En las últimas semanas, en SABEMOS hemos analizado cómo Víctor Madera, conocido como el ministro de Sanidad en la sombra del PP, se está enfrentando a un desafío mayúsculo por los obstáculos que van a poner desde la oposición a sus actividades, ya de por sí afectadas por la paralización de la privatización de seis hospitales madrileños auspiciada por Ignacio González y Esperanza Aguirre.

Asimismo, hemos narrado la entrada de Madera, el hombre en España del fondo CVC, en el mundo del turismo, apoyado por el Banco Popular. Pero aún faltaba una historia por contar, la de cómo la empresa antes conocida como Capio, después renombrada a IDCSalud y hoy reconvertida en quirónsalud, se ha convertido en el único gran coloso de la prevención laboral en España.

El terreno estaba abonado por el Gobierno del PP, que apostó por forzar la venta o disolución de las sociedades de prevención de riesgos de las Mutuas tras el demoledor informe del Tribunal de Cuentas sobre cómo estas entidades habían utilizado estas actividades de forma incorrecta. Porque las Mutuas han dado muchos problemas; desde las reclamaciones por gastos impropios y extravagantes de las que se benefició Salvador Victoria, exconsejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid imputado en la Operación Púnica, hasta la revelación de que, precisamente, la misma comunidad les perdonó 15 millones a Mutuas y aseguradoras por tratamientos realizados en la sanidad pública. También fue polémica la concesión a Fremap de la cobertura de contingencias comunes de 55.000 empleados públicos madrileños.

Aunque los sindicatos criticaron duramente la medida de segregar las socidades de prevención, ésta era una solicitud largo tiempo solicitada por las empresas privadas de prevención, que consideraban que las Mutuas les hacían una competencia injusta. Rubén Rodríguez, flamante director de la Federación de Servicios de Prevención Ajenos, señalaba recientemente: “Todos los operadores empezaremos a trabajar en igualdad de condiciones en el mercado y todo lo que ello conlleva -cosa que hemos reclamado y denunciado en infinidad de ocasiones desde el sector privado-, y muy en especial, queremos que aquellos proyectos que no sean viables no se les sostenga con recursos públicos procedentes de la mutua, como venía ocurriendo históricamente, y los que sí lo sean, sobrevivan en el mercado como realidad empresarial”.

El caso es que el río estaba revuelto y, si estamos hablando de Sanidad, los grandes pescadores son Víctor Madera, su conglomerado quirónsalud y el fondo CVC: Comenzaron a adquirir sociedades de prevención a precios mucho más elevados de lo que preveía el mercado.

¿Qué es una sociedad de prevención?

Las sociedades de prevención ofrecen las cuatro especialidades preventivas legalmente establecidas: seguridad en el trabajo, higiene industrial, ergonomía y psicología aplicada y medicina del trabajo. Las tres primeras especialidades son puramente técnicas y consisten básicamente en la acreditación del lugar de trabajo, llevada a cabo por profesionales con perfil técnico, mientras que la cuarta consiste en la realización de chequeos médicos periódicos a los trabajadores por parte de médicos especializados en medicina del trabajo.

Compraron la sociedad de prevención de la Mutua Franternidad Muprespa, con 83 centros en España, así como las de MC Mutua y Mutua Universal. Y, lo que es más importante, se hicieron con la sociedad de Fremap, Premap, con una facturación anual de más de 60 millones de euros, 253 centros y actividades en Latinoamérica (Colombia, Panamá y Ecuador). Según la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), el conjunto de sus actividades no supone más del 30% del sector ni por ingresos ni por trabajadores cubiertos, así que dejó pasar la operación, del mismo modo que ha venido aprobando todas las llevadas a cabo por el grupo en todos los sectores.

Sin embargo, según los propios datos de la CNMC (ver cuadro), se ha permitido la creación del único gran agente, capaz de realizar economías de escala no sólo con sus centros de prevención, sino también con su enorme red de hospitales, en un mercado tremendamente atomizado. Ha sido como meter a un ratón en un hormiguero.

CCOO, en este sentido, ha expresado su preocupación por la entrada de grupos como quirónsalud, señalando que han “aprovechado esta Ley para adquirir sociedades de prevención” y lograr “el control monopolístico” de la salud laboral “sin que prevalezca la garantía de la salud frente al interés lucrativo”.

Según el último informe Plimsoll, el tamaño del mercado español de la prestación de servicios ajenos de prevención de riesgos laborales en valor ascendería aproximadamente a 1.300 millones de euros, de los que algo menos de una tercera parte entrará en las cuentas de quironsalud. En volumen, según datos procedentes de la Seguridad Social, el mercado incluiría 16,3 millones de trabajadores cubiertos por estos servicios.

¿Conclusión? En apenas un año, casi uno de cada tres de nuestros lectores en España está cubierto por una sociedad de prevención propiedad de quirónsalud, CVC y Víctor Madera. Y los resultados de todos sus reconocimientos médicos, en su base de datos. Teniendo en cuenta que la Sanidad es competencia de las distintas Comunidades Autónomas, muy probablemente nadie sepa tanto de la salud de los españoles como ellos.