A pesar de que en la compañía británica ha habido discusiones sobre qué hacer con el fútbol hasta el último minuto, ha vencido la rama más conservadora del negocio, la que no quería problemas y sí pagar cerca de 130 millones a Movistar por una parte en los derechos del fútbol. El fútbol en España será cosa de seis…

Y es que son seis los operadores que han llegado hasta la fase final en el proceso de compra de derechos. Se trata de la propia Movistar, por supuesto, Vodafone, Orange, Mediapro, Telecable y un sexto operador más pequeño. Se quedan fuera, eso sí, agentes significativos como Euskaltel y R, embarcados como estaban en la adquisición de la segunda por parte de la primera.

Queda desactivado, de este modo, un riesgo operativo fundamental para Telefónica, y era que no se diluyese de forma significativa el riesgo que había asumido tras comprar la Liga por 600 millones de euros. En todos los operadores se ha especulado con la posibilidad de no comprar y buscar alternativas, como confiar en las emisiones a través de Internet de Mediapro, pero finalmente ha vencido la mentalidad de grupo y casi todos pasarán por caja.

Con los cerca de 200 millones que pagarán los alternativos, Telefónica no sólo podrá apostar con tranquilidad por los derechos de la Champions, que aún no tiene cerrados y que inicialmente comercializará Mediapro a través del canal BeIN, que se pondrá en marcha en agosto, sino que deja sin mucho recorrido financiero a sus rivales para que ninguno de ellos los compre por su cuenta para, a continuación, dejar de revendérselos. 

Tampoco está claro qué precios veremos para estos paquetes, que no incluyen la Segunda División. Telecable, por ejemplo, ya ha empezado a buscar interesados a través de un formulario en su web, y se espera que todos los operadores se vuelvan locos con la comercialización, con el fin de aprovechar las pocas semanas que quedan antes del inicio de la Liga. La única ventaja de pagar un mínimo garantizado muy alto en este proceso es que, si no están seguros de poder cumplir objetivos de número de clientes, pueden bajarles el precio de forma significativa sin que esto suponga un perjuicio adicional para tus arcas. “Vamos a tener que encontrar un equilibrio entre un precio que no hunda el mercado que estamos intentando poner en marcha y, al mismo tiempo, que sea lo bastante barato como para poder ofrecer alguna ventaja frente a Telefónica”, subrayaron fuentes de uno de estos operadores. No ayuda que Telefónica aún no haya comenzado a comercializar su producto, debido al retraso en la CNMC a la hora de autorizar su oferta minorista, o que no se sepan sus precios.  

¿Recordáis la película Una mente maravillosa sobre la vida y obra de John Nash? Ron Howard dirigió con mucha brillantez la escena del bar, en la que un joven Nash descubría que para conseguir el éxito del grupo, todos los miembros debían pensar no sólo en su propio interés, sino en el interés del grupo. Si los operadores hubiesen ido a por este particular equilibrio de Nash, Telefónica hubiera sido como la rubia guapa. En realidad, Movistar ha conseguido una variante del juego de la gallina en la que todos los participantes han preferido tirarse en sus brazos antes que colisionar con ella o con otro de sus rivales. Otro equilibrio, sí, pero uno cuyos fundamentales benefician claramente a la empresa que dirige Luis Miguel Gilpérez. Que va a cenar operador rival en pepitoria.