La entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri ha remitido este martes un nuevo informe pericial (el tercero ya) en el que argumenta por qué la salida a Bolsa se realizó bajo unas previsiones que luego se demostraron casi contrarias. “Sólo hacia finales del año y principios de 2012 se estimó que las proyecciones para 2012 habían sido erróneas”.

La estrategia de Bankia en el caso que instruye la salida a Bolsa de la entidad parece ser la de abrumar al juez con informes que contrarresten a los peritos del Banco de España. Este pasado martes, la entidad presentó en la Audiencia Nacional un nuevo informe pericial (el tercero ya, tras los de Leandro Cañibano y Mansolivar) para refutar la idea de que las cuentas de la salida a Bolsa no reflejaban la imagen fiel de la entidad.

En este caso, el informe al que ha tenido acceso SABEMOS (ver más abajo) está firmado por dos profesores universitarios expertos en el sector financiero: Santiago Carbó (catedrático de Economía y Finanzas de la Bangor University) y Francisco Rodríguez, catedrático de Economía en la Universidad de Granada. Si los anteriores informes de BFA y Bankia se centraban en justificar técnicamente que los activos de la entidad estaban bien contabilizados en el momento en que salió al mercado, en este caso Carbó y Rodríguez argumentan por qué las previsiones macroeconómicas de antes y después de la salida a Bolsa fueron la causa que provocó las pérdidas millonarias para sus cientos de miles de pequeños accionistas.

Entre las conclusiones de estos dos académicos, estos dicen demostrar que “entre los economistas, la recesión de 2012 fue considerada como no prevista y solo fue, en parte, predecible (…) hacia finales de 2011, cuando los mercados bursátiles comenzaron a anticipar posibles problemas en el contexto macroeconómico”. Es decir, que las valoraciones de los activos eran correctas (al contrario de lo que argumentan los peritos del Banco de España) pero la segunda e inesperada recesión económica supuso un shock económico que provocó más paro, un mayor cierre de los mercados y un desplome aún más grande del precio del ladrillo, todo lo cual impactó en BFA-Bankia.

Una “salida en falso de la crisis”

En su informe, Carbó y Rodríguez hacen memoria del contexto económico en el que vivía la zona euro en general y España en particular. Tras la fuerte crisis del 2008 y 2009 parecía que en 2010 se había iniciado una recuperación que, en principio se consolidaría en 2011 y 2012. Ésas eran al menos las proyecciones que manejaban tanto el Banco de España, como el Gobierno, como el FMI y toda una pléyade de organismos privados e internacionales.

El Banco de España, por ejemplo, “argumentaba que lo que la economía española estaba viviendo a comienzos de 2011 era un proceso de recuperación (…) en marzo de 2011 se esperaba que 2012 fuera un año de continuidad en la recuperación”, señalan en su informe. Durante meses tras la salida a Bolsa de Bankia mantuvieron estas mismas proyecciones, “y solo hacia finales del año y principios de 2012 se estimó que las proyecciones para 2012 habían sido erróneas y que era necesario cambiarlas para mostrar un descenso de la producción y el empleo, en gran medida, imprevistos”, añaden.

¿Tuvo responsabilidad BFA-Bankia al no prever lo que podría ocurrir y finalmente sucedió? En opinión de estos dos académicos, no. “En enero del 2012, el Banco de España afirmaba que no se pudo prever el cambio en la situación económica hasta bien entrado el segundo semestre de 2011”. Es decir, siempre y en todo caso una vez que la salida a Bolsa de Bankia ya era un hecho. La intensificación de la crisis de deuda soberana en toda la zona euro (que por entonces afectaba especialmente a España) y su relación con el sistema financiero sumieron a la economía española en una segunda recesión imprevisible. “Se trata de un acontecimiento extraordinario, sobre el que no existen precedentes en nuestro historial económico”, advierten Carbó y Rodríguez.

Organismos internacionales y privados

Pero no solo el Banco de España se equivocó con las proyecciones económicas españolas y europeas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) también falló después de haberse sumado “a la teoría de la recuperación”. Así, en las previsiones de 2011 casi acertó al igual que lo había hecho el BdE. Y al igual que el supervisor bancario, falló por completo de signo respecto a las previsiones de 2012: La economía española cayó cerca de un 1,4%, cuando ambos organismos a mediados de 2011 estimaban un crecimiento para el año siguiente de un mínimo del 1,1%. Con estas previsiones macro de partida, según alegan desde la entidad, se habían hecho unas estimaciones sobre el deterioro futuro de los activos demasiado optimista. Esto, aplicado a los precios de la salida a Bolsa, conllevarían que la entidad estaría sobrevalorada respecto a los activos a mediados de 2012. Los peritos del Banco de España aseguran que existía un desfase contable negativo al margen del comportamiento del ciclo; desde la entidad sostienen sin embargo que el viraje a peor de la economía tuvo un efecto directo en el paro y en la depreciación de activos, que tuvo un reflejo abrupto en las cuentas de la antigua caja.

“En julio de 2011 ningún instituto de análisis preveía un empeoramiento de la situación económica en 2011 y 2012”, explican los dos autores del informe, quienes además apuntan que lo que se pensaba es que el crecimiento de la economía (tras la crisis de 2008-2009) sería un avance sistemático. Ocurrió justo lo contrario, y no sería (dicen) hasta “siete y ocho meses después” de la salida a Bolsa que los distintos agentes del mercado fueron plénamente conscientes de la dimensión de la caída.

El juez ante el dilema del juicio oral

Aunque algunas fuentes jurídicas presentes en el caso que se instruye sobre posibles delitos en la salida a Bolsa de Bankia se muestran seguras de que el caso acabará sobreseído en un plazo medio, otras reconocen que el único que puede decretar la apertura de un juicio oral es el juez Fernando Andreu, que es quien instruye la causa desde que UPyD presentase una querella contra el consejo de administración de la filial y la matriz.

Desde las defensas (y desde la propia Bankia) creen haber demostrado sobradamente que en la salida a Bolsa de Bankia, pese al escándalo y las pérdidas millonarias, no se cometió ningún delito, sino que se produjo una serie de catastróficas desdichas. Por un lado está el informe de los peritos del Banco de España, que enmendando a sus propios compañeros empotrados en la entidad afirmaron en su informe que la contabilidad de la salida a Bolsa no reflejaba la imagen fiel de la entidad. Por otro lado, varios contrainformes periciales, que se suman a escritos presentados por la propia CNMV y el propio Banco de España, así como a las alegaciones de imputados como la catedrática Araceli Mora, una de las encausadas más activas a la hora de proclamar y argumentar su inocencia. ¿Qué decidirá el juez Andreu? ¿Abrirá juicio oral?

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