Indra contabilizó unas pérdidas netas de 436 millones de euros en el primer semestre de 2015, frente al beneficio de 60 millones de euros del mismo periodo del ejercicio anterior, por provisiones y deterioros de fondo de comercio y de activos, según ha informado la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

La cifra de contratación del grupo tecnológico en los seis primeros meses del año alcanzó los 1.583 millones de euros, lo que supone una caída del 4% en términos reportados y un descenso del 5% en moneda local, mientras que las ventas se situaron en 1.409 millones de euros, lo que supone una retroceso del 5% respecto al primer semestre de 2014, según recoge Europa Press.

Por su parte, el resultado de explotación (Ebit) arrojó un saldo negativo de 415 millones de euros, frente al beneficio de 101 millones de euros del primer semestre de 2014, con un margen Ebit negativo del 29,5%, frente al 6,9% del mismo periodo del año anterior.

La firma presidida por Fernando Abril-Martorell ha señalado que en el segundo trimestre se registraron una serie de “efectos no recurrentes” por importe de 422 millones de euros por cambio de estimaciones, que implican un impacto negativo de 390 millones de euros en el resultado operativo, mientras que los 32 millones de euros restantes impactan directamente en impuestos. En concreto, la firma registró un impacto negativo de 266 millones de euros por provisiones, deterioros y sobrecostes de proyectos, mientras que el impacto negativo por el deterioro de fondos de comercio ascendió a 101 millones de euros. A esta cifra se sumó un impacto negativo de 7 millones por deterioro activos intangibles, de 32 millones por deterioro crédito fiscal y de 17 millones por optimización recursos.

De este importe total, sólo tendrían impacto en caja 89 millones de euros, de los cuales 35 millones de euros impactarían antes del 31 de diciembre de 2015, quedando el resto distribuidos en los próximos ocho ejercicios, ha explicado la compañía.

ERE y Plan Estratégico

La compañía no está pasando por sus mejores momentos. Recientemente anunció a los sindicatos el inicio de un procedimiento de despido colectivo por causas económicas y productivas que afectará a 1.850 trabajadores en España, lo que supone un 8,5% del total de la plantilla en el país que, según los últimos datos aportados por la compañía, asciende a 21.746 trabajadores de un total de 39.155 empleados en todo el grupo.

Los despidos afectarán en su totalidad a la división de Indra Sistemas, que supone el grueso de la plantilla en el país con más de 18.000 empleados. Fuentes sindicales explicaron que la empresa les ha comunicado que de estos despidos un 80% afectarán al sector de consultorías y, en menor medida, al área de Defensa.

Derivado del agujero económico, la compañía ha tenido que apresurarse a llevar un plan estratégico que conlleva un ahorro de costes de entre 180 y 200 millones de euros. De esta cantidad, alrededor de 120 millones provendrán de la mencionada reestructuración de plantilla.

El presidente de Indra afirmó durante la presentación de la hoja de ruta corporativa que esta nueva estrategia responde a la “ambición de crecimiento y rentabilidad” de la compañía.