El organismo aprueba con condiciones la concesión de la autorización previa del almacén de residuos radioactivos en Villar de Cañas, pese a que los técnicos ven problemas por la pésima calidad de los suelos.

El proyecto de construir un cementerio nuclear en Villar de Cañas da un paso de gigante. El pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha decidido conceder la autorización previa al proyecto de levantar un almacén temporal de residuos radiactivos en la localidad conquense, aunque con condiciones, según ha anunciado el organismo. Una decisión más que controvertida por las serias dudas que existen por la mala calidad de los terrenos que acogerán la instalación y porque llega sin esperar a los resultados de los nuevos estudios que se realizarán en los próximos meses para analizar mejor el suelo.

El pleno del CSN, integrado por cinco consejeros (dos nombrados a propuesta del PP, dos del PSOE y uno de CiU), ha dado el visto bueno a la concesión de la autorización previa o autorización de emplazamiento, que en la práctica implica dar por buena la ubicación del cementerio nuclear. En una reunión muy tensa, el pleno finalmente ha decidido aprobar la autorización de emplazamiento por cuatro votos contra uno. El único voto en contra ha sido el de la exministra socialista Cristina Narbona, que previsiblemente mañana emitirá un voto particular para explicar su posición contraria a la concesión de la autorización, según informan a SABEMOS fuentes cercanas al proceso. Los dos consejeros del PP, el de CiU y la otra consejera propuesta por el PSOE, Rosario Velasco, han votado a favor.

Con esta autorización previa el CSN realmente no da permiso para iniciar la construcción del almacén, pero sí se da un impulso crucial al dar por bueno el emplazamiento elegido. Tras la autorización previa, el Gobierno debería aprobar la declaración de impacto ambiental, y el CSN aún debería dar otras dos autorizaciones, la de construcción (ya solicitada también por el Ministerio de Industria) y la de explotación. El proceso completo se alargará previsiblemente hasta final de año o principios de 2016.

La autorización previa que hoy recibe el proyecto sí que permitirá a Enresa, la empresa publica que gestionará el almacén, iniciar las adjudicaciones de obras de infraestructura preliminares y externas al propio almacén nuclear, como las vías de acceso a la zona de se ubicará la instalación. Pero también sirve para dar un paso más (y que es obligatorio) antes de conceder la autorización de construcción.

Reconoce que los suelos obligan a medidas adicionales

El CSN ha decidido aprobar la autorización previa “con límites y condiciones”, pero en el comunicado del organismo no se hacen públicos qué límites se imponen ni qué condiciones se establecen. Según el comunicado oficial del organismo presidido por Fernando Marti (exsecretario de Estado de Energía y que lo era cuando se eligió Villar de Cañas como ubicación del silo), las características del emplazamiento (geológicas, geotécnicas, hidrogeológicas y también de estabilidad del terrreno) “condicionan el diseño del almacén” y la calidad del terreno “recomienda complementar la seguridad intrínseca del diseño”. Es por ello que el organismo exige que, una vez construido el cementerio nuclear, se haga un “seguimiento de las condiciones y fenómenos del emplazamiento”, mediante “medidas complementarias, compensatorias y de vigilancia”.

Esto es, el propio CSN reconoce que los terrenos tienen características que exigen medidas adicionales. Unas medidas que previsiblemente encarecerán las obras y también las alargarán. Algunos técnicos sostienen que emplazar el ATC en los terrenos del municipio conquense requeriría una labor de cimentación mucho más exigente para garantizar la seguridad, lo que alargaría los trabajos de construcción y encarecería el proyecto. Expertos consultados por SABEMOS alertan de que el presupuesto previsto para la construcción del ATC de 1.000 millones de euros podría dispararse por encima de los 1.300 millones por estas deficiencias en los terrenos, al tiempo que ven imposible cumplir el objetivo del Gobierno de tener el ATC a finales de 2017 y apuntan que las obras podrían alargarse hasta 2020 o 2021 para hacer una cimentación más exigente.

Dudas sobre la calidad de los terrenos elegidos

La semana pasada, los consejeros del CSN había solicitado más información al cuerpo técnico del CSN por las serias dudas que existen sobre la calidad de los terrenos y sobre si el tipo de suelo en la zona realmente permite levantar un silo en el que se guardará toda la basura nuclear del país durante décadas. El nuevo pleno estaba previsto para el miércoles, pero el presidente del CSN, Fernando Marti, decidió por sorpresa adelantarlo al día de hoy.

Según fuentes conocedoras del expediente, las incertidumbres sobre la idoneidad de la ubicación en Villar de Cañas del Almacén Temporal Centralizado (ATC) son realmente serias porque “la calidad del terreno parece pésima”. “Los informes de los técnicos del CSN son demoledores y dictaminan la pésima calidad de los terrenos para albergar el ATC”, sostienen las mismas fuentes, que, además, denuncian que los “propios técnicos se han quejado de que no les han dado tiempo suficiente” para analizar el expediente.

Los técnicos del área de Geología del CSN habrían remitido una nota a la dirección del centro en el que se constata las “características desfavorables” de la ubicación elegida para levantar el cementerio nuclear, según informa El País. De hecho, en esa notificación se denunciaría la “duda razonable de si se ha comprobado con rigor la adecuada proporcionalidad” entre los requisitos adicionales de las obras que habría que realizar para dar toda la seguridad a la instalación.

Las incertidumbres se deben a la enorme concentración de yesos en los terrenos, que pueden llegar a disolverse y generar agujeros, como acreditan informes de ingenierías internacionales contratadas por el propio CSN. Al tiempo, Ecologistas en Acción denuncia que “el emplazamiento del ATC presenta, entre otras, la grave deficiencia de tener un acuífero muy superficial y dinámico. El agua llega a aflorar y a inundar los terrenos. En un hipotético accidente con fuga de material radiactivo, el acuífero podría contaminarse y difundir las sustancias radiactivas por todo el subsuelo”.

De hecho, Enresa, la empresa pública encargada de la gestión de los residuos nucleares en España, adjudicará después del verano un contrato por importe de 1,17 millones de euros para que una empresa independiente haga nuevos sondeos en los terrenos elegidos para el ATC para que determine la idoneidad de los mismos para albergar un silo con residuos radiactivos. Los trabajos adicionales para estudiar la calidad del suelo se desarrollarán durante ocho meses, así que los resultados en principio no estarían listos hasta abril o mayo de 2016. Pero, a pesar de no contar con esa información, la dirección del CSN ha decidido dar el visto bueno a la ubicación del almacén nuclear.

Desde el nuevo Gobierno socialista de Castilla-La Macha, contrario a la construcción del silo en Villar de Cañas, y desde organizaciones ecologistas se vienen denunciando desde hace tiempo las prisas que parece tener el Gobierno central para avanzar lo máximo posible el proceso de autorizaciones del ATC antes de las elecciones. De hecho, el Ministerio de Industria ha tratado de impulsar el proceso utilizando un informe incompleto sobre el impacto radiológico de la instalación, como desveló en exclusiva SABEMOS, lo que habría generado malestar en el Ministerio de Medio Ambiente.