El grupo de la familia Barceló cierra definitivamente la compra de Occidental a BBVA y Amancio Ortega tras recibir el visto bueno de las autoridades de competencia de México.

Barceló ya es formalmente el dueño de Occidental Hoteles. El grupo mallorquín había acordado la compra del 100% de la cadena vacacional, pero estaba a la espera de recibir la autorización a la operación por parte de las autoridades de competencia de México. Con el visto bueno ya en el bolsillo, la adquisición se ha cerrado ya definitivamente, según ha anunciado hoy Barceló, que se convierte en dueño único de Occidental.

Barceló lleva años invirtiendo en la renovación de su portfolio de hoteles para elevarlos de categoría (ahora todos son de cuatro o cinco estrellas). Ahora la compañía pretende hacer lo mismo con todos los establecimientos integrados en Occidental y prepara un macroplán inversor de entre 120 y 150 millones de dólares (entre 110 y 135 millones de euros, al cambio actual) para renovar sus hoteles. Y, en paralelo, Barceló revisará toda la estructura de marcas propiedad de Occidental para hacerla coherente con el portfolio de Barceló.

Occidental cuenta con once hoteles en propiedad (seis en México, dos en República Dominicana, dos en Costa Rica y uno en Aruba) y otros dos explotados con contratos de gestión en Colombia y Haití. Una cartera que se suma así a los 94 establecimientos con que ya contaba Barceló en 16 países, con cerca de 30.000 habitaciones. Barceló también controla un 40% del capital de la estadounidense Crestline, una gestora hotelera que cuenta con otros 74 hoteles más.

El proceso de venta de Occidental Hoteles, una de las grandes operaciones del sector de los últimos años, dio un giro radical en apenas unos meses. El proceso se cerró en falso en diciembre, cuando BBVA y Amancio Ortega lo suspendieron por no encontrar ofertas de compra que se ajustaran a su valoración (sobre todo a la valoración que de su participación hacía el banco). Entonces Barceló era uno de los finalistas, y no quizó olvidarse de la operación pese al traspiés.

El pasado mayo el grupo de la familia Barceló ya dio un paso de gigante y se hizo con el 42,47% de la cadena que estaba en manos de Amancio Ortega y otros dos socios minoritarios. El fundador de Inditex rompía así la antigua alianza que mantenía con BBVA para el control de Occidental. Ortega quería vender desde hace tiempo y BBVA sólo estaba dispuesto a hacerlo a un buen precio. Y, al final, cada uno optó por seguir su camino… con Barceló como guía. Barceló pactó entonces la adquisición del 23,63% en manos de Amancio Ortega, del 13,58% que controlaba la luxemburguesa Tmaar International y el 5,26% de la familia Miarnau.

Desde entonces, fuentes de Barceló se venían mostrando convencidas de que el acuerdo con BBVA acabaría por llegar. Y así fue. Barceló anunció el pasado junio un acuerdo con el banco para comprar su participación del 57,53% en la cadena de hoteles vacacionales, con lo que la compañía mallorquina se convierte en el propietario único del grupo.