El dato por sí solo vale mucho: desde inicios de 2014 las empresas dedicadas al sector del seguro de componente tecnológico han facturado más de 1.400 millones de dólares. Pese a ser uno de los sectores más tradicionales ha llegado la hora del cambio.

Hace unos cincos años hablar de ‘fintech’ era algo extraño. Pequeñas empresas o startups que se dedicaban a emprender en segmentos del sector financiero. Banca online, negociación de mercados, gestión de materias primas, financiación colectiva… y todo a través de la red. Eso era el ‘fintech’, la gestión de servicios financieros a través de internet. En esa línea hace unas semanas Banco Santander ha creado una joint venture junto a otra startup para invertir en empresas ‘fintech’. Ante esta tesitura, ¿qué está esperando el sector asegurador para evolucionar hacía ese camino?

En realidad no en todos los sitios es igual. En los diversos países donde hay este tipo de startups desde 2010 han facturado más de 2.000 millones de dólares. Pero en España, a la hora de encontrar nuevos productos o tendencias de consumo, la búsqueda se acaba muy pronto. Parece que toda la innovación empieza y se acaba en algunos comparadores o contratar un seguro del coche a través de una página web.

La cuestión es que el sector asegurador debería mirar con determinación al segmento ‘fintech’, donde las inversiones de capital riesgo demuestran que se trata de un negocio muy suculento y con bastante recorrido.

¿’Insurance Tech’?

Bien es cierto que de momento no está muy definido ni se sabe bien qué significa esa especialización tecnológica en el área del seguro. Aunque por el momento, y a tenor de las previsiones de Direct Seguros para 2015, el big data o apps para seguimiento de tráfico, siguen siendo más de lo mismo: gestión de nuevos servicios por parte de las grandes compañías de seguros. Es decir, no se trata de desarrollar los mismos servicios que una compañía de seguros, sino de crear valor añadido en el sector. Empresas colaborativas, gestión de costes, ayuda directa, etc.

Quizá ese fue uno de los grandes errores que cometieron las entidades financieras, pensar que el cambio era conectar a sus usuarios, darles una aplicación para gestionar su cuenta, y ya está. La realidad del ‘fintech’ ha ido más allá (y se espera que vaya más). Se trata de gestionar nuevas empresas y de crear nuevas formas de interpretar, en este caso, la relación del cliente con su seguro (e incluso la aseguradora).

Lo único que salva a la industria española de que todavía no haya empezado a emprender en este segmento es que no está totalmente definido qué productos son más susceptibles de tener un alto valor añadido tecnológico, o cómo se van a vender. Además, se trata de un sector con unas barreras de entrada muy exigentes, tanto a nivel económico como regulatorio, por lo que eso puede disuadir a los emprendedores que decidan adentrarse en este terreno.

Lo que parece evidente es que los canales de comunicación deben cambiar. Más que nada porque los potenciales clientes han cambiado. De hecho, todavía hay aseguradoras que llevan al tradicional cobrador puerta por puerta para gestionar el pago mensual de los seguros. Surrealista pero cierto. Por eso, quienes vayan a emprender en este segmento ya tienen claro que los hábitos y canales de comunicación han cambiado, y que por lo tanto muchas cosas que se hacen actualmente no tienen validez.

Ejemplos de lo que se puede hacer

Otro aspecto que se debe tener en cuenta, además, es que con la llegada el consumo masivo de tecnología hay muchos nuevos productos que asegurar. Eso incluye a los coches conectados, y también, por otra parte, los temas de salud que han sido en muchos casos arrebatados de las manos públicas para pasar al sector privado, por lo que hay nuevas áreas de negocio.

Si algún emprendedor español quiere ser valiente y ver las posibilidades de negocio en el ‘Insurace Tech’, estos son ejemplos de startups de todo el mundo que están teniendo éxito.

Cakehealth: Se trata de una startup que ayuda a buscar un seguro de salud que permita llevar la gestión de todos los gastos. Para ello da consejos en su contratación y las necesidades que cada cliente pueda tener.

Insly: Al igual que ocurre en el ‘fintech’, no todo es producto final. Es decir, en esta startup lo que han desarrollado es un software de gestión para otras aseguradoras con el fin de facilitar su trabajo y la relación con el cliente.

Guevara: En este caso se suma el concepto de economía colaborativa. Concretamente lo que hacen es reunir a grupos de gente con una especie de fondo común para asegurar, por ejemplo, el vehículo. Con ello consiguen un ahorro bastante importante.

Friendsurance: También bajo el paraguas colaborativo, el trabajo que llevan a cabo consiste en agrupar a asegurados para que puedan recuperar el dinero que no llegan a gastar en su compañía.