Dentro de unas semanas Víctor Claver cumple 27 años. Dicen que la edad solo es un estado de ánimo, pero en un deportista de élite se trata de una lucha contrarreloj por llegar lo más lejos posible en el menor intervalo de tiempo. Ahí es donde Claver debe preguntarse si es demasiado tarde.

Considerado en su día la gran esperanza blanca (como tantos otros), la carrera de Víctor Claver ha estado llena de altibajos, aunque por desgracia han tenido más repercusión los “bajos”. Tanto es así que se ha convertido en un jugador castigado por la mofa y la burla. De hecho, en la última convocatoria de Sergio Scariolo para el Eurobasket que se disputa en septiembre, más allá de ausencias o nuevas incorporaciones, el jugador valenciano fue el centro de la polémica ante su rendimiento con la selección española en las últimas citas, y su propia capacidad mostrada en los últimos años.

Claver iba para “estrella”. Eso no se pone en duda. Que el resultado final (hasta hoy día) sea más o menos cuestionable es otra historia. El pelirrojo taronja debutó con el equipo de su ciudad a los 18 años en la máxima competición nacional. Desde el primer momento demostró en Valencia Basket que era un jugador con una proyección tremenda. Sus 2.07 de altura, un buen manejo del balón y un aceptable tiro de tres le conferían una capacidad innata para la práctica de este deporte, aunque curiosamente esa ambigüedad corporal y falta de definición en el juego le han terminado pasando factura.

Sea como sea, Claver no quedó indiferente a los ojos de nadie, y menos de la NBA. Sus últimas dos temporadas en España fueron muy buenas. En la campaña 2010/11 promedió 11,4 puntos y 4 rebotes. Además, estuvo en un 40% desde la línea de tres y 50% en tiros de dos. Su evolución se mantuvo en su último año en España (2012): 8,4 puntos y 4 rebotes en la ACB; y 9,4 puntos y 3,4 rebotes en EuroCup. ¿Alguien podía dudar de Claver? En la NBA no lo hicieron y en ese verano de 2012 Portland lo eligió en el número 22 del Draft.

Bien es cierto que sobre el jugador volaba (y todavía lo hace) un halo de jugador frío, de carácter indiferente, poco implicado, ausente, sin sangre en las venas, sin ganas de liderar… ¿Pero eso era Claver?

La NBA no perdona

En la NBA las historias de segundas o terceras oportunidades suelen contarse con los dedos de la mano. Claver, como tantos otros, fue instalado como elemento decorativo en al banquillo de los Trail Blazers. Tres campañas sin pena ni gloria, paso mediante por la Liga de Desarrollo, mucho banquillo, mucha toalla, y un jugador de espíritu frágil, ahora con peor concepto de sí mismo.

Esa falta de confianza se dejó notar de manera peligrosa en sus visitas con la selección española donde comenzó a tener un rol secundario. Además, su falta de definición dentro de la cancha ¿alero alto o ala-pivot exterior? Le dejaron sin un rol definido. Al igual que en Portland, la toalla era lo único que tenía en la mano cuando entraba en un pabellón.

Claver ha dado por cerrada su etapa en la NBA. No hay por qué hacer sangre, ¿pero acaso hay otra opción? Tras ser cortado por Denver Nuggets en un traspaso múltiple a finales de la temporada pasada, ya nadie confiaba en él. De este modo, el Khimki ruso le repescó para los últimos partidos de su liga nacional. Víctor parece más fuerte, más decidido, pero el problema de todo eso es que solo lo parece.

27 años, ¿y ahora qué?

Ahora toca fijarse en ejemplos de jugadores que han triunfado en Europa a una edad relativamente similar a la suya.

Sergio Rodríguez podría ser un espejo perfecto en el que mirarse. Ascensión, marcha a la NBA, relaciones íntimas con el banquillo, hundimiento profesional y vuelta a Europa. Es más, en su regreso al viejo continente se topó con Ettore Messina, y no fue hasta la “venida” de Pablo Laso cuando el ‘Chacho’ empezó a despatar el tarro de las esencias. Todo eso con 25 años. Menos que Claver sí, pero con unas condiciones físicas disntintas.

Otro ejemplo de retraso profesional lo supone Theodoros Papaloukas. No lo vamos a comprara con Claver, solo faltaría, pero hasta los 25 años cuando llegó a CSKA era un jugador con proyección, pero nada más.

Claver tiene 27 años, dos más que estos ejemplos, pero su condición física le permite aspirar a otras cotas. Ahora mismo está sin equipo. No deja de ser una mala señal que FCBarcelona o Real Madrid no hayan apostado por él cuando necesitaban apuntalar su juego exterior, pero sigue habiendo grandes equipos en Europa que necesitan mejorar su plantilla. También es cierto que su destino debe ser un equipo de Euroleague, de lo contrario sí que su evolución se habría parado por completo.

Muchos aficionados achacan todos los problemas a su falta de actitud. Claver ha demostrado que puede jugar al máximo nivel, ya lo ha hecho con 22 años. Ha madurado y aprendido que necesita confianza consigo mismo si quiere que alguien confíe en él. Los dos próximos meses, con el Eurobasket de por medio y su futuro profesional, serán claves.

Imagen | ‘feb.es