Google pasa a ser Alphabet, pero seguro que eso a Uber le trae sin cuidado. Se llame como se llame, la compañía del buscador seguirá siendo la principal competencia para la empresa de transporte.

La pelea está ahí, pues a Google no le interesa invertir en Uber sino desarrollar sus propios automóviles, esos que ya circulan solos por las calles de Norteamérica, y crear su propio sistema de transporte. Y esto es lo que ha llevado a Uber a invertir en su particular estructura de coches provistos de tecnología que permita la autoconducción, el poco interés que parece tener Google en colaborar con la compañía.

Pero la cosa no queda aquí, va más allá de ofrecer servicios de conducción automática y sin conductor. Google a la hora de actualizar Google Now prefirió incluir a Lyft, competidor de Uber, dejando a la compañía fuera, algo que no se tomó demasiado bien la empresa de transporte. Entonces Uber dependía en gran medida de Google, y de sus mapas, pero tras desencuentros como este ambas empresas comenzaron a distanciarse. Uber adquirió deCarta, una plataforma de mapas, con el objetivo de dejar a un lado Google Maps.

Ahora con Alphabet, la guerra se reaviva, pero ¿por qué? Muy sencillo, Google se reestructura convirtiéndose en una filial, algo que ocurre con muchos de los servicios con los que cuenta la compañía, que podrán trabajar de forma ajena a los servicios de Google. De este modo, Alphabet podría tener una empresa que tratase de organizar la oferta de un servicio de transporte mediante el uso de coches con autoconducción. Es decir, exisitiría un mayor margen de maniobra para sacar adelante el proyecto.

Los coches de Google podrían acabar trasladando personas de un lado a otro como si de un servicio de transporte se tratase, y es que hasta desde Uber defienden que ahí se encuentra el futuro, en la autoconducción.

Con Alphabet, el servicio que estamos planteando goza de mayor libertad para desarrollarse hasta convertirse en una realidad, por lo que pensar en Google como principal competencia de Uber no es ninguna tontería. Aunque hay quien ya se ha atrevido a bromear con un posible anuncio de lo que hasta hoy conocíamos como Google, premetiendo no ser rival para Uber, algo que realmente nadie le prohibe. 

Google podría perjudicar a Uber lanzando un servicio de reserva de vehículos, pero también hay que reconocer que Uber trata de competir directamente contra la compañía norteamericana buscando incluir coches sin conductor en la oferta que hace a sus usuarios. Por lo tanto, por ahora tan solo podemos decir que la guerra sigue abierta.