La rueda de prensa con la que Mariano cierra el curso político y se va de vacaciones no aportó grandes novedades en cuanto a la gestión del Gobierno. Sin ningún conejo que sacar de chistera con el que atraer el voto a sus electores descontentos, el presidente del Gobierno fía el éxito del PP en las elecciones generales a la recuperación económica, elude la autocrítica y pasa de puntillas por la corrupción que pone contra las cuerdas a su partido.

El balance del presidente del Gobierno al final del curso no podía ser más triunfalista. España, según dijo, está ya en un “círculo virtuoso” más crecimiento, más empleo, más ingresos y menos impuestos, al tiempo que se comprometió, si su partido gana los comicios de final de año, a llevar al país al periodo de bienestar más largo de su historia reciente. Rajoy dejó claro que su gran apuesta –tal vez, la única- para renovar como principal inquilino del palacio la Moncloa es la recuperación económica. Es por eso que el 90 por ciento de su balance de curso está relacionado con la situación de la economía.

“España está mucho mejor que hace un año y desde luego mucho mejor que en 2011”, proclamó con un rictus de satisfacción en su rostro, al tiempo que daba paso a los gráficos que mostraban la evolución de la economía española. En su opinión, España crece ya de forma sana y equilibrada, con unos precios moderados y con una proporción de las exportaciones sobre el PIB que no ha dejado de incrementarse en esta legislatura. Además, la inflación está controlada y la gente no pierde poder adquisitivo.

El jefe del Ejecutivo no dejó de resaltar la buena evolución de las exportaciones de bienes y servicios, que han crecido el 4 y el 6 por ciento respectivamente este año. “Hoy en España –aseguró- la proporción de exportaciones respecto al PIB es superior a la de Francia, Italia o a la de cualquier país grande de la OCDE a excepción de Alemania”.

En cuanto al empleo, también su discurso fue triunfalista: “Desde 2008 a 2011, el 59 por ciento de las personas que perdían trabajo eran españoles. Sin embargo, ahora el paro se reduce a un ritmo del 7,4 por ciento anual y la Seguridad Social crece a un ritmo de 3,4 puntos”. Para apuntalar esos datos que, según él, demuestran a las clara que la recuperación económica es un hecho, el presidente Gobierno cuenta con el proyecto de ley de Presupuestos Generales, que acaba de aprobar el Consejo de Ministros.

En las cuentas del Estado, el Gobierno otorga a los funcionarios una subida salarial del uno por ciento y la devolución de la paga extra suprimida en 2012 (del 75 por ciento que queda por pagar, el 25 se abonará en septiembre y el 50 restante el año que viene). Para los pensionistas habrá un incremento mínimo de un cuartillo de punto, la subida mínima de estas prestaciones que garantiza la aplicación del índice de revalorización.

En la subasta que han puesto en marcha los partidos para atraer el voto, Rajoy apuesta fuerte por el gasto social. Según dijo, el 53 por ciento de las cuentas del Estado se dedican a ese concepto.

Molesto con las preguntas sobre corrupción

A Rajoy se le notaba molesto cuando le preguntaron por la corrupción que pone cerco al PP y que supone un lastre para las aspiraciones electorales del PP. Parecía que intentaba pasar de puntillas. En este sentido, evitó contestar a la pregunta de por qué cree que se han producido casos de corrupción en los últimos años que afectan al PP sin que los dirigentes de este partido hayan podido detectarlos a tiempo, y se limitó a decir que las conversaciones intervenidas a los imputados que constan en el sumario del caso Púnica no son nada edificantes. El término utilizado por el presidente para descacalificar esas conversaciones fue “reprochable”.

Sobre los cargos del PP presuntamente involucrados, el presidente aseguró que el partido actuará en consecuencia, sin ofrecer más detalles al respecto, e instó a respetar la actuación de los tribunales. A la pregunta de si cree que los electores no tendrán tanto en cuenta los casos de corrupción en los que se han visto involucrados cargos del PP y se fijarán más en la mejora de la economía a la hora de votar, Rajoy respondido que intentará trabajar para ganarse la confianza de los ciudadanos. “Hemos hecho cosas bien y otras que no están tan bien y el juez es el pueblo español y a su veredicto nos sometemos todos”, dijo sin dar más explicaciones.

También hizo hincapié en los cambios normativos que se han llevado a cabo y que, a su juicio, van a dificultar que se puedan producir este tipo de actos. Citó como ejemplo que tanto los partidos políticos como la Administración pública están obligados a una mayor transparencia.

El mismo discurso para frenar el desafío catalán

Tampoco hubo grandes novedades en el discurso del presidente del Gobierno sobre el órdago lanzado por el presidente de la Generalitat de Cataluña. Eludió en todo momento contestar a las preguntas de los periodistas que le pedían que explicase la hoja de ruta de su Gabinete para frenar el desafío secesionista y se limitó a decir que defenderá la ley y a subrayar –como ha hecho en los últimos con reiteración- que, de ninguna de las maneras, Cataluña será independiente.

A su juicio, la respuesta dada ya por el Gobierno ha sido prudente y proporcional, porque no ha cedido en nada, ni ha abdicado de ninguno de sus principios, ni de nada que figure en la Constitución española. Puso especial énfasis en asegurar que lo anunciado para el 27 de septiembre son unas elecciones autonómicas y nada más y en recalcar que el Ejecutivo no va a permitir la celebración de unas elecciones plebiscitarias como el año pasado no permitió que se celebrara un referéndum sobre la independencia.

Sin dar mayores datos sobre sus intenciones, Rajoy garantizó que defenderá activamente la unidad de España, la soberanía nacional y la igualdad de todos los españoles. Además, insistió en que el Gobierno hará cumplir la ley porque es su obligación y que en ningún caso se arrepiente del recurso que su partido presentó contra el Estatuto de Cataluña.

Rotundas críticas de los partidos de la oposición

Como no podía ser de otra manera, los partidos de la oposición se lanzaron en tromba de descalificar el discurso del presidente del Gobierno. El secretario de Acción Política y Ciudadanía del PSOE, Patxi López, consideró que el curso político que ahora acaba y toda la legislatura tienen como epitafio unas pocas palabras: ayudas a los privilegiados y abandono de la mayoría.

Por su parte, la secretaria de Coordinación Ejecutiva de Podemos, Ángeles Ballester, valoró los Presupuestos Generales del Estado presentados por Rajoy como una huida hacia delante de un Gobierno, un presidente y un partido que se saben perdedores.

Por último, el presidente de Ciudadanos Albert Rivera, calificó de negativo el balance de legislatura, porque, según dijo, la nación “ya no está en coma profundo, pero sí en la UCI”. “España es hoy un país sin rumbó”, enfatizó el que podría ser uno de los pocos aliados con los que cuente Rajoy para asegurarse una mayoría con la que poder gobernar.