La candidata respaldada por el aparato del PSOE se impone al diputado Juan Segovia, próximo a Tomás Gómez, y se convertirá en la primera mujer que lidera el socialismo madrileño. Tiene ante sí el reto de unir y reflotar a una federación que lleva dos décadas dividida en ‘familias’ y estrellándose en las urnas.

No hubo sorpresa. La alcaldesa de Getafe, Sara Hernández, se ha impuesto en las primarias del Partido Socialista de Madrid (PSM) y se convertirá en nueva secretaria general de la federación. El PSM sale así de la interinidad en que llevaba inmerso desde que el 11 de febrero Pedro Sánchez destituyera a Tomás Gómez y disolviera su Ejecutiva, poniendo al frente a una gestora. Hernández -candidata apoyada por el aparato del partido- se ha llevado el 57’7% de los sufragios (3.693) en una votación abierta a toda la militancia, por el 42’3% (2.711) cosechado por el diputado autonómico Juan Segovia, el otro aspirante, considerado del sector próximo a Gómez.

El 43% de los militantes socialistas vota en las primarias para elegir al sucesor de Tomás Gómez

El resultado de la consulta, en la que han participado 6.571 de los 15.000 afiliados del socialismo madrileño, supone un triunfo para Sánchez, que se asegura así el control de una de las federaciones más importantes. Hernández será proclamada secretaria general en cuanto se resuelvan los posibles recursos presentados y compatibilizará su cargo orgánico con el de primera edil del ayuntamiento getafense, algo que Segovia criticó en la campaña.

“Va a ser sin lugar a dudas una gran secretaria general para el PSM, con un liderazgo legitimado democráticamente“, ha asegurado Rafael Simancas, presidente de la gestora, desde la sede regional del partido tras dar a conocer los resultados. Según Simancas, ahora se va a abrir “una nueva etapa ilusionante y prometedora”, cuyo primer capítulo se escribirá el viernes, cuando en el congreso regional se proclame a la Ejecutiva y a la Comisión de Ética y Garantías.

El gran reto de la nueva baronesa socialista es acabar con la histórica división de la federación, que lleva años enfrascada en luchas fratricidas y dividida en ‘familias’ políticas que han lastrado su funcionamiento y eclipsado el discurso político. Como consecuencia, el PSM acumula dos décadas sin gobernar la comunidad y 25 años sin controlar el Ayuntamiento de la capital. Hernández se ha mostrado dispuesta a trabajar por superar esas fricciones, integrar a Segovia en la Ejecutiva y centrarse en recuperar el terreno electoral perdido. Tras saberse ganadora, ha pedido juntar fuerzas y construir un PSM “unido”, “renovado” y “ganador”.

Bicefalia con Ángel Gabilondo

Para lograrlo, contará con el apoyo de Ángel Gabilondo en la Asamblea de Madrid, quien podrá mantener todo el control del grupo parlamentario. Gabilondo fue el candidato elegido por los socialistas para concurrir a las elecciones de mayo, en las que se quedó a un escaño de poder negociar una alianza con Podemos que evitara un nuevo Gobierno del PP. Ferraz trató de recuperar la Comunidad de Madrid promocionando al catedrático, que no milita en el partido y por tanto no ha podido aspirar a liderarlo.

Gabilondo seguirá siendo la voz del PSM en una Asamblea donde mantendrá su escaño el derrotado Segovia

En los últimos tiempos, el PSM ha sido fuente de quebraderos de cabeza para Ferraz, que en dos ocasiones trató sin éxito de relevar al díscolo Gómez. En 2010, José Luis Rodríguez Zapatero impulsó la candidatura de su ministra Trinidad Jiménez para las elecciones autonómicas y en 2012 el equipo de Alfredo Pérez Rubalcaba trató de aupar a la secretaría regional a Pilar Sánchez-Acera. El exalcalde de Parla salió vencedor de ambas batallas internas pero finalmente fue fulminado por un Sánchez que intervino la federación ante las bajas expectativas electorales y las sospechas sobre la limpieza de su gestión municipal.

Al frente de la gestora se puso a Simancas, predecesor de Gómez en la secretaría general del PSM. La propia Hernández formó parte también de esa dirección interina hasta que dio el paso de presentarse a las primarias. Tras hacerlo, recibió el apoyo de pesos pesados de la federación, como los alcaldes de Móstoles y Fuenlabrada, David Lucas y Manuel Robles, y reunió más de 5.000 avales.

Segovia, por su parte, hubo de conformarse con algo menos de 3.000 firmas y apoyos más simbólicos que funcionales como los de los expresidentes del Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero o los históricos del socialismo madrileño Juan Barranco y Matilde Fernández. El PSM es la tercera federación más importante del PSOE en número de militantes, tras la andaluza y la valenciana, la cuarta si se tiene en cuenta al PSC, que formalmente es un partido independiente.