Las cuatro torres es una novela negra que utiliza como paisaje no sólo los rascacielos de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, sino personajes y situaciones reales de la etapa de José Mourinho.

A Leandro Pérez le delata su estado de Whatsapp: “Juantorqueando”. El escritor prepara ya la segunda entrega de las aventuras de Juan Torca, el mercenario protagonista de su debut como novelista: Las cuatro torres. Un personaje que, tras muchos tumbos por el mundo y por la vida, trata de ordenarse instalándose en Madrid, donde pronto le encargan nada menos que identificar al ‘topo’ que filtra a la prensa información del vestuario de José Mourinho.

Contado así, corremos el riesgo de quedarnos en la sinopsis. La caza del topo no es más que un ‘macguffin’, o sea, ese motor de la trama que luego no tiene relevancia en ella. En su caso, Leandro Pérez prefiere hablar de “detonante”. Si nos tomamos el ‘macguffin’ demasiado en serio, podemos llegar a pensar que Psicosis cuenta la huida de una secretaria tras robar 40.000 dólares Lo interesante de verdad comienza cuando Janet Leigh se registra en el Motel Bates, o cuando Juan Torca llega al lujoso hotel instalado en el complejo de rascacielos levantado sobre la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid.

Las cuatro torres es una novela negra con al menos dos capas. En la de fondo habita la realidad, con el Real Madrid, Florentino Pérez, Mourinho y los jugadores que estaban a sus órdenes en otoño de 2011, fecha en que transcurre la acción. Torca se mueve en un estrato superior y las dos capas apenas se tocan, aunque el detective se choca -literalmente- con Cristiano Ronaldo a la salida del Hotel InterContinental, donde acaban de entregarle la Bota de Oro. “Fue la principal licencia, un toque entre realidad y ficción”, nos cuenta Pérez.

Aunque ese escenario tan original ha atraído atención a su primer libro, no lo diseñó con afán promocional. Simplemente se imaginó a Torca llegando a las cuatro torres y el salto al Bernabéu vino después de manera natural, Castellana abajo. Aunque su historia juega “al filo de la navaja” con ambos universos, tenía claro que había que respetar las fronteras: “No podía colar a Torca en la casa de Cristiano Ronaldo o en la de Casillas”, se propuso, pero no por evitarse líos. “Yo no imaginaba ese escenario. No quise acusar ni incriminar a nadie. En el mundo real se trafica con información, en el fútbol hay corrupción como en cualquier escenario con dinero e intereses, pero no procedía”

Un ejercicio de cinismo

Mucha gente, periodistas incluidos, le preguntan por el topo: ¿de verdad revela el libro su identidad? “Hablar del supuesto topo era un cortina de humo“, comenta Pérez, dejando ya su obra al margen. “En un club como el Real Madrid filtra mucha gente. Denunciar que hay un topo me parece un ejercicio de cinismo. A lo mejor quien dice que lo hay es quien más filtra”. En la novela, un personaje sostiene: “La gente como Florentino, por ejemplo, reparte migajas de información a diferentes periodistas para tenerlos contentos. Y a los jugadores tampoco les interesa ir de buenas sólo con un solo medio”.

La capa de realidad contiene guiños a redes sociales (@policia, #facts…), música y series de televisión. También citas de textos de Diego Torres, José Sámano, Santiago Segurola… La prensa tiene un papel importante en la novela. Ramón Ribeyro, reportero cuyas exclusivas motivan la caza del topo, piensa que es íntegro y no le manipulan; “Piensa, como, yo que los periodistas sufren muchas presiones a las que hay que resistirse y no ceder”, explica Pérez; “pero en el fútbol, que cada vez tiene más importancia, vemos que hay mucho periodista forofo y pelota y muy pocos comprometidos con la verdad”.

La cuatro torres es una lucha de ambición en la que el trono de hierro está en Chamartín y por medio aparecen documentos, matones, mafias y algún cadáver. El símil ajedrecístico comienza con el título y continúa con una sucesión de piezas, muchas de ellas peones. “Ahora cuesta ser más presidente del Real Madrid que del gobierno. Hace falta tener mejores contactos y más dinero que cualquier político”, leemos. Quien desee aspirar a la presidencia del Real Madrid debe jugar sucio o, por citar a un personaje, “mucho más sucio” que quien ya la ocupa: “A los tipos así les importan una mierda Casillas, Mourinho y la madre que los parió. Para esa gente, el fútbol no es un deporte ni el opio del pueblo ni ninguna otra chorrada. Sólo es poder. Influencia”.

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