El verano es una época tranquila para las series. Al menos hace unos años había una programación de verano más ligera, historias alegres y mucha aventura. Pero eso era antes. Ahora se usa para enterrar un par de novedades que no han salido bien, probar alguna excentricidad y tratar de quemar el tiempo lo más rápido posible con reposiciones. La parte buena es que la moderna manera de consumir televisión nos permite ahora aprovechar estos huecos para ponernos al día de series pendientes. Ahí entra el ‘binge-watching’, o lo que en español podríamos llamar ‘maratones’ o ‘atracones’.

El verano no está solo para descansar, también está para ponerse al día. Y ahora los avances de la técnica y la comunicación han facilitado hacer lo propio con las series. Se trata de un fenómeno que los anglosajones conocen como ‘binge-watching’, que se ha ido convirtiendo en algo muy habitual. 

Eso ha favorecido también la caída de espectadores durante los meses de verano. La caída total que sufre desde hace más de una década la televisión convencional ha repercutido especialmente en los meses más flojos del año. Sí, seguimos teniendo novedades interesantes, series como UnREALMr Robot, Deustchland 83Wayward Pines o incluso Scream traen nuevas ideas, mientras que otras como Halt & Catch Fire, Pretty Little Liars o la recién estrenada segunda temporada de Rick & Morty aprovechan la falta de competencia para ofrecer sus nuevos capítulos. Cada una en su estilo puede ser una buena opción. Pese a todo, los canales no se animan y las horas de emisión son mucho menores que las de los otros nueve meses. Ahí es donde entran estos ‘maratones’.

Pero… ¿Qué es el ‘binge-watching’?

El cambio del consumo televisivo puede rastrear su origen a los años noventa cuando comenzaron a cambiar los medios de almacenamiento con el paso de la cinta doméstica ochentera al más pequeño CD primero y DVD después. Los costes de grabación y almacenamiento hacían poco habitual la venta de series en formato VHS, solo unas pocas lo conseguían, normalmente clásicos incontestables como el Monty Python’s Flying Circus y grandes éxitos del momento como Friends que iban logrando no solo el lanzamiento sino, además, la permanencia en este formato que tanto armatoste significaba. La llegada del DVD permitió cajas más pequeñas, reducción de costes y, en general, un acceso más sencillo a las series. Ahí empezó realmente la facilidad para organizar estos ‘maratones’ o ‘atracones’ para una sola persona o para varias a la vez.

En sus inicios solían ser asociaciones de aficionados las que organizaban visionados de toda la serie, o de episodios concretos. Aunque pronto entró en juego un nuevo factor: Internet. Su popularización a mediados de los noventa fue creando los primeros sitios que permitían acceder de manera ilegal a este tipo de contenido. Originalmente lograr un capítulo podía ser toda una odisea, encontrar las partes del mismo colgadas en las ‘news’ adecuadas, después intercambiarlas por los primeros programas de P2P o por el mismo IRC hizo algo más sencillo conseguirlas, pero aún seguía sin ser fácil.

Por suerte los años fueron facilitando toda una serie de mejoras, tanto en la variedad de maneras de hacerse con estas series que añadían ahora la descarga directa y los ‘torrents’, hasta la llegada a principios de los dosmil de los primeros intentos de emisión por internet, el famoso ‘streaming’ que acabaría dando lugar tanto a YouTube en 2005. También hay que destacar los servicios de vídeo en demanda (o VoD) que permitirían no solo a las productoras de cine, también a las de televisión y a los canales, poner parte de su contenido en la red. Así, ya se había dado el paso a la eliminación de un fomato físico que hiciera de intermediario y obligara a tener un dispositivo de lectura del mismo.

La aparición y multiplicación de dispositivos en los que estos archivos podían ser reproducidos con naturalidad (teléfonos, tablets, consolas portátiles) hacía que no solo se pudieran disfrutar en ordenadores de mesa o portátiles -que también- sino que las series hubieran adquirido la misma versatilidad que hasta el momento tenían los libros: Podías cargarlos y disfrutarlos en cualquier lugar.

No solo eso, también en cualquier momento. Ya no dependías de las decisiones de las cadenas y sus horarios. Se había producido un cambio desde los espectadores pasivos que solo podían elegir qué canal ver hasta los activos que decidían qué serie ver, cuándo pararla para ir al baño o, incluso, dejar colgado el capítulo para volver luego a por él. Como decía, igual que los libros permitían que el lector de folletines pudiera leer de una sola vez las obras que publicaban primero en revistas, periódicos y semanarios autores como Víctor Hugo, Charles Dickens, Fiódor Dostoyevski o Benito Pérez Galdós junto a otras más cercanas al género de Alejandro Dumas Padre, Robert Louis Stevenson o Emilio Salgari, los espectadores podían ver ahora a su gusto las series que les apeteciera por extensas que fueran. 

Ver series igual que se lee un libro es el gran reto en este formato

La situación fue convirtiéndose en más habitual hasta el punto de que Netflix decidió ofrecer contenido propio en 2013, y su análisis de datos le llevó a establecer una única fecha de salida. De esa manera, y regresando al paralelismo con los libros, todo el mundo podría disfrutar de la temporada entera desde el principio permitiendo a la vez que cada cuál fuera con la velocidad que prefiriera. Tanto en el visionado de los mismos como en su orden. Además, las sacarían en viernes para que los espectadores tuvieran todo el fin de semana por delante para poder dedicarse a ello

En la actualidad la práctica es tan habitual –aunque no sin voces contrarias– que incluso se aconseja aprovecharlo para mantener el interés en las series, promoviendo maratones antes del inicio de la nueva temporada y antes del final de la misma, como medio no solo de aumentar la audiencia esos dos puntales de las series sino, además, de mantener a la gente viéndola de manera que los que se hubieran descolgado tengan un punto de referencia para ponerse al día. 

Pero incluso aunque aún quede bastante para que regresen las series con nuevas temporadas esa teórica mayor cantidad de tiempo que tenemos en verano es el momento perfecto para recuperar alguna que dejáramos a medias o para probar alguna otra de las que hemos oído hablar pero con la que no nos ha dado tiempo aún a ponernos. 

Nuestras sugerencias

Si no se te ocurre nada, no te preocupes que nosotros hemos preparado una pequeña selección de sugerencias por si alguna te apetece.

Acción

Empecemos con la acción que este año hemos tenido unas buenas raciones entre las nuevas series con las novedades de Marvel, por un lado Agente Carter, mezclando una trama de espionaje con extraordinarias escenas de acción, y por otro, la aproximación más oscura que hicieron a DareDevil. Por supuesto, quizá prefieras alguna serie que lleve más tiempo entre nosotros, así que te recomendamos la pasada de roscas Banshee que lleva tres temporadas y de la que ya han anunciado que la próxima será la última.

Aunque para una serie ya terminada nada como Justified, que en sus 6 temporadas convirtió los tiroteos en todo un arte. Y si prefieres ponerte al día aprovecha el parón para verte todo Persons of Interest, una historia que comienza como un policíaco con trazas fantásticas para convertirse pronto en una de las más interesantes propuestas de acción que se pueden ver en televisión. Y si prefieres recuperar algo un poco más antiguo es el momento perfecto para que conozcas The Shield, la serie en la que los policías pueden ser los protagonistas pero no son los nuevos. O si quieres algo más clásico aún, busca la serie original de Los Vengadores, estilo, sustancia y mamporros a partes iguales que en su momento revolucionaron la televisión.

Fantástico

Si una serie debe ser recomendada, más ahora que ha terminado su tercera temporada, esa es Orphan Black, una obra grandiosa con un futuro cercano y, sobre todo, una maravillosa interpretación de Tatiana Maslany. Pero como en el fantástico entra un poco de todo quizá prefieras vivir con esa peculiar liga que nos ofrece Penny Dreadful, dedicarte al medieval fantástico y las luchas de poder de Juego de Tronos o encontrar el punto románico y complicado de Outlander. Y si tienes ganas de algo más antiguo siempre puedes darle un tiento a Battlestar Galactica o ir un poco más atrás en el tiempo hasta Los 7 de Blake. Y si realmente tienes mucho mucho tiempo libre quizá quieras ponerte al día con Star TrekExpediente X o Doctor Who

Negra

Lo bueno de esta sección es que lo mismo te puedes ver obras con vocación de miniserie por temporada como Fargo, que aprovechar series inglesas que casi parecen miniseries como The Honorable Woman. Este año ha sido bueno para el género y ha dado desde la excesiva serie de abogados How to Get Away With Murder que puede darle un merecido Emmy a Viola Davis hasta la aproximación al policíaco en su variedad más desprejuiciada de No Offence.

Pero, como siempre, hay más alternativas, por un lado el espionaje y las pelucas baratas de The Americans, por el otro la exquisita imaginería visual de Hannibal. Y, de fondo, clásicos como siempre. Clásicos más inmediatos y famosos como The Wire o Los Soprano, clásicos olvidados pero no por ellos menores como la posiblemente mejor serie ambientada en una cárcel como OZ y, por supuesto, dos series que contribuyeron a cambiar la forma de ver a los policías en televisión. La inglesa Prime Suspect no solo ofreció una interpretación titánica de Helen Mirren, también contribuyó al mejor British Noir; por su parte Canción Triste de Hill Street humanizó a los policías, metiéndonos en sus vidas y en sus problemas cotidianos. Y si no, siempre puedes aprovechar para ponerte con Twin Peaks antes de que regrese.

Comedia

Este último año lo han marcado tres novedades entre las comedias: por un lado Unbreakable Kimmy Schmidt, que ha recuperado para Netflix la voz de Tina Fey, y por otro aproximaciones más dramáticas, esa parodia de los culebrones desde el respeto que es Jane the Virgin y esa historia sobre la transición sexual que es Transparent que le va a valer a Jeffrey Tambor todo tipo de premios. Pero más allá de la primera temporada hay magníficas series en emisión, dentro de las que funcionan mediante ‘sketches’ como Inside Amy Schumer o Key & Peele, revolucionarias ambas en estos últimos años, o incluso con una historia dentro como Broad City o Review. O la aproximación cómica al policíaco de Brooklyn Nine-Nine.

Aunque si una serie ha hecho méritos este año es Veep, que ha unido política y comedia de manera sobresaliente. Y, por supuesto, esas series de largo recorrido que merecen una nueva oportunidad como Community o a las que sería un error no acercarse como It’s always sunny in Philadelphia. Y si prefieres ver algo que ya se ha terminado recuerda que aún está fresco el final de Parks and Recreation. Pero hay mucho más ahí fuera, así que no dejes pasar la oportunidad de revisar obras que han marcado el género como Frasier o Seinfeld, uniéndolo a veces con otros contexto como hicieran Sí,Ministro con la política o La víbora negra con la historia.

Drama

Lo he dicho varias veces pero lo vuelvo a decir, por más que se trate de un culebrón que apela a Shakespeare como hacían en tiempos las comedias adolescentes la serie dramática que ha sabido convertirse en todo un fenómeno este año es Empire. Otra cosa es que no te apetezca seguir las historias de una familia en el negocio de la música y entonces puedas tomar alguna otra sugerencia con un par de temporadas más. Quizá la serie que más podría agradecer el interés es Rectify, lenta pero segura historia de un joven que sale de la cárcel tras ser demostrada su inocencia dispuesto a rehacer su vida. Una pequeña obrita que muy poca gente está viendo y que lleva ya tres temporadas de solo unos pocos episodios -la más larga fue la segunda, con 10- cargados de una vida insuperable. Por supuesto está la serie que Netflix convirtió en su mascarón de proa, House of Cards, que por fin ha sabido despegarse en su tercera temporada de la sombra de la insuperable versión original inglesa. Otras que han tenido una última temporada más irregular tras años de gran nivel quizá puedan ser recuperadas aprovechando la tranquilidad, me refiero a Orange is the New Black y The Good Wife. Pero ya puestos a recuperar series británicas es el momento ideal para acercarse a State of Play y, por supuesto, si tienes pendiente una de las mejores series de la historia no lo dejes más tiempo y ponte ya con Yo, Claudio.

Podríamos seguir todo el día aquí y en los comentarios recomendando series. Podríamos abrir más el abanico, incluir series de animación como Detentionaire, Star vs The Forces of EvilSym-Bionic TitanSteven Universe o Scooby Doo: Mystery Incorporated, irnos a otros países para añadir Engrenages, Romanzo Criminale, Les Revenants… Siempre hay más series para ver y para recomendar. Pero en algún punto hay que poner fin. No sin antes recordaros que en TVE tenéis una sección A la carta en la que podéis ver desde obras de Estudio 1 a Turno de Oficio pasando por Curro Jiménez o La Barraca hasta llegar a El Ministerio del Tiempo. ¡Que no se diga que no habéis podido hacer ‘binge-watching’ este verano!