• 2ª entrega de una Comedia de Germán Álvarez Blanco, porque SABEMOS cree que las vacaciones son para reír

La falta de mayoría suficiente y el crecimiento por la izquierda y la derecha de las formaciones radicales ha obligado a las Ejecutivas de los dos grandes partidos a considerar por primera vez en España un Gobierno de Gran Coalición. Se estima como inmediato un encuentro entre sus respectivos dirigentes en algún lugar que se mantiene secreto a cal y canto…

La negociación ha empezado, la cuerda se tensa por momentos y los ministerios vuelan de un lado a otro de la sala. La vicepresidencia es clave. El ambiente está tenso, pero los acuerdos empiezan a llegar… (1ª entrega)

Lucas  coge la botella y se dedica a abrirla. Ella gira la silla, ocultando cómo empieza a teclear velocísima en su móvil, vigilando que no la pille. Terminan a la vez el vertido y el mensaje. Se acerca con las dos copas y una seductora sonrisa, que ella devuelve. Brindan. Suena un mensaje de washapp. Con la mano libre, ella saca el móvil, lo lee veloz por el rabillo del ojo y vuelve a guardarlo. Él se ha detenido y a duras penas disimula la desconfianza que le provoca el mensaje.

LUCAS.- ¿Importante…?

ROSA.- Me avisan de que mis pirañas se están cenando unos a otros. Te advierto que son muy caros. ¡Quiero terminar ya este rollo!

LUCAS.- Calma, calma…! (ALZA SU COPA) ¡ Por la gente lista…Tenemos que admitirlo porque tenemos que admitirlo: los inteligentes  estamos condenados a entendernos. Aceleremos la cosa para que encuentres vivo a alguno de tus pirañas.

ROSA.- No fue eso lo que te oí decir antes por teléfono…

LUCAS.- Bueno, era una forma de poner a mis jenízaros ante la realidad: sin mí, ni cruzan la calle. Supongo que tú se lo dejarás claro a los tuyos.

ROSA (TRAS UNA MIRADA DURA Y UN SILENCIO LARGO).- ¿Pasamos a hablar de nuestros programas, a ver cómo los refundimos en uno?

LUCAS.- ¡Programas…! ¿Qué programas? Aquí el único programa que vale es el mío. El que ganó las elecciones.

ROSA (RISITA EXAGERADA).- ¿Te refieres a esos cien mil famélicos votos que nos sacasteis…? ¡Vamos, querido, hablemos en serio! Se trata de que podamos romper el Gobierno una vez vuelta la normalidad con posibilidades parejas para ambos socios. O sea: para ti y para mí.

LUCAS.- ¿Y de qué puntos concretos estamos hablando?

ROSA.- De subir impuestos a las empresas para sostener el gasto público…

LUCAS.- ¡Y una leche…! Las tasas empresariales no se tocan.

ROSA (USANDO LOS DEDOS PARA NUMERAR).- …de revitalizar la Ley de Dependencia…

LUCAS.- Si queréis, montamos uno de vuestros  efectos llamada para que cada persona dependiente tenga un inmigrante que se ocupe de ella…

ROSA.-…de revisar la reforma laboral de vuestro fenecido Gobierno para que los empresarios hagan lo que les da la gana  a golpe de EREs.

LUCAS.- Yo que tú, no mencionaría esa palabra… (HACE QUE SOSTIENE UNA CALAVERA EN LA MANO Y SE PINZA LA NARIZ CON LA OTRA) Algo huele a podrido en Dinamarca…

ROSA (SE MOSQUEA).- No empecemos con esa murga, que saco vuestras guarrerías. Y no pasan precisamente en Dinamarca.

Se hace un incómodo silencio. Lucas da unos pasos por la pieza mientras emite con la boca chasquidos desagradables.

LUCAS.- Vamos mal, Rosa. Vamos muy mal… Lo que me estás proponiendo dispararía el déficit, provocaría paro a manta, la Bolsa caería en picado y la prima de riesgo parecería una  gorda de Botero…Es imposible.

ROSA (MUECA AMBIGUA).- Todo es negociable. Se trata de buscar un equilibrio entre vuestras promesas y las nuestras.

LUCAS.- ¡Pssst…! Es como intentar mezclar agua y aceite, que se  besen merengues y  colchoneros después de un derbi, que en Cataluña digan cojones en vez de cuyons…

ROSA.- ¿Entonces…?

LUCAS.- Salta a la vista: no puede haber Gran Coalición.

Suena un zumbido insistente. Es el móvil del Lucas, que se va a un rincón y lo conecta con expresión de cabreo. 

Se enciende la pantalla grande. En ella, los tres tipos de chaqueta azul. Rosa lo observa intentando escuchar. Él protege el micrófono con una mano y le da la espalda.

EQUIPO DEL PL.- Tenemos noticias graves.

LUCAS.- ¿Qué…?

EQUIPO DEL PL.- La última encuesta…

LUCAS (SE DESCOMPONE).-  ¡¿Quéeee…?! ¡Silencio, yo os llamo…! (DESCONECTA, CON LO QUE SE APAGA LA PANTALLA, Y HABLA A ROSA, MIENTRAS CAMINA A LA PUERTA PRINCIPAL).  Vuelvo enseguida, Rosa… Discúlpame.

Sale.

Rosa saca de nuevo su propio móvil y aprieta una tecla. Se enciende la pantalla grande y aparecen los tres tipos de antes, pero con chaquetas y corbatas rojas.
¿Por qué son los mismos?  Ya se sabe que todos los políticos son iguales

EQUIPO DEL PS.- Sí, Rosa, dinos.

ROSA (CONCENTRADA EN SU CACHARRO).- Fernández ha salido de aquí desencajado, tras recibir una llamada. ¿Ocurre algo  grave que yo deba saber y que no sé…?

EQUIPO DEL PS (MIRADAS DE DESCONCIERTO).- Bueno, hay rumores de que Standard and Poors y Moody´s se plantean otra revisión a la baja de nuestra solvencia.

ROSA.- ¡Mmmmm…!  Pijadas. Ese no pone amarillo a Lucas…Pensad…

EQUIPO DEL PS.- Un periódico inglés dice que nos viene  un buen crujido en Gibraltar.

ROSA.- Para Lucas, eso es una gilipollez… Tampoco… Pensad más.

EQUIPO DEL PS.- Tienen una nueva encuesta.

ROSA (EXCITADA).- ¡Eso sí…! ¡Joder, Podíais haberme llamado, digo yo! ¡OK, OK, supongo que acabáis de  conocerla por nuestro Garganta Profunda! ¿Y qué tal salen…?

El trío del PS, muy sonriente, pone los pulgares hacia abajo.

(UNO).- Mal.

ROSA (SONRISA DEPREDADORA).- ¡Están jodidos…! ¡Qué pena…! (ESPERANZADA) ¿Y nosotros…? 

El trío del PS, muecas dramáticas,  bajan aún más los pulgares.

OTRO.- Muy mal.

ROSA (DEPRIMIDA).- ¡Muy jodidos…! Crecen los pequeños y los nacionalistas, claro…

Rosa oye pasos que se acercan, desconecta (se apaga la pantalla), guarda el chisme a toda leche, se suelta el botón superior de la chaqueta y se retoca el pelo. Aparece Lucas. Se queda mirándola. Improvisa una persuasiva sonrisa, a la que responde con una mueca de empatía.

ROSA.- ¿Malas noticias, querido?

LUCAS.- ¡Psst, nada importante…! Una colaboradora muy estimada por mí ha tenido un accidente. Afortunadamente, no es grave…Más bien, leve…Bueno, se reservan el pronóstico… ¿Me explico bien?

ROSA.- Como un libro abierto… (ENCANTADORA) Pues, bueno, me alegro.
Se hace un extraño silencio, cambian miradas a hurtadillas y sonrisas idiotas e incompletas.

LUCAS (DE PRONTO, RIDÍCULAMENTE COQUETO).- No sé cómo lo haces, pero cada día estás más guapa… Lo tuyo es pecado.

ROSA (IGUAL).- Eso es que  me miras con buenos ojos.

LUCAS.- No me extraña que flipara contigo… Eres la mujer más seductora que he conocido… (LA OBSERVA CON AIRE EXAGERADAMENTE ARROBADO) ¿Sabes que estuve a un tris de enamorarme de ti como un becerro…? Me faltó el filo de una uña.

ROSA.- Supiste contenerte (FONDO DE GUASA, PERO TAMBIÉN UN PRINCIPIO DE EMOCION)…, y disimularlo. No dejaste que los sentimientos te llevaran a tomar la decisión adecuada… ¡Lástima…!

LUCAS.- Me frené porque estabas recién divorciada y había muchos rumores de que tu separación no era definitiva… (CON REPROCHE Y QUEJICA EN EXCESO)  Soy muy sensible y siempre temo sufrir.  Se decía que todavía tonteabas con tu ex marido.

ROSA.- ¡¿Mientras follaba contigo…? Que  pensaran eso  los otros, que no conocían lo nuestro, tiene un pase. Pero que lo creyeras tú, con las animaladas que hacíamos en la cama…

LUCAS.- ¡Síiiii…! Y no sólo en la cama…

ROSA.- No sólo en la cama…Sobre moquetas, contra alguna puerta, contorsionándonos en el coche…

LUCAS.- En el coche precisamente me dio el ataque de ciática por aquella postura que te inventaste. Tres días sin poder moverme… ¡Mira que le echabas imaginación!

ROSA.- Tú no eras muy rutinario que digamos. La patada que diste por la ventanilla cuando te vino el calambre mandó un retrovisor de la puerta al Manzanares. 

LUCAS.- ¡Es que me ponías como una moto…! ¿Te acuerdas de la escapada a Asturias?

ROSA.- ¿Al Hotel de la Reconquista…? ¡Cómo voy a olvidarla! Con  la de Venecia, las dos únicas que hicimos fuera de Madrid…

LUCAS.- ¡Qué locura, ¿verdad?!

ROSA.- Dos días y dos noches maravillosas en Oviedo.  Disfrazados… Nos miraban como si fuéramos  bichos raros.

LUCAS.- ¡Estábamos irreconocibles…! Ayudó mucho la documentación con que nos registramos…

ROSA.- ¡Dios, ¿te has parado a pensar en que todavía estaríamos buscando trabajo si llegan a pillarnos con papeles falsos…?!

Se quedan mirándose, cómplices al parecer, con una exagerada mueca de susto.

LUCAS (GALANTE).- Tú no tendrías problema. Con lo guapa que eres y lo bien que hablas, te meterían en todas las tertulias de la tele.

Hace una seña en dirección a las bebidas. Ella asiente y van hasta la mesa. Él empieza a preparar whisky con hielo, que ella rechaza con gestos tendiéndole la copa de champán para que se la rellene. Rosa picotea un canapé y le pone otro en la boca.

LUCAS.- Tuvimos momentos muy buenos, ¿verdad?

ROSA.- Más que buenos, sensacionales. Lástima que lo que el sexo une lo separe la política.

LUCAS.- No siempre sucede así, mujer. Donde hay rescoldos basta con soplar para que resurjan las llamas. Los arrebatos eróticos son enfermedades infecciosas con recaída al primer descuido. Como la gripe.

ROSA (LO MIRA MAL).- ¿Me ves tonta o me ves tonta?

LUCAS (TRAGANDO).- Para nada, por Dios… ¿Por qué lo dices?

ROSA (LE METE OTRO CANAPÉ EN LA BOCA).- Primero, no me gusta el café frío.

LUCAS.- ¡Joder, tiras con bala! ¿Yo soy café frío?

ROSA.- Un granizado… Y, segundo, no pensarás que voy a prestarme a que te cepilles a tu Vicepresidenta. Si es que llegamos a un acuerdo, claro.

LUCAS.- ¿Y si no llegamos a un acuerdo?

ROSA.- ¡Peor me lo pones…! Te arrancaré la piel a tiras en la  campaña electoral. Por cómo vamos, sospecho que ocurrirá eso.

Choca copas con ella.

LUCAS.- ¡Chin, chin…! (LA OBSERVA LARGO RATO Y CARRASPEA) Bueno, no tiene por qué resultar imposible. Digo lo del acuerdo.

Beben mirándose a los ojos. Curiosidad aguda en ella.

ROSA.- ¿Hay algo que deba saber y que no sé?

LUCAS.- Cuando salí… Por la llamada…Ya sabes, cuando me contaron lo del accidente de mi adjunto…

ROSA.- ¿No te escuché colaboradora cercana?

LUCAS.- ¡No, no…! A veces vocalizo mal. Se me habían resecado los labios.

ROSA.- Claro. Es lo que tienen las malas noticias.

LUCAS.- Efectivamente… Pues aproveché para reflexionar y me dije: “Rosa ha hablado de concesiones mutuas. De picar un poco de nuestro programa aquí, un poco del suyo allí…Está dialogante. El país quiere un Gobierno de los dos grandes partidos para conseguir estabilidad… Tu deber es intentarlo, Lucas. Me  insistí una y otra vez… Quizás al final no sea posible, me dije también,  pero al menos inténtalo, Lucas…Que por ti no quede…”. Esas cosas me dije. Y lo pienso exactamente así, te lo juro por mis hijos.  Quiero tener la conciencia tranquila sobre lo que pase aquí al final.

ROSA.- ¿Todo eso pensaste en el suspiro que estuviste fuera? ¡Joder, sí que piensas rápido…!. Me preocupas…Quizá seas demasiado hombre para enfrentarme tan pronto a ti otra vez…Soy una débil mujer.

LUCAS.- ¿Me estás vacilando?

ROSA.- Ni se me ocurriría… Por cierto, no vuelvas a jurar por tus hijos porque no tienes. ¿Qué más cosas se te ocurrieron?

LUCAS.- Pues que empecemos  por el primer asunto que planteaste. Lo de subir impuestos a las empresas para sostener el gasto público.

ROSA.- Para vosotros, un tema tabú,  claro.

LUCAS.- Nos parece de tontos apretar las clavijas a los únicos que pueden crear empleo en los tiempos que corren. Pero ¿quién ha dicho que los de izquierda tengáis que ser racionales?

ROSA.- Somos conscientes de que la derecha tiene el monopolio de la agudeza. Ahí está el Valle de los Caídos y la Universidad Laboral de Gijón, con trescientos estudiantes y cuatrocientos frailes profesores, como pruebas de inversiones eficaces.

LUCAS.- ¡Eran otros tiempos, mujer…! El general no era de derechas, era franquista. Y, por cierto, bastante beatón. Por mucho que queráis presentarnos como sus herederos, no lo conseguiréis.

ROSA.- Bueno, nos saltamos la Transición y nos vamos al ayer más reciente. Como insuperables ejemplos de vuestro concepto de lo rentable están las autopistas radiales de Madrid, los exóticos aeropuertos que nunca han visto ni verán un avión, esa Fórmula 1 en Valencia…

LUCAS (LA CORTA SARDÓNICO).-… Sólo a vosotros se os ocurre llevar el AVE a Albacete, que es como cazar pájaros con misiles, construir la joroba del arquitecto brasileño en Avilés, donar millones de euros para estudios sobre la igualdad de género en Tombuctú…Total,  para que Bibiana Aído se lleve diez mil pavos al mes  en un cargo en la ONU que no hay quien se explique…

ROSA (SEVERA).- Nuestros consejeros sugirieron que dejáramos a un lado los temas espinosos, y ya estamos otra vez lanzándonos basura… Así no vamos a ningún sitio.

LUCAS.- ¡Tienes razón…! No hay vuelta de hoja: la tienes y punto. ¿Pero por qué siempre acabamos tirándonos los trastos a la cabeza?

ROSA.- En tu caso, porque la cabra tira al monte.

LUCAS.- Tú, por el contrario, eres Rosa La Pacificadora, la Exquisita Diplomática que impidió entrar a los rusos en Crimea… (GESTO DE ESFUERZO MENTAL) ¿O es que nunca se habían ido?

Se han quedado quietos en el centro del escenario, con sus copas en las manos, mientras intercambian miradas cargadas de furia. Guardan un instante de silencio. Por fin, Lucas hace gestos de “vamos a tranquilizarnos”.

LUCAS.- Seamos prácticos. Seguimos queriendo un acuerdo, ¿no? Pues voy a hacerte una proposición.

ROSA.- Me muero por conocerla.

LUCAS.- Estudiamos alguna subida de tasas, menor pero que suene a importante. Durará lo mismo que la Coalición. Los empresarios sabrán que el atraco es vuestro y será flor de un día…Aguantarán.

ROSA.- ¡Ja! Saldréis abrasados de esa etapa. Demostraremos que una crisis como ésta se supera mejor con políticas expansivas, y lograremos mayoría absoluta. ¡Estaréis muertos!

LUCAS.- Lo que tú digas. Pero te aviso que la concesión que te hago no es gratis.

ROSA.- Sé sensato y no te desmandes. A ver qué pides a cambio.

LUCAS.- Auditorías imparciales en el uso de las infinitas subvenciones que forman el cogollo de vuestro trapicheo. Ejemplo: las de los sindicatos.

ROSA.- ¡Y luego dices que no sois la derechona! Si pudierais, los aboliríais y restableceríais los de Franco. ¡Qué poco os importan los currantes, a los que sólo defienden los sindicatos de clase!

LUCAS (SE ENGALLA).- Yo me conformaría con que volvieran a la etapa de Camacho  y Redondo. Nos tocaban los cojones, pero eran tíos íntegros.

ROSA (IGUAL).- ¡Los usáis de coartada! Cuando mandaban,  os caían como cagarrutas.

LUCAS.- Lo que tú digas. Pero ¿vale lo de los recortes y las auditorías imparciales?

ROSA.- En cuanto os echemos a patadas restableceremos las subvenciones. ¡Cómo se cabrearán los gremialistas con esa medida!

LUCAS.- Si van a una huelga general,  será contra todo el Gobierno, no contra la mitad del mismo. ¡Ja…! Ya los convenceréis  de tragar.

ROSA (RABIOSA).- En cuanto salgamos de ésta y os echemos a patadas, restableceremos las subvenciones. Quedas advertido.

LUCAS.- Para entonces, todos calvos… ¿Tu respuesta me dice que hemos cerrado el segundo capítulo del acuerdo, o se trata de un espejismo?

ROSA.- Vamos a darlo por bueno. Aunque…, ¡huyyyyy, cómo me repateas donde más duele!

Lucas parece satisfecho y aliviado. Le tiende una mano y ella se la estrecha con evidentes dudas. Sus copas  están vacías. Él señala de nuevo la mesa de las bebidas.

LUCAS.- Esto también hay que mojarlo… (VA HACIA ALLÍ) Oye, deberíamos darnos un respiro. Me siento como si hubiera corrido una maratón… ¡Qué dura de pelar eres!

ROSA.- Tú regateas mejor  que los vendedores del Rastro.  Y es un elogio.

Mientras se sirven en silencio, se les va dibujando un amago de sonrisa y se ojean con disimulo. De pronto, parecen presas de un extraño ataque de pudor.

LUCAS.- Lamento que en ocasiones nuestras diferencias me hagan perder los papeles.

ROSA.- Pienso como tú. Por una vez, y sin que sirva de precedente.

LUCAS.- Me gustaría hacerte una pregunta. Pero no me tires la copa a la cabeza ni me des una patada en la espinilla.

ROSA.- Soy muy contenida, ya lo sabes.

LUCAS.- ¿Sí…? Bueno, vale,  ¿te hago la pregunta?

ROSA (IMPACIENTE).- ¡Sin más rodeos!

LUCAS.- Es delicada…

ROSA.- ¿Me la haces o no?

LUCAS.- Verás…Muchas veces le he dado vueltas a si…llegaste a enamorarte de mí… Aunque sólo fuera un poco.

ROSA (LO OBSERVA COMO SI FUERA LELO).- ¿Estás tonto…? ¿No te propuse que dejaras la política para hacer pública nuestra relación…? (SE DULCIFICA SU EXPRESIÓN) Soñaba con pasear contigo por el Retiro, ir al teatro. Incluso, compartir casa…Eso no se piensa si no hay amor.

LUCAS.- También yo te lo propuse…Te dije: “deja el politiqueo y seamos pareja…” Es verdad que aquella noche teníamos un cebollón colosal.

ROSA.- ¡No era lo mismo!

LUCAS (DESCONCERTADO).- ¿Qué cosa no era lo mismo?

ROSA.- Que tú dejaras la política o que la dejara yo. Tú habías sido un abogado de éxito. Podías poner un bufete y, con tus relaciones, dedicarte al trapicheo de influencias (TONO DE BROMA). Los de  derechas estáis acostumbrados.

LUCAS (BURLÓN).- ¡Anda que a los zurdos os falta práctica…!

ROSA.- Ni punto de comparación.

LUCAS  (DE PRONTO, COMO PRESA DE UN ATAQUE DE ROMANTICISMO).- Te imaginaba dando tus clases en la universidad, ese templo de cultura y formación de una juventud que tiene por delante un camino de rosas…Encontrarte al volver a casa, después de dejarme la salud en los insufribles plenos parlamentarios… Y vivir juntos un amour fou

Se miran y empiezan a reírse. Primero, con moderación. Pero terminan doblados, sujetándose el estómago y aventando unas lágrimas. Poco a poco, se serenan y se miran transmitiendo ambigüedad.

ROSA.-  ¡Qué guionista se han perdido los culebrones de la tarde! No hay duda de que naciste para ser el rey del trile.

LUCAS (MIRADA LARGA E INCISIVA).- ¿Y por qué tu risa me suena falsa?

ROSA (DESVÍA LA SUYA).- A mí, la tuya no.

LUCAS.- Pues lo es. Un reír por no llorar. Se me saltan las lágrimas al pensar en lo que nos hemos perdido por tozudos y egoístas.

ROSA.- Todavía estamos a tiempo de recuperar el tiempo perdido.

LUCAS.- ¿Cómo?

ROSA.- Abandona la política. Deja que surja ese fantástico jurista que llevas dentro, dedícate a representar a grandes empresas en concursos de acreedores, fórrate y volveremos a ser amantes. Pero con luz y taquígrafos.

LUCAS.- ¿Cómo en Las Cortes?

ROSA.- Como en Las Cortes.

Él finge reflexionar. Da unos pasos por la pieza con una mano en la barbilla y mirando al suelo, como considerando en serio lo que ha oído. Por un instante, ella parece que cree posible que se cumpla lo que ha dicho.

ROSA  (CÁLIDA).- Pienso que así seríamos auténticos…Una pareja como las demás. Surgiría  ese amour fou que has mencionado… Hasta consideraría la posibilidad de que tuviéramos un hijo. Aunque mi reloj biológico me advierta que correría riesgos.  Pero lo haría por ti. Antes de…

LUCAS.- ¡Ya, ya…! Antes de que termine de pasárseme el arroz… (DE REPENTE, REFLEXIVO) ¿Y a quién  podría dejar en mi lugar?

ROSA (ESPERANZADA).- ¡A tu número dos! Me entendería con él sin problema.

LUCAS.- ¿A Antolín?

ROSA.- ¡A Antolín!

LUCAS.- ¿A Antolín Rubio…?

ROSA (PRINCIPIO DE MOSQUEO).- A Antolín Rubio, sí… ¿Qué otro Antolín va a ser?

Lucas la mira fijamente. Muy serio. De pronto, se le hinchan los carrillos para terminar con una serie de resoplidos que preceden a una explosión de carcajadas. Estas, auténticas. Rosa, furiosa de golpe, retrocede un par de pasos y lo estudia con ira.

LUCAS.- ¡¿Antolín de Presidente, contigo de Vicepresidenta…?! ¡El pobre te iba a durar lo que una chuche en la puerta de un jardín de infancia…! Sería como  aquel perrito que huía de Cruella de Vil…

ROSA.- ¡Eres odioso! Te abro mi corazón y te burlas… Lamento ese momento de debilidad que he tenido.

LUCAS (SE SECA LAS LÁGRIMAS).- No fue un momento de debilidad, sino una exhibición de astucia. Quieres quitarme de en medio. Sabes que entonces nadie podría frenar tu cabalgada a la cumbre.

ROSA.- Tú tampoco podrás impedirlo, querido. Te reconozco  inteligente y maniobrero. Pero a tu partido y a ti os quedan dos telediarios.

LUCAS.- ¿Por qué lo crees?

ROSA.- Porque  la crisis quedará atrás. Y la gente vota a la derecha cuando hay que apretarse el cinturón, pero en cuanto vuelve la pasta elige a la izquierda. Gastamos con más alegría…Te lo puedo decir más alto, pero no más claro.

LUCAS.- ¿Lo piensas en serio?

ROSA.- Totalmente. Desmiéntemelo si te atreves.

LUCAS.- No vale la pena.  Sería como intentar convencer a un culé de que el historial del Madrid es superior al del Barça o viceversa… ¿Por qué no pasamos al segundo punto  que queréis negociar?

ROSA.- El de la puesta al día en la Ley de Dependencia.

LUCAS.- Adelante.

ROSA.- Es obvio. No seréis tan inhumanos como para negar ese derecho a quienes no pueden valerse por sí mismos.

LUCAS.- ¡Ni de coña…! Estamos totalmente de acuerdo.

ROSA.- ¿Entonces?

LUCAS.- Vosotros hicisteis la ley. Nosotros no la derogaremos.

ROSA.- ¿Cerramos, pues,  ese acuerdo?

LUCAS.- ¡Con nuestro apoyo a morir!

ROSA.- ¿Y dónde está entonces la diferencia entre vosotros y nosotros? ¡No me jodas con que no la hay!

LUCAS.- ¡Ninguna…!. La iniciativa fue vuestra, así que os colgáis la medalla. Nosotros la apoyamos. Es justa.

ROSA.- Pues apliquémosla.

LUCAS.- ¡Ahí está la madre del cordero! Para eso hay que tener guita, parné, posibles…

ROSA.- Los recursos se buscan y se encuentran.

LUCAS.-  Seamos serios, corazón…El dinero a disposición del Gobierno es como para ponerse a llorar. Así que ¿por qué no congelamos el asunto, dejáis de meternos caña y nosotros no recordaremos que la ley tampoco se aplica en las comunidades donde gobernáis? En cuanto lo permitan las cuentas del Reino, volvemos a hablar del asunto.

ROSA.- ¡En cuanto las cuentas del Reino lo permitan, iremos a elecciones!

LUCAS.- Pues vale… (LA ESTUDIA DE SOSLAYO) Oye, cerrado este otro asunto digo yo que toca un break… (SE ADELANTA A SU POSIBLE OBJECIÓN) ¿Puedo hacerte una pregunta indiscreta? Es personal…

ROSA.-  Lo indiscreto son las respuestas… Veremos si te contesto.

LUCAS.- ¿Por qué terminaste con tu matrimonio? Cuando os encontraba  a tu marido y a ti en recepciones y tal, hacíais una estupenda pareja de políticos jóvenes y guapos. Y parecíais felices…Nunca quisiste contarme qué te empujó al divorcio.

ROSA (TRAS DUDAR).- Si la mujer despega y el hombre se estanca, pasa lo que pasa… Cuando me eligieron  Vicesecretaria general y los medios empezaron con aquello de que yo era una nueva estrella en el apagado horizonte de la izquierda, Andrés  lo soportó mal…Luego,  Rubirosa dimitió al cambiar el Partido de nombre y  yo le heredé la Secretaría General. A partir de ahí, Andrés y yo entramos en un mal rollo.

(Continúa…)