El gigante europeo de la aeronáutica, Airbus, ha registrado una patente para desarrollar un avión que viajaría a una velocidad 4,5 veces superior a la del sonido, con lo que duplicaría la que alcanzaba el Concorde.

A esta velocidad, los nuevos aviones supersónicos de Airbus conseguirían ir de Tokio a Los Ángeles en 3 horas.

La aeronave alcanzaría los 35.000 metros de altitud y podría viajar al doble de velocidad que el Concorde

Esta aeronave contaría con diferentes tipos de motores, según el momento del vuelo en el que se encontrara. Entre ellos estarían unos propulsores de cohete, como los que se utilizan en los despegues de las naves espaciales, para que el avión alcanzara los 35.000 metros de altitud a gran velocidad.

Como la rotura de la barrera del sonido se produciría a mucha distancia del suelo, ya que se utilizaría otro par de motores convencionales para el despegue, no se generaría una gran contaminación acústica.

Una vez a 35.000 metros de altitud, otros motores mantendrían al aparato a una velocidad de 4,5 mach, esto es, 4,5 veces la velocidad del sonido (que es de más de 1.000 kilómetros por hora), lo que supone duplicar la velocidad que alcanzaba el Concorde.

La patente está a nombre de los inventores Marco Prampolini y Yohann Coraboeuf, que trabajan para Astrium SAS y EADS France, filiales de Airbus.

Mejor que sus antecesores

En la patente se explica que se han completado estudios recientemente en Japón y Estados Unidos sobre el transporte por aire a velocidades “ultra rápidas”, una investigación a la que se habría sumado la compañía europea.

Pero también se detallan los ejemplos anteriores de aviones supersónicos para pasajeros; de hecho, se mencionan los casos del Concorde francés y del Tupolev Tu-144 soviético. El nuevo diseño de Airbus mejoraría “muy considerablemente” las prestaciones de estos modelos.

El primer Concorde despegó en marzo de 1969, mientras que el último aterrizó en octubre de 2003

El primer Concorde que despegó lo hizo en marzo de 1969. Tras el accidente que sufrió en julio de 2000 y las dificultades de las aerolíneas para rentabilizar los vuelos de este aparato debido a sus altos costes, el 24 de octubre de 2003 se produjo el último vuelo de un Concorde.

Por su parte, el Tu-144 fue el primer prototipo de avión supersónico en surcar los aires, allá por 1968, aunque dejó de ser utilizado en 1978. Eso sí, la NASA se sirvió de estas aeronaves para varios programas experimentales más adelante.

Por el momento, Airbus no tiene más que patentes registradas. En caso de construir alguna aeronave con este diseño, habría que calcular los costes de producirla y mantenerla; las dos experiencias previas demuestran una escasa rentabilidad.

Una máquina, también de guerra

La patente de este avión supersónico contempla usos civiles -el transporte de unos 20 pasajeros VIP– y militares. Entre estos segundos se incluirían el reconocimiento estratégico y el transporte de bienes valiosos y de comandos de élite.

Como otra posibilidad, los inventores dicen que estos aparatos podrían llevar a cabo ataques de precisión y acabar con determinados objetivos mediante pulsos electromagnéticos.

Al igual que los satélites, continúan, el avión sería “prácticamente invulnerable” a las defensas y misiles convencionales. En fin, un pájaro del futuro para la paz o la guerra del futuro.