Una de las claves para entender la recuperación del bipartidismo y la caída de los partidos emergentes que refleja el último sondeo del CIS radica en el hecho que el PP y el PSOE han logrado frenar la sangría de electores que se marchaban a Podemos y Ciudadanos, respectivamente. En tres meses el porcentaje de votantes de los populares que se decantan por el partido de Albert Rivera ha caído casi seis puntos: del 17,7 por ciento en abril al 12 por ciento en julio. Otro tanto ocurre con el trasvase de votos de los socialistas a la formación de Pablo Iglesias: en medio año, del 26,1 se ha pasado al 15,7 por ciento.

No obstante, tanto populares como socialistas deben seguir preocupados. Pese a haber parado la sangría de votos, son muchos todavía los antiguos electores de los partidos mayoritarios que manifiestan su intención de cambiar el sentido de su sufragio.

Algo más de 1.280.000 electores del PP (de los 10.700.000 votos que lograron los populares en 2011) piensan votar al partido de Albert Rivera. El pasado mes de abril, esa cifra llegaba a los dos millones.

Algo similar pasa entre el PSOE y Podemos. En enero, 1.827.000 votantes socialistas (de los casi siete millones que optaron por los socialistas en 2011) pensaban decantarse por el partido de Pablo Iglesias. Ahora, esa cifra se queda en el millón.

Sin embargo, el partido del puño y la rosa no puede fiarse del cambio de tendencia. Si hace tres meses el trasvase de votos era del 15,3, ahora sube cuatro décimas y se sitúa en el 15,7.

En cuestión de ideología, el trasvase de sufragios también ha descendido. En abril, el 16,7 por ciento de los votantes del PP consideraba a Ciudadanos el partido más próximo a sus propias ideas. Ahora, ese porcentaje ha caído hasta los 12 puntos. En cuanto al PSOE, el número de electores que ven a Podemos más cercano a su ideología ha descendido, en seis meses, del 19,3 al 11,9.

La opinión de los votantes sobre la política de alianzas

Curioso es el dato que ofrece la encuesta cuando se pregunta a los antiguos electores de las fuerzas mayoritarias qué partido le gustaría que ganara las elecciones generales de final de año. En este sentido, el 12,7 de los votantes del PP dice desear la victoria de Ciudadanos, mientras el 16,9 de los del PSOE prefiere a Podemos.

También es llamativa la opinión de los españoles sobre la política de pactos. Sólo al 38,7 por ciento de los votantes populares le gustaría un Gobierno del PP en solitario, mientras el 30,8 se decanta por un Ejecutivo de coalición con Ciudadanos.

En cuanto a los electores socialistas, sorprendente es el dato que el 32,4 por ciento prefiere un Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, el 25,4 apuesta por un Ejecutivo en solitario del partido de Pedro Sánchez y el 18,2 ve con buenos ojos una alianza de la fuerza del puño y la rosa con Ciudadanos.

A muy pocos de los votantes de los partidos mayoritarios les satisface la solución de un Gobierno de concentración del PP y el PSOE. Sólo el 8,1 de los electores populares cree en esa opción, frente al 4,1 de los socialistas.

Los emergentes pescan en el caladero de IU y UPyD

Los partidos emergentes siguen pescando en el caladero de otros partidos de ideología similar. Nada menos que el 45,8 por ciento de los antiguos votantes de Izquierda Unida se decanta ahora por Podemos (en abril, ese porcentaje era del 37,4). Y el 40 por ciento de los electores de Unión, Progreso y Democracia manifiesta su intención de apoyar a Ciudadanos (hacer tres meses, la cifra se quedaba en el 38,4).

Esos datos explican el desplome tanto de IU como de UPyD. La línea del partido de Alberto Garzón ha sido descendente desde la irrupción de Podemos. En enero cayó a 5,2 puntos; en abril, a 4,18; y ahora, a 3,7. Otro tanto ocurre con el partido de Rosa Díez, que no levanta cabeza desde su desplome en el mes de abril. Hace tres meses, UPyD se quedó con el 1,9 por ciento en estimación de voto. En julio bajó dos décimas, hasta situarse en el 1,7 por ciento.