He tenido que recurrir al DVD de importación para acceder a este insólito thriller de acción que se resiste a llegar a nuestras pantallas, pese a sus estupendos resultados de taquilla de todo el mundo y pese a haberse anunciado ya el rodaje de una segunda parte.

No son buenos tiempos, desde luego, para el cine de acción ajeno a los aburridos blockbusters con exceso de CGI y en los que se ha perdido esa presencia física, sucia, esa intensidad de los bajos presupuestos de antaño.

Hablábamos hace unos días de la Cannon y de cómo hace no tanto, productos supuestamente menores plantaban cara a los grandes éxitos de Hollywood desde las estanterías de los videoclubs de todo el planeta. Pero la globalización internáutica y la decadencia de los soportes físicos domésticos, con los rituales y costumbres que quienes nos acercamos a los cuarenta conocimos bien, no ha beneficiado a las propuestas menores de según qué géneros. De ese modo, se nos escapan (o casi) propuestas como The Raid 2, que ha llegado a nuestro país en DVD y por la puerta trasera después de ser aclamada en medio mundo como una de las mejores películas de acción de los últimos años. Y también permanecemos ajenos al nuevo star-system mostrenco del Hollywood menor, generado en el peligroso mundo de los deportes de contacto extremos y la lucha libre de última generación.

John Wick no es tanto una de estas últimas como una recuperación de cierto cine de acción de principios de los dosmiles, muy influido, como no, por Matrix. John Wick también anda pendiente de aquella especie de fiebre neo-noir reciente y fugaz que creaba universos estancos y con reglas propias, llenos de tópicos de la serie negra y personajes construidos a hachazos, y que dio pie a películas tan interesantes como El caso Slevin o Shoot’em-up. Y ese es también el gran mérito de John Wick, por encima de sus espléndidas escenas de acción o su excepcional escaparate de secundarios: el planteamiento de un universo alternativo pero reconocible y cuyas reglas la película sigue a pies juntillas.

John Wick empieza cuando, por chulería, por imprudencia y por una buena dosis de gafe de la vieja escuela, un grupo de imberbes asesinos rusos tropieza con un asesino a sueldo retirado (el John Wick del título, interpretado por un Keanu Reeves que no abandona ese gesto tan suyo de “parece frialdad, pero es un tsunami del alma”). Le cabrean de la peor manera posible y Wick pone en marcha una demoledora venganza que esencialmente consiste en dejar hecho un solar todo lo que medie entre él y el jefe de los palurdos rusos. Sobre el papel, nada diferencia a John Wick (y no es una queja, al contrario) de un esquemático actioner de venganzas de, precisamente, la Cannon.

‘John Wick’ funciona porque plantea un mundo en el que, a efectos prácticos, solo hay asesinos a sueldo

Pero John Wick funciona porque plantea un mundo en el que, a efectos prácticos, solo hay asesinos a sueldo: de un bando, de otros, mercenarios, amigos por interés, enemigos jurados, sociópatas sin conciencia y funcionarios de la defunción ajena. Todos se van posicionando en distintos puntos de esa masacre implacable que desata Wick y dan pie a algunos de los grandes conceptos y descubrimientos del film: desde la fama casi mitológica del asesino retirado y su relación con la mitología eslava hasta la existencia de un hotel solo para asesinos, una especie de limbo donde no están permitidos los ajustes de cuentas, pasando por la ausencia casi total en este microcosmos de todo lo que no sean asesinos y víctimas.

Así, con ese tono sardónico flotando sobre todo el argumento pero tomándose muy en serio a sí misma cuando tiene que hacerlo (las escenas de acción y combate son impecables), John Wick se define como una película única a través de un método relativamente inaudito: no toman como punto de partida un tebeo, no imita el inevitable éxito de temporada, no se muere de ganas de poner en pie una franquicia multimedia. Pero construye un universo único y pisa el acelerador para adentrarse en él. Tal y como está el panorama, toda una revolución.

FICHA

John Wick

Chad Stahelski

2014