“No se puede hacer peor”. Así de gráfico se expresa un veterano dirigente del PP alejado ya de la primera línea política cuando, en conversación con SABEMOS, se le pide opinión sobre la gestión llevada a cabo por el Gobierno ante los últimos acontecimientos relacionados con el “caso Rato”. Y es que, a pocos meses de las elecciones, al Gobierno le ha vuelto a estallar el escándalo que tiene como protagonista al antiguo vicepresidente económico en los Gabinetes de José María Aznar.

Conocida la noticia de la reunión que a finales de julio mantuvo en el ministro de Interior en la sede de su departamento con Rodrigo Rato -imputado por blanqueo de capitales, por el uso de las tarjetas black y por la salida a Bolsa de Bankia-, la oposición se ha tirado en bloque y a degüello en su intento por desgastar al Ejecutivo.

Mientras tanto, dentro del PP proliferan las voces críticas contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Barones y veteranos el partido –algunos en público y la mayoría en privado- censuran con contundencia la falta de respuesta de Rajoy y su ministro ante el escándalo.

Tres días lleva la oposición intentando hacer sangre con el asunto. Primero fue la petición de cuentas al ministro del Interior. Las nada convincentes explicaciones del departamento ministerial, con las que se quiso aclarar que en la cita no se trató el asunto de la imputación, fueron desmentidas por el propio Rato, quien en declaraciones al diario El País sostuvo que en la reunión se habló “de todo” lo que le “está pasando”.

Así las cosas, Fernández Díaz no ha tenido otra que plegarse ante la petición de comparecencia en el Congreso para dar cuenta de los pormenores de la entrevista con Rato. Lo hará el próximo viernes, a las nueve y media de la mañana, ante la Comisión de Interior de la Cámara Baja, dando así un margen de 48 horas para que los diputados –la mayoría de vacaciones- puedan regresar a Madrid.

La oposición apunta ya al presidente del Gobierno

De todas formas, la oposición no se contenta ya con las explicaciones del ministro –buena parte de los grupos parlamentarios pedirá el viernes la dimisión de Fernández Díaz-, sino que apunta a Rajoy.

Lo ha dejado caer durante los últimos días el portavoz del PSOE en el Congreso -“el presidente del Gobierno debía estar al tanto de la reunión entre su ministro y el ex presidente de Bankia, porque Fernández Díaz pertenece al círculo de confianza del presidente del Gobierno y ha acompañado a éste durante toda su carrera política”, dijo Antonio Hernando– y ayer la oposición en bloque se sumó a ese argumento.

“Si, como dice el ministerio, el asunto era particular, nunca debió celebrarse en la sede oficial y, si como dice Rato, el objeto fue tratar su situación procesal como imputado, estaríamos hablando de una actuación todavía más grave”, señaló el nuevo líder de UPyD, Andrés Herzog, dando a entender que toda la responsabilidad debe recaer ya en el presidente del Gobierno.

En la misma línea se expresan los dirigentes de Ciudadanos, que tachan de inoportuno y falto de todo rigor institucional el hecho de que un ministro se reúna con una persona imputada en dependencias públicas, y más cuando Interior tiene encomendado la persecución de los delitos por lo que se le imputa. Además, señalan que Rajoy es responsable de lo que haga su ministro al margen que conociera o no el encuentro.

Mientras tanto, la cúpula del PP se esforzaba ayer por negar la mayor y establecer un cortafuegos que salve a Rajoy del escándalo. El vicesecretario de Ayuntamientos y Autonomías del Partido Popular, Javier Arenas, consideró absolutamente desproporcionado que se intente involucrar al presidente del Gobierno en este asunto, al tiempo que argumentó que no hubo intención de ocultar el encuentro entre el ministro y Rato, porque se celebró en sede oficial. Por su parte, el Grupo Popular en el Congreso consideró una locura que la oposición intente montar un escándalo alrededor del jefe del Ejecutivo.

Rajoy se lava las manos

Desde su retiro en Galicia, el presidente del Consejo de Ministros salió a la palestra ante los medios con la intención de lavarse las manos y derivar la responsabilidad al ministro del Interior. Hasta en cuatro ocasiones intentaron los informadores que el jefe del Ejecutivo diera su opinión sobre el escándalo. Sin embargo, Rajoy se limitó en todo momento a remitirse a la comparecencia de Fernández Díaz e incluso, en un par de ocasiones, no dejó ni terminar de hacer la pregunta a los periodistas, informa la agencia de noticias Europa Press.

En la primera ocasión que fue preguntado, Rajoy aseguró: “El ministro del Interior, con el que he hablado esta mañana, ha pedido ya su comparecencia y además lo ha pedido de manera inmediata, es decir, que se celebre lo más rápido posible para dar todas las explicaciones sobre este asunto”. En la segunda ocasión fue un poco más allá: “El ministro del Interior va a dar la respuesta el viernes, pero no habrá nada de particular”.

Ante este escenario, ha surgido un clamor interno en el PP contra el presidente del partido por su mala gestión del escándalo que protagoniza Rodrigo Rato, hace años uno de los dirigentes más queridos por las bases populares, que optó incluso a la sucesión de José María Aznar.

Ya hubo malestar en el partido poco antes de las elecciones municipales y autonómicas, cuando el Servicio de Vigilancia Aduanera –dependiente del ministro Cristóbal Montoro- sometió al ex vicepresidente del Gobierno, con su exhaustivo registro en su domicilio particular y en su despacho, a la llamada pena de telediario.

Malestar entre los barones del PP

La espita de ese clamor contra el Gobierno lo abrió el pasado lunes Isabel Bonig, la nueva presidenta del PP en la Comunidad Valenciana –una región especialmente salpicada por la corrupción, que ha llevado a los populares a la oposición tras más de dos décadas en el poder-, quien el lunes exigió explicaciones al ministro del Interior.

La indignación de determinados sectores del PP siguió ayer con declaraciones en público de destacados barones del partido –como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes- admitieron que no fue muy afortunado la decisión del ministro del Interior de recibir a Rodrigo Rato. “Yo no lo hubiera hecho”, confesó Cifuentes ante los periodistas.

Pero las mayores críticas internas a la gestión de Rajoy llegan en privado. “La petición de comparecencia del ministro ante el Congreso debió producirse antes y no esperar a que el asunto estallase en la manos del Gobierno. Ha sido un error dejar a la oposición toda la iniciativa del asunto”, señala otro de los barones del PP en conversación con SABEMOS.

Por su parte, un veterano diputado del Grupo Popular en el Congreso asegura a este periódico digital que el “caso Rato” se ha gestionado mal desde el principio. “Todo empezó con una detención mediática y ahora se riza el rizo con una reunión en la sede del Ministerio del Interior. ¿Hasta cuándo va a durar todo este sinsentido? Rajoy tenía que haber tomado cartas en el asunto hace ya tiempo”, señala el parlamentario del PP.