Jon Stewart es uno de los más conocidos y reputados presentadores de noticias en Estados Unidos… aunque sean cómicas. Lleva al frente de The Daily Show desde 1999, ha ganado multitud de premios y la consideración de una gran parte de sus compatriotas, sobre todo entre los más jóvenes que le buscan para entender la actualidad. Pese a todo ha decidido dejarlo tras el programa del 6 de agosto.

Durante 16 años las noticias falsas han tenido una cara reconocible que cargaba sobre sus hombros la más que complicada tarea de continuar con una gran tradición de periodismo cómico, y lo ha hecho con tanto acierto que llegó a convertirse en su sinónimo, desbancando segmentos con tanta historia como el Weekend Update del SNL. Pero empecemos preguntándonos por su historia. Aunque antes de conocer la de los dieciséis años en antena de The Daily Show con Jon Stewart conviene saber cómo era el programa antes y, sobre todo, de dónde venía Stewart.

¿De dónde venía Jon Stewart?

Nacido en noviembre de 1962, Stewart decidió dedicarse al mundo de la comedia en 1986 aprovechando el nombre que usaba desde la separación de sus padres en lugar del que originalmente había tenido de Jonathan Stuart Leibowitz. Comenzó por los clubs de comedia, preparando su propio material para las actuaciones de stand-up, aunque tardaría un año en salir a actuar. Para 1988 ya era un habitual del Comedy Cellar, un conocido club newyorkino en el que conocería a otros cómicos del momento como Louis C.K. y del que saldría para comenzar a trabajar en televisión. Primero como guionista en el intento de pasar el stand-up a televisión en el Caroline’s Comedy Hour, y luego como copresentador de Short Attention Span Theater para Comedy Central. Más tarde lo haría como presentador único, de You Wrote It, You Watch It, un programa para la MTV en el que los espectadores enviaban los guiones para que el grupo de cómicos los representara. Sin embargo, su gran oportunidad llegaría al año siguiente.

En 1993 realizaría una aparición en Late Night with David Letterman, el espacio que Letterman tenía en la NBC y del que ese mismo año se iba a marchar. Stewart fue considerado como posible sustituto, aunque acabaría perdiendo el puesto en favor de Conan O’Brien. Pero sus apariciones sirvieron para hacer sonar su nombre y para conocer a más gente. De ahí que la MTV le ofreciera su propio programa, el talk show The Jon Stewart Show que logró un gran éxito en el primer año, siendo lo más visto de la cadena solo por detrás de Beavis and Butt-head. La empresa quiso explotar su éxito y acabó cargándoselo. Pero ya había logrado un cierto interés de las grandes cadenas, gracias también a que Letterman fue uno de sus mayores seguidores, siendo incluso el último invitado del programa.

Eso le puso de nuevo en la órbita de la CBS, facilitando su participación en los lates de la cadena e incluso consiguiendo bolos como suplente de Tom Snyder, el presentador del programa tras Letterman. Se llegó a rumorear, incluso, que iba a sustituirle, pero nada más lejos de su intención. De hecho, lo que sí haría con la cadena -en coproducción con la BBC- sería un panel show llamado Where’s Elvis This Week? que no pasó de la media docena de programas. Lo que no le vino nada mal cuando Snyder dejo definitivamente The Late Late Show para ser sustituido por Craig Kilborn, que dejaba así sin presentador el programa que venía haciendo en Comedy Central: The Daily Show.

¿De dónde salió The Daily Show?

En 1996 Politically Incorrect, el programa de Bill Maher, pasó de emitirse en el Comedy Central a la ABC dejando un hueco en su programación. En la cadena decidieron aceptar la sugerencia de Lizz Winstead y Madeleine Smithberg de hacer una parodia de los programas de noticias, poniendo al mando al comentarista deportivo Craig Kilborn. En aquella época estaban más ante un programa de sketches que ante un auténtico informativo satírico, y además la elección del presentador había sido obra de la cadena, que buscaba una cara conocida, y no de las creadoras del formato, que tenían una lista de colaboradores de entre los que pensaban elegir a uno.

Ni siquiera el fichaje de Stephen Colbert en 1997 hizo que el programa remontara, mientras que tras las cámaras las luchas entre Kilborn y el personal femenino, especialmente la creadora y productora Lizz Winstead, eran cada vez más frecuentes. La cosa acabaría en una monumental bronca tras una entrevista en Esquire en la que Kilborn realizó una serie de comentarios sexuales sobre ella. Tras la discusión, Winstead dimitiría y la cadena suspendería por unos meses a Kilborn, facilitando que buscara un nuevo trabajo. Una vez lo tuvo, demandó a la cadena por algunos de los segmentos recurrentes que aseguraba eran suyos. El mal clima facilitó que antes incluso de que Kilbron hiciera efectiva su salida se fueran algunos de los cómicos.

Lo que facilitó también que cuando en 1999 llegara Jon Stewart pudiera cambiarle la cara al programa a su gusto. Dejar de lado la parte más puramente cómica a favor de otra más satírica y contratar personal nuevo a ambos lados de la pantalla. Manteniendo, eso sí, a Colbert.

La historia de The Daily Show con Jon Stewart

Jon Stewart quería conducir el programa más hacia la actualidad y las noticias: criticar no solo el contenido sino también a los medios. A la vez que señalaba las inconsecuencias tanto en las historias como en la forma en que los medios las trataban. De ahí que su primera decisión fuera contratar a todo el personal posible del magazine satírico The Onion para que formara parte de su equipo de guionistas con su editor, Ben Karlin, siendo nombrado jefe de guionistas mientras David Javerbaum entraba como segundo al mando y, con el tiempo, productor. Además, contrataría a nuevos cómicos para los segmentos de corresponsales, comenzando ya en 1999 con la incorporación de Steve Carrell.

El formato pasaría a ofrecer un monólogo introductorio sobre alguna noticia, luego un repaso a las noticias que inluirían la participación de algunos de estos corresponsales delante de una pantalla verde con la posibilidad de incluir algún vídeo para desarrollar alguno de los temas. Finalmente, una entrevista –muchas de ellas con escritores, que le han valido al programa reforzar su fama intelectual tanto como han ayudado a lanzar a algunos autores– y un vídeo muy corto tras la despedida. Un formato sencillo que se apoyaba en la locura de la actualidad y en un ejército de guionistas brillantes. Tanto o más que los cómicos que aparecían en pantalla, consiguiendo una bien merecida fama.

En los años siguientes seguiría añadiendo entre otros a Rob Corddry, Ed Helms, Samantha Bee, Rob Riggle, Matt Walsh, Olivia Munn, Wyatt Cenac y, por supuesto, John Oliver. A ellos se añadría la oportunidad de apariciones especiales como corresponsales de distintos cómicos, algunos de los cuales irían yendo y viniendo del programa con apariciones esporádicas como John Hodgman, Josh Gad, Larry Wilmore o Kristen Schaal. La importancia de los descubrimientos del programa y su trayectoria posterior ha llevado incluso a contraponer este programa al SNL como vivero de nuevos talentos cómicos. Algo que se ha ido viendo con los años en asuntos como ver cuál de los dos programas logrará antes que uno de sus ‘alumnos’ gane un Oscar, incluso teniendo en cuenta que han compartido algunos cómicos.

Amigos y Enemigos

Aunque quizá lo más importante para el éxito del programa sería esa fama de propaganda liberal neoyorquina izquierdista que, más allá de las inevitables discusiones en asuntos como la razael seximo o los sindicatos, parecía acompañarlo para formar a un tipo de espectador que le consideraría el presentador de noticias más fiable en 2009 y durante años le señalaría como una de las fuentes más fiables para estar informado pese a que él lleve años negando hacer periodismo y justificando así cuando no va más allá con historias o entrevistados. Esto le ha llevado a situaciones como que el Presidente Obama organizara reuniones con él que el cómico ha tenido que justificar.

En parte esta fama se debe a la gente con la que discute. Medios como FOX News y personalidades políticas como Donald Trump (cuya web ha sido hackeada por admiradores de Stewart) o Sarah Palin han sido  el centro de los ataques de Stewart durante estos 16 años. Algo que no ha dejado de ser notado no solo por los propios atacados sino por Stewart, que ha realizado varios segmentos, el más reciente esta misma semana, reconociendo que no ha sido capaz de acabar con nada de lo que ha atacado. Una afirmación un tanto excesiva si tenemos en cuenta que uno de los primeros éxitos del programa, que estaba subiendo en audiencia aún gracias a las elecciones de 2004, fue acabar con el programa Crossfire de la CNN tras la aparición de Stewart en su programa criticándolo. A día de hoy los responsables del mismo aún recuerdan que fue su intervención la que acabó con el programa, aunque no todos le guarden rencor. Como ha demostrado uno de sus chistes recurrentes, la cadena de restaurantes Arby’s, que ha aprovechado para rodar un anuncio –NAMBLA de momento no ha dicho nada-. 

No solo eso, pues aunque su relación con muchos periodistas de derechas haya sido mala, como con Glen Beck -al que acabaría dedicando una larga parodia y cuyas discusiones seguirían incluso cuando la FOX le quitara su programa-, o con Megyn Kelly -quien llegaría a decir que una de las invectivas de Stewart le hizo llorar-, con otros ha tenido unas discusiones más civilizadas. Como el directivo de la cadena Roger Ailes o el que podría ser su némesis, Bill O’Reily, con el que se ha medido en innumerables debates desde 2001, sin estar de acuerdo prácticamente nunca en casi nada, pero entre los que existe un respeto intelectual claro al margen de las ideologías. Esa capacidad de debate es la que ha ayudado a construir un puente para que su programa no se viera solo como un ataque continuo a los que no piensan como él sino como un punto de vista diferente. Uno de los motivos que se ha esgrimido por los que han fracasado los intentos de hacer una versión de derechas.

Y ahora…

Ese último programa tuvo todo lo que uno podía esperar, la presencia de todos los corresponsales que han pasado por él, por famosos que sean ahorao por aparentemente no muy bien que se llevaran con Stewart últimamente-; momentos musicales a cargo de Bruce Springsteen; un vídeo con varios de los objetivos habituales del programa despidiéndose de Jon; y un discurso final de Jon Stewart sobre la necesidad de estar atento y denunciar las gilipolleces con las que tratan de vendernos cosas que no son buenas. Parece que la crítica está de acuerdo, fue todo un homenaje al amor por parte de un programa que demasiadas veces se ha visto como un compendio de ira. Pero en este último programa, y en las reacciones en internet de mucha más gente, se nota el respeto, el cariño e, incluso, la preocupación por el futuro de Jon Stewart tras la culminación de su proyecto.

En estos momentos Jon Stewart ha terminado una última semana en la que ha aprovechado para repasar grandes temas, como por ejemplo su opinión sobre FOX News, han reunido recopilatorios de algunas de sus peculiaridades y montajesllevando a sus amigos cómicos una última vez y ha ido atreviéndose a hacer algunas cosas que siempre había querido hacer una vez anunciado su retiro, promocionar un libro escrito por su mujer e incluso dando una entrevista al podcast de su propio programa.  Mientras tanto, como era de esperar, los medios han ido recuperando sus mejores momentos y entrevistándole, pidiendo que hablen a los que han trabajado con él durante estos años y glosando las diferentes ideas y logros del programas y discutiendo lo reemplazable que pueda sermás en año electoral

En cualquier caso, y aunque ya haya planes para el decorado, no es el final de Stewart en el mundo del espectáculo  por altos que sean los halagos -ya ha anunciado que seguirá con su carrera aunque ya fuera del programa- ni tampoco el del Daily Show que será conducido por Trevor Noah, que tras unos pequeños problemas iniciales cuando internet le echó un ojo a su pasado, ha ido tratando de recuperar la tracción perdida en los últimos meses. De modo que aún tenemos contenidos por delante.

Lo que sí que se ha terminado, sin duda, es The Daily Show con Jon Stewart. Esperemos que pueda disfrutar ahora de su momento de zen.

Imagen | ‘huffingtonpost.com