El pasado 28 de julio, Barack Obama tuvo el honor de convertirse, en Addis Abeba, en el primer presidente de la historia de Estados Unidos que pronunciaba un discurso ante la Unión Africana. En su intervención, el mandatario hizo un llamamiento en favor de la democracia y en contra de las presidencias vitalicias. No se mencionó en absoluto a Guinea Ecuatorial, pero el régimen de Obiang, con un evidente picor de ajo en la boca, se ha dado por aludido.

Durante su intervención, el también primer presidente norteamericano de origen africano de la historia hizo un alegato en favor de la democracia como sistema “universal” y, tras reconocer que la propia democracia estadounidense “no es perfecta” y que todos los países tienen que vivir su propio proceso, advirtió de que los gobiernos tienen la “responsabilidad” de “elevar la voz cuando se niegan los derechos universales” en otros países.

“Si realmente creemos que los africanos son iguales en dignidad, entonces los africanos tienen el mismo derecho a las libertades universales, un principio que todos debemos defender. Ésta no es solo una idea occidental, es una idea humana”, manifestó.

 

El presidente de EEUU durante su intervención

 

En su discurso, Obama recordó que actualmente cumple su segundo mandato como presidente y que la Constitución le impide presentarse para un tercero, circunstancia que aprovechó para advertir de que “nadie está por encima de la ley, ni siquiera un presidente”. “Cuando un líder intenta cambiar las reglas en mitad del juego para permanecer en el poder, se corre el peligro de inestabilidad y de enfrentamientos, como hemos visto en Burundi”, prosiguió.

“En ocasiones hemos oído a líderes decir: ‘Yo soy la única persona que puede mantener unida a la nación’. Si eso es cierto, entonces el líder ha fallado en la verdadera construcción de su nación”, declaró Obama.

“Vean a Nelson Mandela, Madiga, quien, como George Washington, forjó un legado duradero porque ambos tuvieron la voluntad de dejar el cargo y transferir el poder pacíficamente. Y al igual que la Unión Africana ha condenado los golpes de Estado y las transferencias ilegítimas del poder, la autoridad y la firme voz de la Unión Africana también puede ayudar al pueblo de África a asegurar que sus líderes respetan los límites de sus mandatos y sus Constituciones. Nadie debería ser presidente vitalicio”, manifestó.

El régimen responde

Pues bien. Ante un discurso tan presentable en sociedad como el de Obama, el Gobierno de Guinea Ecuatorial ha optado por responder por alusiones que no existieron, una situación que recuerda a aquel monólogo en el que gran Miguel Gila confesaba que había sido él quien había capturado a Jack el Destripador.

Después de descubrir dónde vivía el celebérrimo criminal victoriano, nos aseguraba el humorista, se instaló en su mismo hotel y pasó a la acción. “Como no me gusta la violencia, le detuve con indirectas. Nos cruzábamos por el pasillo y decía yo: ‘Alguien ha matado a alguien… y no me gusta señalar…’. Al día siguiente nos volvíamos a encontrar y le decía: ‘Alguien es un asesino… y no quiero decir quién…’. Al final, Jack el Destripador se dio por aludido, se delató y se entregó. En el refranero castellano, estas “autodelaciones” por alusión tienen su propia sentencia: “El que se pica, ajos come”.

 

Miguel Gila

 

El pasado 31 de julio, tres días después del discurso del presidente norteamericano, la página web del Gobierno de Guinea Ecuatorial publicaba un artículo en el que el secretario general del gubernamental Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), Jerónimo Osa Osa Ecoro, respondía a “la crítica realizada por Barack Obama a algunos mandatarios africanos que permanecen largo tiempo en el poder” y ponía como ejemplo de su equivocación “los 36 años de democracia, desarrollo y libertad propiciados por Su Excelencia Obiang Nguema Mbasogo en Guinea Ecuatorial”, cuya permanencia “ha supuesto para nuestro país una estabilidad social sin igual, inédita en nuestra historia”.

 

Jerónimo Osa Osa estrecha la mano a Obiang

 

“Pese a sus, sin duda, excelentes intenciones, al presidente de los Estados Unidos le falla su conocimiento de la verdadera causa africana. Barack Obama comete el error típico de buscar modelos y soluciones occidentales para un pueblo -el africano- que ha vivido una historia y una evolución completamente distintas, y que, por lo tanto, necesita modelos y soluciones diferentes”, afirmaba Osa Osa.

Los países del continente llevan “poco tiempo viviendo a la manera occidental, en gran parte debido a los abusos que los pueblos occidentales ejercieron en nuestro continente”, proseguía. “Por lo tanto, no se nos puede pedir que ahora, en apenas cincuenta años, vivamos igual, sintamos lo mismo y nos organicemos igual que lo hacen, por ejemplo, en los Estados Unidos”, añadía el secretario general del PDGE, cuyos argumentos recuerdan a las palabras pronunciadas en 1971 ante las Cortes Generales por Francisco Franco, en las que elogiaba la existencia de una “democracia orgánica” surgida de “la propia realidad española, como respuesta concreta a nuestras peculiaridades y a nuestros problemas”. Obiang estudió entre 1963 y 1965 en la Academia Militar de Zaragoza, muy estrechamente vinculada a la figura del dictador.

En referencia directa a la crítica de Obama a las presidencias vitalicias, Osa Osa aseguraba en su artículo que “la permanencia o longevidad en el poder de S. E. Obiang Nguema Mbasogo nunca ha sido por aferrarse personalmente al poder, contra la voluntad popular, sino que se ha estado sometiendo para su elección a la consulta popular, y renovado su mandato como líder carismático elegido por su pueblo”.

“En estos 36 años, los habitantes de Guinea Ecuatorial hemos pasado de ser unos africanos miserables y anónimos, a poder ejercer ese sentimiento de orgullo y dignidad del que ha hablado el presidente Obama en su discurso ante la Unión Africana”, proclamaba Jerónimo Osa Osa, antiguo ministro de Información. “Somos, pues, el ejemplo de que los mandatos largos, si realmente conducen por buen camino a su pueblo, pueden ofrecer un periodo de asentamiento, tranquilidad y estabilidad a un país que está en pleno desarrollo y renacer como el nuestro”, añade y concluye.

Estados Unidos es, actualmente, el principal socio comercial de Guinea Ecuatorial y las principales empresas petroleras que operan en el país africano proceden precisamente de la gran potencia norteamericana. En agosto de 2014, Obiang participó en Washington en la Cumbre Estados Unidos-África, organizada por Barack Obama, quien fue duramente criticado por los medios precisamente por permitir la entrada del presidente ecuatoguineano.

Las ‘petrorrepúblicas’ de Obiang y Dos Santos

Con alusiones o sin ellas, lo objetivamente cierto es que Teodoro Obiang Nguema Mbasogo comparte con su homólogo de la también petrorrepública de Angola, José Eduardo dos Santos, el honor de ser el presidente más longevo del continente, con 36 años en el poder. Su primogénito y vicepresidente, Teodoro Nguema Obiang Mangue, de todos conocido como Teodorín, se postula como su sucesor, dentro de la creciente y extendida tendencia mundial de convertir las presidencias vitalicias en monarquías hereditarias.

 

Obiang y Dos Santos

 

La lista de “mandatos largos” garantes de “asentamiento, tranquilidad y estabilidad” en el continente africano se completa con el presidente de Camerún, Paul Biya (33 años), el rey (un cargo constitucionalmente vitalicio) de Suazilandia, Mswati III (29 años), el presidente de Uganda, Yoweri Museveni (también 29 años) y el presidente y fundador de Zimbabue, Robert Mugabe (casi 28 años).

 

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