La exministra socialista, la única consejera del CSN que votó en contra de conceder la autorización de emplazamiento del Villar de Cañas, emite un voto particular en el que alerta de que los informes técnicos advierten de la mala calidad de los suelos elegidos y de que no se dispone de todos los datos necesarios para aprobar la ubicación del silo.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dio ayer un importante impulso al proyecto de construcción del almacén nuclear en Villar de Cañas, en Cuenca. El pleno del organismo (compuesto por cinco miembros: dos nombrados a propuesta del PP, dos del PSOE y uno de CiU) decidió conceder con condiciones la autorización de emplazamiento de la instalación, que en la práctica significa dar por buena la ubicación elegida para la instalación a pesar de las dudas sobre la calidad de los terrenos.

El pleno del CSN volvió a no tener unanimidad, como ha sucedido últimamente con decisiones sensibles (como otras cuestiones relacionadas con el cementerio nuclear, como con la ampliación de la vida de la central de Garoña…). Ayer la autorización previa al almacén se aprobó por cuatro votos a uno, con el único voto en contra de la exministra socialista Cristina Narbona (una vez más).

Hoy la consejera ha hecho público un voto particular en el que carga contra las prisas con que se está llevado el proceso de licenciamiento del almacén, denuncia que hay múltiples informes que alertan de la mala calidad de los terrenos, alerta de que se están adoptando decisiones sin esperar a disponer de toda la información y sin contar con estudios determinantes…

Aceleración “injustificable” del proceso

“Esta consejera no entiende ni aprueba la rapidez con la que se está tramitando este expediente, ya que no hay ningún plazo ni técnico ni legal en el horizonte que obligue al CSN a tomar decisiones con celeridad”, sostiene Narbona en su voto particular, “máxime conociendo los numerosos informes técnicos que ponen de manifiesto la insuficiente información aún disponible sobre el emplazamiento de Villar de Cañas”.

En este sentido, denuncia “una injustificable aceleración del procedimiento de licenciamiento del ATC [Almacén Temporal Centralizado] que, a todas luces, no obedece a exigencias técnicas o jurídicas”. Desde el nuevo Gobierno socialista de Castilla-La Mancha y desde organizaciones ecologistas se lleva tiempo denunciando las prisas del Gobierno y las presiones del Ministerio de Industria al CSN para que se avanzar en las autorizaciones lo máximo posible antes de las elecciones generales.

Para la exministra “lo razonable sería, por lo tanto, esperar a que culminen los procesos de análisis que aún se están desarrollando”. De hecho, la “situación es tan rocambolesca” que el CSN concedió ayer la autorización previa cuando Enresa, la empresa pública que gestionará el almacén nuclear, tiene previsto licitar un nuevo estudio sobre los terrenos elegidos cuyos resultados no estarán disponibles hasta abril o mayo de 2016. “Lo que sería razonable esperar a la conclusión de estos trabajos antes de emitir ningún juicio sobre la idoneidad o no del emplazamiento”.

Es por ello que Narbona “no considera adecuado que, sin haber disipado las incertidumbres actuales detectadas por el cuerpo técnico del CSN, y sin contar con todas las garantías investigadoras y científicas necesarias, el pleno del CSN apruebe un informe favorable al emplazamiento del ATC en los terrenos seleccionados en el municipio de Villar de Cañas”.

Dudas sobre la calidad del terreno

Los estudios técnicos del propio CSN sobre los terrenos elegidos en 2011, que aún no están completos y que deberían profundizarse, y otros informes independientes alertan de la mala calidad del suelo, por la alta concentración de yesos y de materiales arcillosos lo que podría provocar agujeros en el entorno del almacén.

A la luz de tales informes, se trata de terrenos inadecuados tanto desde el punto de vista de la seguridad como desde el punto de vista del previsible incremento del coste que implicaría la construcción del ATC en ese emplazamiento (en caso de llevarse finalmente a cabo)”, explica Narbona. Esto es, quizá el almacén se podría realizar, pero el presupuesto de las obras podría dispararse.

De hecho, fuentes del sector nuclear consultadas por SABEMOS consideran que el presupuesto de 1.000 millones con que cuenta la obra podría acabar superando ampliamente los 1.300 millones por la necesidad de realizar una cimentación especial para superar los problemas que presenta el suelo.

Máxima seguridad

“Esta consejera no identifica el objetivo general de la mejora de la seguridad nuclear y radiológica en la intención de la mayoría del pleno del CSN de aprobar en julio de 2015 el emplazamiento del CSN, cuando evidentemente aún falta mucho trabajo para finalizar la caracterización de los terrenos seleccionados en Villar de Cañas (con serios indicios iniciales, ya demostrados, sobre la pésima calidad de estos suelos para albergar una instalación nuclear de estas características)”, alerta la exministra. El objetivo del Gobierno y de Enresa de tener el ATC “hay que hacerlo compatible con un exquisito y escrupuloso respeto a las máximas condiciones de seguridad”.

Por todo ello, Cristina Narbona solicita que se estudien simultáneamente y se aprueben del mismo modo la autorización de emplazamiento del almacén y la autorización de construcción (tal y como habían pedido el Ministerio de Industria y Enresa), y con ello se ganaría tiempo para realizar los estudios adicionales que serían necesarios para tener datos más fiables sobre la idoneidad de la ubicación y sobre la seguridad de la misma.

El CSN ha decidido, sin que ninguna instancia se lo haya solicitado formalmente, estudiar por separado ambas autorizaciones, aparentemente para acelerar el proceso, o al menos para que el proyecto contara con alguna de las autorizaciones lo antes posible “Esta disociación solo favorece a Enresa, que obtiene una primera autorización  que valida, de forma discutible, a juicio de esta consejera, el emplazamiento elegido, pero en ningún caso mejora la evaluación técnica del emplazamiento seleccionado”, sentencia Narbona.