Si se celebraran ahora las elecciones generales, el PP sería el partido vencedor con el 28,2 por ciento de los votos. Así lo certifica la “cocina” del Centro de Investigaciones Sociológicas. Respecto al sondeo de hace tres meses, los populares aumentan su ventaja sobre los socialistas, que se consolidan como la fuerza hegemónica de la izquierda. Además, el barómetro del CIS señala que los partidos emergentes pierden fuelle: Podemos cae ocho décimas, mientras Ciudadanos se desploma 2,7 puntos.

El Centro de Investigaciones Sociológicas acaba de hacer público su barómetro correspondiente al mes de julio, en el que destacan como notas principales la recuperación de los dos grandes partidos (por primera vez en meses sobrepasan la barrera psicológica del 50 por ciento de votos) y la caída de los emergentes.

No obstante, la encuesta apuntala la tendencia de otros barómetros anteriores: un Parlamento de la Nación muy fragmentado, en el que la política de pactos será fundamental para la formación de mayorías con las que gobernar el país.

El sondeo del CIS refleja la recuperación en apoyo ciudadano del Partido Popular. Respecto al barómetro de abril, la fuerza política que preside Mariano Rajoy gana el 2,6 por ciento en estimación de voto y aumenta su ventaja sobre el PSOE a 3,3 puntos. Hace tres meses, se registraba un empate técnico: la diferencia era entonces del 1,3 por ciento.

Los populares crecen de manera considerable en el capítulo de voto directo, aquella parte del sondeo que no tiene “cocina” y donde los encuestados responden a qué partido piensan votar en las próximas elecciones generales. El PP pasa del 13,5 por ciento de abril al 16 por ciento de julio (un incremento de dos puntos y medio).

El sondeo fue realizado antes del repunte de la Púnica

La encuesta fue elaborada entre los días 1 y 9 de julio cuando todavía no había repuntado el llamado “caso Púnica”, que ha llenado portadas y más portadas de medios de comunicación desde que, el pasado 23 de julio, el juez decidió levantar el secreto del sumario. No se sabe, por lo tanto, qué consecuencias tiene ese caso de corrupción en las perspectivas electorales del PP, aunque los populares dan por amortizado un escándalo que lleva ya más de un año en instrucción judicial.

Es cierto que el CIS certifica la recuperación del PP en número de apoyo, pero aún está lejos el objetivo que se han marcado los populares de aproximarse a la barrera de los 160 escaños en el Congreso, que les permitiría formar gobierno –con apoyos puntuales de otros partidos- tras las elecciones generales de final de año. Ese 28,2 por ciento de los sufragios que les da el CIS se traducía en una horquilla entre 125 y 135 diputados para el partido de Mariano Rajoy, según expertos demoscópicos consultados por SABEMOS.

El PSOE se consolida en la segunda posición

Al igual que hace tres meses, la encuesta del CIS supone –en parte- un balón de oxígeno para el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en su intento por consolidar su liderazgo en el partido. Sánchez puede sacar pecho por haber revalidado la posición de los socialistas –por segundo barómetro consecutivo- como la fuerza hegemónica de la izquierda, aunque sus críticos le pueden reprochar dos cuestiones: la primera, que el PSOE no termina de despegar (sólo crece seis décimas respecto al sondeo de abril) y, la segunda, que no sólo no recorta la ventaja que le saca el PP, sino que ésta aumenta.

Si se celebrarán hoy las elecciones, el PSOE conseguiría el 24,9 por ciento en estimación de sufragios. En cuanto al voto directo en la encuesta, los socialistas se quedarían con el 17,3 por ciento (casi dos puntos más que hace tres meses).

A Podemos no le pasa factura en exceso la rebelión contra Iglesias

Por su parte, Podemos vuelve a caer en estimación de voto por segundo barómetro consecutivo. El CIS le otorga el 15,7 por ciento de los sufragios. Lejos queda la encuesta de enero, en la que el partido morado logró una estimación de 23,9 puntos (algo más de tres puntos de desventaja con el PP y uno y medio por encima del PSOE).

Podemos se desplomó un 6,4 por ciento en abril y vuelve a caer ocho décimas ahora. La elaboración de este último barómetro de julio coincidió con la rebelión protagonizada por ciertos sectores del partido contra el liderazgo desmedido de Pablo Iglesias durante el procedimiento de primaras. Lo cierto es que la crisis interna parece que no ha pasado factura –en exceso- a los oficialistas de Podemos.

Ciudadanos pierde fuelle

El partido de Albert Rivera irrumpió con fuerza en el sondeo de abril, al recibir del CIS una estimación del 13,8 por ciento. Tres meses antes se había quedado en 3,9 puntos. Ahora el Centro de Investigaciones Sociológicas le da 11,1 por ciento, lo que supone una caída de 2,7 puntos con respecto a hace tres meses. En el capítulo de voto directo, el partido de Rivera logra el 7,7. En abril, alcanzó el 10.

Pese al desplome, en Ciudadanos hay satisfacción con el sondeo dado a conocer por el CIS, pues se mantiene por encima de la barrera del 10 por ciento de los sufragios.

No ocurre lo mismo con Unión Progreso y Democracia, que no remonta tras el desplome de abril. Hace tres meses, UPyD se quedó con el 1,9 por ciento en estimación de voto. En julio bajó dos décimas, hasta situarse en el 1,7 por ciento.

Tampoco remonta Izquierda Unida, cuya línea ha sido descendente desde la irrupción de Podemos. En enero cayó a 5,2 puntos; en abril, a 4,18; y ahora, a 3,7.

Sube ligeramente la valoración de Rajoy y Sánchez

En el capítulo de valoración de líderes, el último sondeo del CIS refleja la ligera subida tanto la del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como la del líder de la oposición, Pedro Sánchez. En un nota de 0 a 10, Rajoy pasa del 2,49 de abril al 2,61 de ahora. Por su parte, el secretario general del PSOE asciende de 3,59 a 3,84 puntos. Lejos quedan los dos de la líder mejor valorada, que es la nueva presidenta del Gobierno foral de Navarra, Uxue Barkos (con una nota próxima al aprobado: 4,72 puntos).

En cuanto a los ministros del PP, como es habitual en los barómetros del CIS, ninguno alcanza el aprobado. Como novedad con respecto a encuestas anteriores, destaca que el más valorado es el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, que –con una nota de 3,23- supera a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (3,17 puntos). El peor valorado es el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo (1,92 puntos), que hereda el farolillo rojo de su antecesor, José Ignacio Wert.