El sindicato español de guionistas de cine y de televisión Alma ha firmado un convenio de colaboración con el portal estadounidense “Black List”, una plataforma a la que se pueden subir los trabajos de los escritores de cine para que los agentes y productores de la industria del celuloide detecten buenas historias que contar.

“El talento no obedece a pasaportes”, cuenta por teléfono la presidenta de Alma, Ángela Armero, quien explica que la entrada de los guionistas españoles en esta web les puede poner en la agenda de los 3.000 profesionales del sector -la mayoría, estadounidenses- que se pasean de vez en cuando por Black List.

De las incursiones de los lectores profesionales y los productores de cine por Black List han salido películas como Argo y El discurso del rey.

Como es obvio, no es fácil destacar en una lista en la que se publican los trabajos de profesionales con muchos años de trayectoria en Hollywood; pero, por lo menos, los guionistas españoles pueden sortear con esta plataforma unas cuantas trabas para entrar en el circuito de La Meca del cine.

“Aquí es difícil vender un guión de cine, pero en Estados Unidos hay una dificultad añadida: si no tienes agente, no tienes acceso a casi nadie. Por otro lado, también hay más competencia”, asegura Ángela Armero.

Gracias a la colaboración del sindicato Alma y Black List, los guionistas afiliados se pueden beneficiar de descuentos

Gracias a la colaboración entre Alma y Black List, los guionistas españoles afiliados al sindicato van a contar con un descuento del 20% en las tarifas que se pagan por que los guiones estén alojados en la web, por lo que pagarán 20 dólares mensuales en lugar de 25. También pueden subir su primer trabajo de manera gratuita, gracias al convenio.

Como complemento, Alma ha conseguido una rebaja en los servicios de traducción para sus miembros, con el objetivo de que sus creaciones puedan transcribirse al inglés sin perder su ambición literaria.

Cómo funciona

La idea de Black List surgió cuando el consejero delegado de la plataforma, Franklin Leonard, trabajaba en la productora de Leonardo DiCaprio. Su tarea en aquel momento era dar con buenos guiones, que a veces son difíciles de encontrar, precisa Ángela. Leonard reunió a algunos escritores y lectores de guiones para que le enviaran las piezas descartadas por las productoras o pendientes de encontrar algún patrocinador que apostara por ellas.

Esta lista evolucionó con el tiempo hasta crear una página web, en la que los guiones reciben una evaluación cuando son subidos. Y, con el paso de los años, se ha convertido en una herramienta que consultan grandes personalidades del cine como el productor y cofundador de Miramax, Harvey Weinstein.

En la actualidad, Black List está abierta no solo a escritores del circuito profesional sino a todo el que tenga una historia que contar.

Este portal es “un nicho de guiones más de calidad”, cuenta Ángela, en el que tienen menos cabida las tramas de superhéroes, las franquicias o los remakes. “Pero también es una buena herramienta como escaparate, para que vean que lo hago bien, para que un agente se fije en mí o para que alguien que está buscando algo similar dé conmigo”, añade.

Guionistas españoles

Este convenio con Black List es una oportunidad para que los guionistas españoles comiencen a viajar a Hollywood, según la presidenta de Alma, porque hasta ahora no se han dado demasiados casos.

“Hay algún caso de algún guionista español en Hollywood, pero no hay muchos; hay más directores. Un director puede mandar su bobina y hacerse entender para dar instrucciones en un rodaje, pero si tu herramienta de venta es un guión en castellano, el idioma es una barrera. No obstante, yo creo que sí hay mucho talento y muchos guiones en España”, afirma Ángela.

Los efectos de estas iniciativas no se van a notar a corto plazo, vaticina, porque sacar adelante una película es una tarea que cuesta varios años. Pero, concluye, “la puerta ya está abierta y, estadísticamente, alguno tendrá que llegar”.

 

Foto: Flickr – Eva Luedin