caso el imputado Rato, tiene un amigo que es ministro… Es que… Bueno entonces la explicación es absolutamente inaceptable.

Pero es que además eso no justifica la reunión y además el fondo de la cuestión es que el ministro no debe, no puede recibir en el Ministerio a un imputado por gravísimos delitos de corrupción política y económica. Con un procedimiento abierto… es que a nadie se le ocurre que esto pueda pasar en cualquier otra democracia. He puesto el ejemplo de Bernard Madoff: ¿Qué pensaríamos si le hubiera recibido en la Casa Blanca cualquier alto cargo de Estados Unidos? Si lo hubiera hecho sin conocimiento del presidente, hubiera durado en su cargo lo que hubiera tardado el presidente en enterarse.

Bueno, Madoff nunca fue alto cargo…

Pero era un imputado, es que le ha recibido como imputado, no como alto cargo.

El ministro se dice responsable de la seguridad de los altos y exaltos cargos.

No, no, no. La seguridad de los altos cargos es respondabilidad de la policía. Entonces que los reciba el presidente del Gobierno, que es el último responsable, o el Rey, que es el jefe del Estado. Hombre, por favor. Es que yo si tengo un problema de seguridad con quien hablo es con la policía.

¿El asunto reviste tanta gravedad como para llevarlo a la Audiencia Nacional?

Vamos a pedir un careo entre el ministro y Rato en el marco de la contradicción, de la declaración contradictoria que hay entre sus versiones. Fernández Díaz dice que solo hablaron del asunto de la seguridad y Rato dice que hablaron de todas las cosas que le están pasando. Esta fórmula ya la tuvimos que utilizar con De Guindos y se produjo contradicción, efectivamente. Y la de ahora nos parece que requiere que el juez busque la verdad jurídica, la verdad penal. Porque la política ya cada uno hemos establecido la nuestra.

¿Ve también indicios de delito, como el PSOE?

Eso ya no lo sé. Todavía no me he parado a pensar en eso. En lo que nos hemos parado a pensar es en lo ya avanzado de pedir ese careo en la Audiencia para que el juez decida, que hemos determinado que es necesario.