Todos los superhéroes tienen un punto débil. Esa kriptonita que como a Superman les hace vulnerables. Pues bien, nuestro superhéroe de la canasta, Pau Gasol, tiene en la edad ese punto que le hace más humano que el resto y contra lo que no puede luchar. Aunque por el bien de la selección debe hacer un último esfuerzo.

No se trata de algo baladí. Si Pau Gasol quiere retirarse de la selección española de forma triunfal, o al menos de forma decente, tendrá que demostrar sus superpoderes y conseguir que España esté en la final del Eurobasket. El objetivo es doble (o triple). En primer lugar se olvida así la calamitosa eliminación de España en el último MundoBasket (en nuestra casa). Y en segundo lugar se consigue una plaza para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, el verano que viene.

No conseguir esto supondría bailar la danza del vientre bajo mil cuchillos. Si la selección no entra en la final, el acceso directo a Río se esfuma. ¿Queda otra opción? Sí, pero es simple y llanamente un suicidio deportivo. En el mes de julio (5 al 10) se celebra un Torneo Preolímpico que da 3 plazas para los JJOO. Teniendo en cuenta esa fecha, esto quiere decir que muchos jugadores empalmarían sin descanso dicho torneo, y acto seguido se concentrarían para jugar la competición olímpica que se inicia el 6 de agosto. Una locura mayúscula.

Además, hay que añadir los problemas que está teniendo la ACB en cuanto a los equipos que formarán la próxima Liga Endesa, por lo que el calendario podría quedar mucho más apretado. Y si tenemos en cuenta que el Real Madrid forma la base del equipo, y salvo extraña sorpresa llegará muy lejos en la competición, los problemas se multiplican. Es decir, según publica la ACB, si España necesita acudir al preolímpico, se adelantarían fechas y la final de los playoffs de la Liga Endesa serían el 19 de junio. Esto daría apenas 15 días para preparar dicho torneo de clasificación a los JJOO. Y todo ello sin contar con el lío no resuelto de la posible liga de 19 equipos.

A todo esto hay que sumar que jugadores NBA como los hermanos Gasol estarán jugando también playoffs, por lo que su periodo de descando será también casi nulo.

El panorama de Pau Gasol

En este contexto y bajo esa presión de fechas y la idea suicida de un preolímpico llega Pau Gasol al Eurobasket. Por cierto, uno de los que presenta mejor cartel de los últimos años, sobre todo de los principales favoritos. Esos mismos que tampoco quieren tener que ponerse las calzonas cortas en el mes de junio para pegarse por una plaza olímpica.

Así pues, de clavos ardiendo también andan Tony Parker, los griegos, los italianos, y hasta Dirk Nowitzky que también barrunta el final de su carrera. Muchos zorros para un gallinero muy pequeño, demasiado. La revitalizada Serbia tras el MundoBasket del año pasado, y hasta Rusia después de levantarles su sanción aspira a ese billete olímpico.

Ante estos condicionantes Pau Gasol tendrá que abrirse paso. Puede ser algo anecdótico, pero en el primer partido de la gira de preparación, la primera bola, el primer ataque, el primer aliento de España… cayó en las manos de Gasol para que atizara a la defensa belga. Al poste y aclarado para el pívot de los Bulls. Básico, sencillo, pero la mejor manera de aferrarse al sueño olímpico. Al suyo propio, al de sus compañeros y al de los aficionados.

Lógicamente Pau no estará solo. El cuarteto de cuerda del Madrid (Felipe, Chacho, Lllull y Rudy) viene con todo bien afinado tras una temporada de ensueño. Además, se espera que Nikola Mirotic esté al nivel, y algunos outsiders como Pau Ribas o Víctor Claver sumen más de lo que nadie puede esperar.

Pero habrá que vivir de certezas. Habrá que vivir de Pau Gasol al poste, de dobles dígitos y máxima valoración. De anclarse a sus 35 años como opción de que pueda retirarse a los 36 jugando unos JJOO, esos que le han elevado a la categoría de leyenda del baloncesto.

Quizá sea imposible reeditar aquellas finales contra Estados Unidos en los que se puso contra las cuerdas al Imperio, pero la cuestión es volver para intentarlo. Pau Gasol es nuestro clavo ardiendo. Nunca lo hemos soltado de las manos y confiaremos una vez más.