La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha dado la razón al Consejo Superior de Deportes (CSD) en dos causas contra la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), presidida por Ángel María Villar. En uno de los dos casos, el superregulador se ha puesto del lado de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) de Tebas.

La autoridad de Competencia española ha emitido esta semana dos informes que critican la labor de la Federación en sendos campos: la concesión de licencias de entrenador de fútbol y la prohibición de los agentes de “third-party ownership” (TPO), unos intermediarios como los fondos de inversiones que adquieren los derechos económicos asociados a la actividad profesional de los futbolistas para extraer beneficios de ellos.

En este segundo caso, el de los fondos que se hacen con los derechos de los jugadores, la CNMC atiende a los argumentos de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), presidida por Javier Tebas, con lo que se reaviva la guerra total que mantienen abierta ambos mandatarios.

En esta ocasión, el superregulador se ha puesto del lado de la LFP, al considerar que la existencia del TPO beneficia a los propios jugadores y a los clubes de fútbol más pequeños, que en muchas ocasiones no pueden hacer frente al pago de la totalidad de las cláusulas de rescisión de los profesionales. En estos casos, al compartir los derechos con los fondos también se comparten los riesgos y los beneficios de los futuros traspasos.

Competencia considera que prohibir que los fondos se hagan con los derechos de los jugadores perjudicaría a los clubes más pequeños

Por ello, subraya el informe, prohibir esta práctica, como hicieron la FIFA y la RFEF, “perjudicará presumiblemente a los clubs de menor tamaño (con más racionamiento en el mercado de crédito y más necesidades de profesionalización), favoreciendo indirectamente a los clubes más poderosos (que pueden recurrir a otras fuentes de financiación)”.

La CNMC descarta que haya riesgos de conflicto de intereses para los fondos que posean los derechos de jugadores en equipos rivales, dado que la intención de estas empresas es maximizar los beneficios asociados a su inversión, como sucede con los bancos que dan préstamos a clubes de fútbol rivales para que fichen a nuevos futbolistas.

Además, desde el punto de vista legal, añade la CNMC, la prohibición de esta práctica contraviene la libertad de empresa, consagrada en la Constitución, así como los principios de libre circulación de capital y trabajadores en la Unión Europea.

Unas licencias “desproporcionadas”

El otro informe que ha emitido esta semana la CNMC tiene que ver con las cuotas “desproporcionadas” y “discriminatorias”, según el organismo, que impone la RFEF para obtener las licencias de entrenador de fútbol.

Las federaciones autonómicas exigen cantidades que rondan entre los 750 y los 1.500 euros, precisa el superregulador, unas tasas que cuentan con bonificaciones del 100% si la formación para obtener las licencias se ha realizado mediante cursos de la RFEF o de las federaciones. El resto de centros -privados y públicos- que pueden impartir esta formación se sitúan, pues, en desventaja frente a los centros de la Federación, algo que iría en detrimento de la competencia en el sector.

Pero en cualquier caso, la CNMC considera que las cuotas están “desvinculadas de los costes que supone la mera expedición de la licencia”.

“La existencia de cuotas elevadas supone una barrera injustificada y claramente regresiva, que perjudica a los individuos con menos recursos económicos a la hora de acceder a la profesión de entrenador en una competición deportiva”, dice Competencia, que teme por las posibilidades de los alumnos con talento pero sin recursos.

Además de dar la razón al CSD, la CNMC aboga por efectuar una “relectura” de la necesidad de disponer de licencia para ser entrenador de fútbol y se cuestiona la idoneidad de las pruebas para obtenerla. Porque, entre otros test físicos, para ser entrenador hay que completar tres lanzamientos a puerta desde fuera del área y correr 50 metros en menos de 8 segundos. Como si Rafa Benítez tuviera que correr la banda para entrenar al Real Madrid.