El grupo hotelero público prevé obtener un beneficio neto de 1,15 millones de euros este año, tras acumular pérdidas todos los ejercicios desde 2009. Y en 2016 el beneficio crecerá hasta los 7,2 millones, según las previsiones de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año.

Tras toda una legislatura de tijera y austeridad, de recortes de plantilla, reducciones salariales y de hasta seis inyecciones de dinero público a base de ampliaciones de capital, Paradores va a conseguir dejar atrás los números rojos. La cadena hotelera de propiedad estatal cerrará 2015 con un beneficio de 1,1 millones de euros, frente a las pérdidas de 8 millones del año pasado.

Paradores viene acumulando pérdidas desde el año 2009 y este año será el primero en un lustro en que cerrará sus cuentas en positivo. Según las previsiones recogidas en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado, el beneficio crecerá sustancialmente en 2016 hasta casi los 7,2 millones de euros. Las ventas de la compañía alcanzarán los 227 millones de euros este año y superará los 239 millones el próximo (los ingresos fueron de 212 millones en 2014).

La compañía, con Ángeles Alarcó como presidenta desde la llegada del PP al poder, ha ejecutado un duro plan de recortes (con un ERE que afecta a 350 trabajadores y con reducciones de jornada para otros 400 empleados más) en los últimos años. Pero también ha contado con el respaldo por parte del Gobierno, vía inyecciones directas de capital, para poder sanear las cuentas.

Y es que Paradores ha recibido directamente casi 129 millones de euros de dinero público desde 2012, mediante la ejecución de seis ampliaciones de capital. La última de las ampliaciones se realizó en enero de este año, y fue la menor cuantía, con una aportación de algo más de 1,5 millones. Desde el Ejecutivo se ha justificado durante estos años estas operaciones sosteniendo que el anterior Gobierno dejó una compañía en quiebra y que, cuando el nuevo equipo directivo llegó, no había dinero en la compañía ni para pagar las nóminas.

Paradores, en paralelo, también pactó el año pasado una reestructuración de su deuda. El grupo refinanció una deuda de 75 millones, aplazando dos años los pagos y ampliando el periodo de amortización. Y, asimismo, renegoció con Turespaña los términos de la concesión de explotación de su casi centenar de establecimientos –que son propiedad del Estado- para reducir los pagos de manera inmediata (hasta 2021 pagará un canon fijo de solo tres millones al año y a partir de entonces pagará un canon fijo de 9 millones y un variable del 3% de sus ingresos).

Paradores ha impulsado también un nuevo sistema de franquicias para sumar hoteles que sean de titularidad y de explotación privada, y a los que se cederá la marca. La compañía ha elegido Lisboa como el primer destino que será gestionado con esta fórmula (y que a la sazón será el primer hotel de la cadena fuera de España) y no descarta aprobar nuevos establecimientos franquiciados este mismo año.