La clave del éxito del personaje más emblemático de La que se avecina es que encarna nuestro lado oscuro. En esencia, todos llevamos una Stela Reynods que reprimimos. Encarna la frustración de los nuevos tiempos, donde todo el mundo lleva una estrella potencial que no ha podido despegar y en los que los demás, son nuestro peor enemigo.

La repetición es la clave del éxito. Los guionistas de las sitcoms son conscientes del diseño de los personajes y de la importancia de sus frases identificativas. El espectador, cuando se ha familiarizado con la serie, es capaz de anticipar la reacción de su personaje favorito y ahí radica la sensación de satisfacción que nos engancha. La reiterada emisión de la La que se avecina en FDF nos permite recrearnos en el estudio de esta comedia de situación  que tiene en Stela Reynolds (Antonia San Juan) el personaje más real dentro de su aparente histrionismo. Es un arquetipo valiente que nos arroja en la cara en qué nos hemos convertido.

MEJOR FUERA QUE DENTRO

El poder del personaje es catártico. Todos envidiamos su falta de inhibición, cómo estalla continuamente sin reprimir nada. Nos sirve de terapia ante el permanente esfuerzo hipócrita que realizamos a diario. Sentimos dentro la rabia y desprecio que siente Stella pero nos mordemos la lengua por motivos prácticos. ¿O es que no tenemos todos un “cajón de mierda” que amenazamos con abrir?

LA MANO NEGRA (LA CULPA ES SIEMPRE DE LOS DEMÁS)

La creencia de que una conspiración nos impide prosperar es el eje central del pensamiento “typhical spanish”. Los sueños que aparcamos en el pasado (o que dejamos roncando) se convierten con el paso del tiempo en la oportunidad que nos robaron. La revisión de nuestras vidas se basa en una concatenación de envidias que nos arrebataron nuestro momento. O al menos, así nos justificamos.

QUE FELIZ SERÍA SIN VOSOTROS

“Hay días en que lo malo de uno, son los demás”. Este profundo pensamiento de un personaje de Quino, el padre de “Mafalda”, se convierte en máxima, en música ambiental en muchos hogares. Por culpa de los demás, estamos condenados a “una jaula de pladur en el extrarradio” o a una vida que no era la planeada. Y no dudamos en exhibir el chantaje emocional ante la pareja y la familia.

WHISKY Y ORFIDALES

Las estadísticas avalan el abuso en el consumo de  sedantes de los españoles, y el mundo occidental en general. Y también el autoengaño. Les rememoro la frase de Stella Reynolds tras vomitar después de pillar una tajada monumental: “¿Qué pasa?, No tengo vesícula, no digiero bien las proteínas”. Echar mano de un “whisky cortito” para aplacar los sinsabores diarios, no nos suena extraño.

SOY LO MEJOR QUE TE HA PASADO

“¿Me estás llamando vieja reseca? Mi útero es un vergel. Si viviera en el Amazonas, los indígenas harían un ritual de fertilidad, bailando a mi alrededor, para garantizar su cosecha de bananos”. El amor propio ante todo. O lo que llaman ahora “autoestima”. El yo proyectado se convierte en una realidad. Soy lo mejor que te puede pasar. Y no lo decimos tan claro porque no nos atrevemos. Tememos la respuesta.

Stella Reynolds es el arquetipo del egoísta que todos llevamos dentro. Cuando ya hemos vivido unos cuantos años, claro está y empieza a anidar el resentimiento. ¿Más de 30, más de 40?. Eso es algo que yo tampoco desvelaré. Las divas no tenemos edad.

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