El superregulador quiere imponer una rebaja de las tasas de los aeropuertos porque cree que Aena cobra de más. Y Aena quiere continuar con su política de congelar sus tarifas, pero en ningún caso bajarlas. A cada resolución de la CNMC le sigue un recurso del gestor aeroportuario. Suma y sigue.

Aena sigue sin dar su brazo a torcer. El gestor de los aeropuertos españoles -recién semiprivatizado y recién estrenada su salida a bolsa- no quiere ni oír hablar de una rebaja de las tasas que cobra a las aerolíneas por utilizar sus instalaciones. Los planes de la compañía, con los que salió a bolsa y con los que convenció a los inversores para que comprarán sus participaciones, pasan por mantener congeladas las tarifas. Pero la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) ha emitido ya dos resoluciones que apuntan a la obligación no de mantenerlas, sino de rebajalas en los próximos años.

Y la respuesta de Aena está siendo la de avivar una batalla legal para evitar el recorte de las tarifas y, por ende, también de sus ingresos. El consejo de administración de Aena decidió ayer mismo recurrir la última resolución de la CNMC en la que le impone un recorte de sus tarifas aeroportuarias del 1,9% en 2016 y en la que insta al Gobierno a incluir esa rebaja en los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año.

En realidad, la compañía no pretende presentar un nuevo recurso, sino que ampliará el recurso contencioso-administrativo que ya interpuso en la Audiencia Nacional contra otra decisión de la propia CNMC, del pasado abril, en el que establecía los criterios que Aena debía seguir para formular sus cuentas y calcular sus ingresos y costes. Unos criterios que conducía, también, a que Aena tuviera que rebajar entre un 2 y un 3% sus tarifas en los próximos ejercicios.

La CNMC, que en su escrito de la pasada semana aprovechaba para recodar su potestad legal de supervisor y controlar la actualización de tarifas de Aena, rechazó la propuesta del gestor de simplemente congelar las tasas en 2016 porque no se ajusta a la legislación vigente. Y es que la CNMC entiende que Aena interpreta de manera errónea el concepto de ‘déficit producido’ que establece la ley y utiliza uno que no es real. El superregulador rechaza que Aena separe los costes de sus actividades aeroportuarias (las tasas que pagan las aerolíneas) y de sus actividades comerciales (las comisiones que cobra por las tiendas en los aeropuertos), ya que hace que las tasas aeroportuarias tengan que ser mayores al no cubrir parte del déficit que se podría compensar con los ingresos comerciales.

Y entretanto la guerra legal sigue avivándose. Con la extraña circunstancia de que el Ministerio de Fomento, en principio, debería cumplir la resolución de la CNMC e incluir esa reducción de tarifas en los PGE del próximo año, y que el Gobierno quiere aprobar antes de las elecciones. Pero es que es el propio Fomento quien controla el 51% del capital de Aena y el que, en el consejo de administración de ayer, dio el visto bueno a seguir recurriendo las resoluciones del órgano supervisor.