Recientemente se han publicado los datos extraídos de la primera encuesta europea sobre hábitos de viaje realizada por Voyages-sncf.com, la empresa francesa de ferrocarriles. Sin embargo, lo más interesante de esta encuesta no es la información que arroja sobre lo que valoramos a la hora de viajar, si no el listado de situaciones estresantes más habituales que sufrimos durante nuestros viajes.

La encuesta, realizada por Atomik Research a petición de Voyages-sncf.com, se ha llevado a cabo en España, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos y Suiza, estando la muestra compuesta por 1000 ciudadanos de entre 18 y 55+ años residentes en cada uno de estos países.

Un alto porcentaje de los encuestados asegura que el precio es el factor determinante a la hora de reservar un viaje; la comodidad y la facilidad a la hora de realizar la reserva, también destacan como variables que pueden decidir a dónde o cómo viajamos. Concretamente, el 86% de los encuestados afirma que el precio es el factor más importante para realizar una reserva, seguido por la comodidad del medio de transporte (65%) y la facilidad para reservar (48%).

Entre las situaciones más estresantes a la hora de viajar se encuentran los retrasos en el medio de transporte (78%), las colas y esperas en el aeropuerto (58%) y las restricciones en el equipaje permitido (44%). Cuando los viajes se producen con niños el hecho de no poder sentarse juntos (40%), hacer colas (36%) y la incomodidad de los asientos (29%) son tres de los aspectos que más molestan.

Pero como decía, la información más interesante que podemos extraer de esta encuesta, es el listado de las situaciones que más nos estresan una vez estamos en nuestro destino; algunas de estas situaciones son bastante cotidianas, como perder las llaves o ponerse enfermo, cosas que estando en nuestro lugar de residencia nos pueden acarrear tal vez un enfado o una incomodidad, pero que se convierten en un auténtico drama si nos pillan fuera de casa.

La primera posición, medalla de oro de la incomodidad y la desesperación del viajero, es tener que reorganizar la maleta debido a las restricciones de equipaje de las compañías aéreas. Un 35,59% de los encuestados ha pasado por ello… Y pocos me parecen, porque de todos es sabido que la ropa sufre una transformación mágica durante cualquier tipo de viaje que hace que por mucho que seas campeón del Tetris, lo que ha ido perfectamente cuadrado en tu maleta, no quepa a la que tienes que volver de tu destino. Es una ley no escrita que la comunidad científica debería establecer.

Los problemas con el equipaje precupa mucho a la gente que viaja, básicamente es el mayor quebradero de cabeza

El equipaje se lleva también el segundo premio, pero esta vez no porque nos sobre, si no porque nos falta, ya que el 30,61% de los encuestados no recibió su maleta cuando llegó a su destino. Tal vez uno de los motivos por los que cada vez más personas deciden viajar ligeros de equipaje. El otro motivo para viajar con un trolley de cabina es, obviamente, el palo que algunas aerolíneas nos dan si queremos facturar. Se acabó el viajar con la casa a cuesta, no sea que nos la pierdan o nos la cobren.

El tercer lugar de este ranking proporcionado por la encuesta europea sobre hábitos de viaje es para el hecho de perder un avión. Y si me preguntasen a mí, le daría el Oscar de los problemas. Es, posiblemente, una de las peores situaciones a las que te puedes enfrentar, sobre todo si es el vuelo de vuelta y es temporada alta, ya que lo habitual es que necesites comprar otro billete y que tengas que pagarlo a precio de sangre de unicornio. Otra cuestión es que pierdas una conexión porque ha habido un retraso. En este caso no queda más que resignarse y esperar a que la compañía aérea nos recoloque, con las molestias que eso nos pueda generar y las posibles indemnizaciones que ayudarán a que nos lo tomemos con algo de filosofía.

La cuarta y quinta posición están ocupadas por las situaciones “ponerse enfermo en el extranjero” con un 17,95% de los encuestados habiendo pasado por ello; y “me robaron mis pertenencias” con un 14,86%. Ambas situaciones son incómodas y desagradables y no hay forma de evitar el susto, pero un seguro de viaje sí puede evitar el trastorno económico que suponen. Por otro lado, para viajar dentro de Europa, siempre podemos solicitar la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), gracias a la cual la Seguridad Social española cubrirá los costes de nuestras enfermedades en territorio de la UE y en Suiza. Sin embargo, ir más allá de la UE sin un buen seguro de viaje, demuestra una estulticia de tamaño colosal puesto que los seguros de viaje no son tan caros si los comparamos con el coste de reponer nuestras pertenencias o el de abonar los tratamientos médicos en destinos de allende los mares. Respecto a los robos, además de contar con el seguro que cubrirá el importe de los objetos sustraídos, nunca está de más llevar los teléfonos y direcciones de los Consulados y Embajadas de España en el destino al que nos dirijamos, por lo que pueda pasar.

Las tres siguientes posiciones del ranking entran en la categoría de “despistes random”: perder las llaves del alojamiento (9,07%); perder el pasaporte (7,58%); y perder los billetes del medio de transporte o las llaves del coche de alquiler (3,99%). Cuando viajamos debemos ser algo más cuidadosos, porque si bien estos despistes son poco importantes (y por los porcentajes señalados, poco comunes), nos pueden fastidiar un viaje, ya sea por ocio o por trabajo. La recomendación en este caso es no solo tener el teléfono de consulados y embajadas, si no también llevar siempre encima el teléfono de las empresas a las que les hemos contratado los servicios.

Las dos últimas situaciones de esta clasificación, sí son muy estresantes y pueden causarnos un daño emocional más duradero, además de los daños físicos que ambas conllevan. Éstas son tener un accidente de tráfico (3,69%) y ser víctima de violencia (2,09%). Hay que alegrarse de que no sean muy frecuentes, pero en caso de que nos suceda, de nuevo es aconsejable tener a mano los datos de Consulados y Embajadas, así como un seguro de viaje que cubra los gastos de repatriación en caso de ser esto necesario. Las secuelas emocionales que puedan dejarnos estas experiencias, también deberían recibir el pertinente tratamiento, sobre todo en el caso de ser víctima de violencia, o en el caso de que el accidente sufrido haya provocado graves secuelas a alguno de los involucrados.

Las situaciones que nos estresan y molestan durante los viajes son de muy diversa índole, desde estúpidos despistes, a robos y actos violentos. Algunos pueden evitarse, otros no, por lo que siempre he comparado el viajar con un deporte extremo: puede que no te pase nada, o puede que esta vez, no tengas tanta suerte. Cuando se hace la maleta, no está de más meter un poco de estoicismo junto al bañador y el calzado cómodo, ya que viajar, como vivir, puede resultar muy estresante y peligroso.

Imagen | Flickr – Tico