Algunos sistemas independientes de distribución de billetes -como Amadeus, Sabre o Travelport- no se han podido adaptar para cobrar como tasa de emisión de pasajes la penalización de 16 euros por reservar fuera de las plataformas propias de Lufthansa. Por ello, la aerolínea alemana ha decidido consignar este sobrecoste como una tasa miscelánea, lo que se ha encontrado con problemas legales en Brasil.

Se trata de un pequeño contratiempo que no va a impedir a la empresa salirse con la suya y hacer que pague 16 euros todo aquel que compre billetes de avión a través de terceros, mediante global distribution systems (GDS) como las compañías mencionadas.

El cambio es mínimo. Simplemente, Lufthansa no puede cobrar el recargo como OB fee -es decir, como tasa de emisión de billetes- porque los sistemas de distribución independientes no están listos para efectuar la modificación. En su lugar, la compañía ha decidido reclamar los 16 euros como una tasa miscelánea que pueden cobrar las aerolíneas, denominada YR fee.

Ese pequeño matiz, que supone un mínimo cambio contable, se ha convertido en una china en el zapato de la compañía. La burocracia, por una vez, se pone del lado del ciudadano.

El cambio en la forma de cobrar la tasa supone problemas legales en brasil, por lo que su aplicación en el país se ha retrasado hasta nuevo aviso

“Legalmente, la implementación de un código tributario YR-IATA es algo confusa. Por esta razón, la aplicación del DCC [cargo por el coste de distribución, en inglés] se retrasará en el mercado brasileño hasta nuevo aviso”, han explicado a SABEMOS desde la empresa.

Se trata de un contratiempo que sólo afectará a Brasil, dado que “en el resto de mercados, el nuevo DCC se llevará a cabo en la fecha prevista, el 1 de septiembre”.

El chollo se les acabará a los que reserven desde el país suramericano cuando todos los GDS se apliquen el cuento y adapten sus servicios para cobrar el castigo de Lufthansa como una OB fee. Brasil no se opone en modo alguno a este tipo de cargos, ha indicado la aerolínea.

Una tasa molesta

Las aerolíneas del Grupo Lufthansa (Lufthansa, Austrian Airlines, Brussels y Swiss) han sido las primeras en pedir una mayor porción del pastel de distribución de billetes, pero a la fiesta se han apuntado otras compañías como Air France.

Básicamente, lo que sostienen es que su negocio se ha visto erosionado por los GDS, que acaparan una gran parte de las ventas de sus pasajes y “roban” compradores a sus canales propios. El problema no lo tiene tanto el consumidor final, para quienes los distribuidores intermediarios son totalmente transparentes e imperceptibles, como las agencias de viajes, que recurren masivamente a los GDS en su operativa diaria.

Ahora, las agencias que quieran comprar billetes del grupo sin recargo tendrán que recurrir a una web, totalmente controlada por Lufthansa, que la compañía ha puesto a su disposición.

Por el momento, Destinia ha respondido al envite de Lufthansa con un órdago, al anunciar que se planteaba dejar de vender pasajes de la aerolínea germana. Por su parte, la Asociación de Agencias de viajes y Touroperadores europeos (ECTAA) no se ha quedado atrás y ha interpuesto una denuncia contra la compañía ante la Dirección General de Movilidad y Transporte de la Comisión Europea.

Desde que se desató la guerra entre aerolíneas e intermediarios, cada parte ha esgrimido razones a favor o en contra de la nueva tasa. Lo que se daba por sentado es que Lufthansa iba a empezar a cobrarla desde el 1 de septiembre, algo que han conseguido retrasar en Brasil.

 

Foto: Flickr – Paolo Cerutti