Nadie se responsabiliza de la decisión de adelantar la autorización previa del almacén de Villar de Cañas sin esperar a aprobar también la autorización de construcción del silo, que no llegará previsiblemente hasta el año que viene. Pero desde el Ejecutivo y desde la empresa pública se apunta al CSN como único responsable de los plazos de las evaluaciones que realiza. Enresa y el Ministerio de Industria presentaron el año pasado las solicitudes de emplazamiento y de construcción simultáneamente, pero el CSN las ha tramitado por separado y ya ha aprobado la primera de ellas.

El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó el pasado 27 de julio el informe favorable a la autorización de emplazamiento del almacén de residuos nucleares de Villar de Cañas, en Cuenca. Lo hizo a pesar de las dudas de que existen sobre la calidad de los terrenos para albergar una instalación de este tipo y lo hizo reconociendo que aún faltan por completar varios estudios sobre las características del suelo y su incidencia en el proyecto.

El Ministerio de Industria y Enresa solicitaron conjuntamente las autorizaciones de emplazamiento y de construcción. El CSN las ha tramitado por separado y ya ha aprobado la primera

El CSN aprobó sólo la autorización previa (o autorización de emplazamiento), que en la práctica supone dar por buena la ubicación elegida para instalar el almacén temporal centralizado (ATC) de residuos radioactivos. Ahora el Consejo de Seguridad Nuclear debe seguir estudiando el proyecto de cara a conceder la autorización de construcción y, en el último término, también la autorización de explotación del silo. Aún queda mucho proceso.

Desde organizaciones ecologistas, desde algunas formaciones políticas y también desde el nuevo equipo de gobierno de la Junta de Castilla-La Mancha se viene denunciando desde hace tiempo las prisas con que se está intentando gestionar el proceso de aprobación del cementerio nuclear, con el objetivo de tenerlo lo más avanzado posible antes de las elecciones generales, que se celebrarán en noviembre o diciembre.

Todos los organismos y administraciones implicados niegan tener prisa, pero (en el caso de que la hubiera) algunos de ellos empiezan a señalar de manera oficiosa al que consideran responsable de la planificación el proceso. Y es que tanto desde el Gobierno como desde Enresa –la empresa pública encargada de la gestión de los residuos radioactivos en España- se señala al Consejo de Seguridad Nuclear como único responsable de cómo se ha gestionado, y con qué plazos, la evaluación y el posterior visto bueno al emplazamiento del almacén.

Se pidieron juntas, pero se tramitan por separado

En enero de 2014, Enresa presentó simultáneamente al Ministerio de Industria la solicitud de las autorizaciones de emplazamiento y de construcción del ATC. Simultáneamente. Y el Ministerio de Industria dio traslado al CSN de ambas solicitudes, también simultáneamente, para que emitiera sus informes preceptivos al respecto.

El CSN finalmente ha tramitado ambas solicitudes por separado. Ha adelantado las evaluaciones para poder aprobar ya la autorización de emplazamiento (la que concedió el pasado 27 de julio) y se ha dado más tiempo para estudiar la autorización de construcción. De hecho, esta última, que es mucho más exigente en cuanto a los estudios y la información que requiere, probablemente no pueda aprobarse hasta bien entrado 2016.

Industria y Enresa: el CSN decide los tiempos

Nadie se hace directamente responsable de la decisión de tramitar ambas autorizaciones por separado y de adelantar aprobación de autorización previa. Pero Gobierno y Enresa señalan al CSN como el organismo que determina cómo tramitarlas y con qué plazos.

El Gobierno y Enresa recuerdan que el CSN es el único responsable de planificar las evaluaciones para aprobar el almacén

“El Gobierno no tiene prisa y no se está acelerando el proceso, que además va con retraso respecto a los plazos que se preveían“, explican a SABEMOS fuentes del Ministerio de Industria, que también deslizan que “el CSN es el que determina los tiempos”. No obstante, las mismas fuentes apuntan que el supervisor “está pidiendo más información para seguir con el proceso” y consideran que “no hay prisas” tampoco por parte del CSN.

Fuentes de Enresa, que fue la que activó el proceso hace año y medio, subrayan en declaraciones a SABEMOS que la compañía decidió entonces presentar ambas solicitudes simultáneamente, y apuntan igualmente que el “Consejo de Seguridad Nuclear decide su propia planificación de las evaluaciones”.

CSN: todo conforme al reglamento

Desde el Consejo de Seguridad Nuclear sólo se insiste en que la tramitación por separado de ambas autorizaciones, pese a presentarse conjuntamente, se ajusta a la normativa vigente. Y, en efecto, el Reglamento de Instalaciones Nucleares y Radiactivas (RINR) habilita al CSN a tramitar de manera independiente ambas autorizaciones, incluso a pesar de que las solicitudes se presentaran simultáneamente.

“Si se ha decidido tramitar por separado las solicitudes es porque se ha considerado mejor y más operativo”, dice el CSN, pero no explica con qué criterios

“Si se ha decidido tramitarlas [las solicitudes] por separado es porque se ha considerado que era lo mejor y lo más operativo”, señalan a SABEMOS fuentes oficiales del CSN, que eluden, en cambio, explicar los criterios que se han utilizado para considerar que la tramitación por separado es mejor o más operativa.

En paralelo, estas mismas fuentes del CSN no aclaran si desde el Gobierno o desde Enresa se ha pedido al organismo formalmente o de manera oficiosa que la tramitación se haga de manera independiente. Y tampoco identifican a quién o quiénes dentro del CSN han tomado a la postre la decisión de aprobar la autorización de emplazamiento sin esperar a la autorización de construcción.

 

cuando el csn sí vio prisas en industriaEl pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) aprobó el pasado 15 de julio, a petición del Ministerio de Industria, un informe sobre el impacto radiológico del almacén de residuos radioactivos. El informe es obligatorio y sin él no se puede continuar con el proceso.

Pero el informe aprobado estaba incompleto: sólo analiza el impacto radiológico para la población si el almacén nuclear funciona con normalidad, pero no evalúa ese impacto ni para la población de la zona ni para el personal del centro en caso de accidente.

El acta del pleno del CSN del 15 de julio confirma que se aprobó un informe del cuerpo técnico del organismo sobre la materia y que el Ministerio de Industria había pedido que el CSN “anticipe” la evaluación del impacto radiológico del ATC. Entonces, el CSN sí parecía detectar alguna intención del Gobierno por acelerar el proceso para autorizar el almacén nuclear.

Según reconoce el propio CSN, la aprobación del informe incompleto se realiza “de cara a la formulación por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de la Declaración de Impacto Ambiental de la instalación”. Otro documento obligatorio para continuar con las siguientes autorizaciones y hacer posible que prosiga el proceso.

Esto es, el pleno del CSN aprobó un estudio que no está completo para que Medio Ambiente pueda avanzar en la elaboración de impacto ambiental. Sin embargo, fuentes del Ministerio dirigido por Isabel García Tejerina confirmaron a SABEMOS que no se iniciará la declaración de impacto ambiental hasta que esté completo el informe de impacto radiológico.