Los movimientos municipalistas de Galicia rechazan presentarse a las generales bajo una marca controlada por el partido de Pablo Iglesias. Compromís también pide una “plataforma social amplia” en la Comunidad Valenciana.

A Pablo Iglesias comienzan a torcérsele los planes. El secretario general de Podemos está teniendo problemas para sacar adelante su estrategia electoral para las generales. Iglesias rechaza una confluencia nacional con fuerzas próximas a su partido y limita las alianzas de la izquierda a la esfera autonómica de lugares “con un ecosistema político específico”: Cataluña, Valencia, Baleares y Galicia. Sin embargo, solo en la primera de ellas ha logrado cerrar un acuerdo con ICV, EUiA y Equo -que no le salió del todo bien porque le costó una escisión en su propia formación y el portazo de Procés Constituent-, mientras las negociaciones se escallan en las otras tres regiones.

En Galicia, 42 de las mareas municipalistas que se presentaron a las elecciones de mayo se reunieron ayer para consensuar una hoja de ruta. Y la postura predominante fue apostar por un proceso abierto y participativo que aglutine al mayor número de actores posible, sin que ningún partido asuma la hegemonía. Esto choca diametralmente con los designios de Podemos, que no se plantea renunciar a sus siglas, logotipo y estructura para facilitar la creación de nuevas plataformas. Lo más que estaría dispuesto a ceder es incluir en sus listas a miembros de otros partidos y de la sociedad civil e incorporar algún apellido a su papeleta mediante un guion.

Las mareas -integradas por Anova, Esquerra Unida, escindidos del BNG, Podemos y otras fuerzas- tienen claro que el modelo que funciona es el suyo, el mismo con el que triunfaron Ahora Madrid o Barcelona en Comú y que consiste en crear una marca colaborativa donde el programa y las listas sean votados por la ciudadanía. De modo que Podemos tendría que rectificar sus planteamientos para formar parte de ella, cosa que no parece fácil toda vez que ha legitimado su decisión con una consulta a las bases, ha elegido a sus candidatos en primarias y está enfrascado en la elaboración del programa electoral.

La posición de las mareas, que la semana que viene volverán a reunirse para continuar las conversaciones, es coherente con lo anunciado hace unos días por sus tres principales referentes: los alcaldes de La Coruña, Santiago y Ferrol. En una entrevista conjunta concedida a VTelevisión, coincidieron en trabajar por la “necesaria” unidad popular y advirtieron a Iglesias de que “no puede venir con una casa prefabricada”, sino integrarse como uno más.

Iglesias “no puede venir con una casa prefabricada” a negociar las alianzas, advierten las mareas

El mismo discurso adoptó ayer uno de los asistentes a la cita de Santiago de Compostela, Manuel Seijas, de la marea de Novoa. “Tendremos que llegar a puntos de acuerdo con aquellos que estén dispuestos a ser generosos”, subrayó, antes de referirse directamente al líder de Podemos, quien “tiene que decidir si finalmente apoya a las mareas a título individual”, como en mayo. No hacerlo podría ser fatal para Iglesias, que difícilmente podría competir en esa región con el tirón popular de estos colectivos.

Pese a todo, en la formación morada todavía ven margen para el acuerdo, tal y como señaló Marcos Cal, miembro de la secretaría de Participación Autonómica de Podemos Galicia. “Pienso que, de alguna forma, toda la gente que está en este proceso acabaremos encontrándonos”, manifestó. Si así ocurre, será a costa de una rectificación profunda de las metas inicialmente fijadas por la cúpula de su partido.

Sin cerrar pactos con Compromís y MÉS

No son mejores las noticias que le llegan a Iglesias desde la Comunidad Valenciana, donde el pacto con Compromís se veía hecho hace unas semanas. Mònica Oltra, la líder del partido, apostó ayer en una entrevista en El País por “una plataforma social amplia en la que esté Podemos” y también “otras personas que se han destacado en la lucha por los derechos de los ciudadanos”. “Se trata de concurrir en una única oferta electoral”, concluyó, dejando así clara su predisposición a hablar con Izquierda Unida, cosa que Iglesias rechaza. El pacto a dos que buscaba bajo la denominación Podemos-Compromís está, pues, un poco más lejos.

Todo ello mientras en Baleares tampoco se ha cerrado el acuerdo con MÉS y mientras Ahora en Común continúa organizándose. La plataforma impulsada por miembros de IU, Equo y críticos de Podemos para reclamar la confluencia -que ha sido respaldada por casi 30.000 ciudadanos y un centenar de personajes de la cultura- celebrará el 12 de septiembre una asamblea estatal para dar el empujón definitivo a su proyecto. AeC, que también está comenzando a esbozar un programa electoral, sigue convencida de que aún puede convencer a Podemos para que se avenga a formar una candidatura popular y cree que para ello puede ser clave el resultado de las elecciones catalanas.

Nuet, líder de la marca de IU en Cataluña, asegura que renunciar a la confluencia es “renunciar a ganar”

Consideran que si Catalunya Sí Que Es Pot -lista formada por los de Iglesias, ICV y EUiA- logra un buen resultado el 27-S, quedará demostrado cuál es el camino. Opinión que comparte el coordinador de EUiA -marca de IU en la región-, Joan Josep Nuet. El resultado de las autonómicas, indicó Nuet, “marcará” el rumbo a seguir en las generales y hará recapacitar a un Iglesias que, de mantenerse en sus trece, tendría que conformarse con los 40 escaños que obtendría con ese 16% de los votos que el CIS le asigna en su último barómetro

Renunciar a una concluencia global, zanjó el líder de EUiA, es “renunciar a ganar” y significaría el “finiquito” de un Podemos que ha construido todo su proyecto bajo la base de un discurso ganador. Bajo la base de un discurso ganador y también, cabría añadir, del tirón de un líder que no está dispuesto a ceder protagonismo ante la cita decisiva, para la que su partido nació.