El 30 por ciento de los vascos apoyan la independencia de Euskadi, frente a un 55 por ciento que la rechazan, según se desvela del Euskobarómetro de 20115, publicado este viernes. La encuesta muestra también un “récord histórico” en el rechazo frontal a ETA, que ya es de un 66 por ciento, once puntos por encima respecto a 2014. El apoyo explícito a la banda terrorista prácticamente ha desaparecido, ya que no pasa del uno por ciento en general y ni siquiera del dos por ciento entre los votantes de EHB.

Como es previsible, el apoyo a la independencia es mayoritario entre los votantes de EHB (83%) y la mayoría de los nacionalistas (50%). Frente a ellos, indica el Euskobarómetro, la mayoría de la sociedad vasca (el 55%), dicen tener pocos (26%) o ningún (29%) deseo de independencia.

Entre los que se oponen a la independencia no solo figuran los no nacionalistas (69%) y los votantes de los partidos autonomistas (más de nueve de cada diez), sino también la mayoría de los votantes del PNV (59%) y de Podemos (57%) y los abstencionistas (58%).

En la hipótesis de una Euskadi independiente, las expectativas de la sociedad vasca sobre la evolución de las condiciones de vida se muestran muy divididas, entre los que piensan que se viviría mejor (27%) y los que opinan todo lo contrario y creen que iríamos a peor (29%). El 22 por ciento creen que las cosas no cambiarían. Los más optimistas vuelven a ser los votantes de EHB (64%) y los nacionalistas (44%), en general, y los más pesimistas son populares (85%) y socialistas (68%) y los no nacionalistas (42%) en general. Los votantes del PNV se muestran mucho más divididos entre optimistas y pesimistas.

En cuanto al modelo de Estado, los vascos siguen divididos entre autonomismo, federalismo e independentismo. La gran mayoría de los vascos siguen oscilando entre la actual fórmula autonómica (35%) y un posible escenario federal (29%).

El actual modelo autonómico sigue siendo la opción mayoritaria de los electorados popular (69%) y socialista (62%) e importante entre los votantes del PNV (35%), Podemos (28%) y los abstencionistas (43%) y, en general, de los no nacionalistas (47%).

La fórmula federal es la preferida de los votantes de IU (60%) y, en menor medida, del PNV (43%) y Podemos (45%), pero con apoyos importantes entre los votantes socialistas (23%), de EHB (14%), al tiempo que concita un apoyo similar entre nacionalistas y no nacionalistas (en torno a un tercio). En todo caso, ambas fórmulas descentralizadora o integracionistas siguen sumando una clara mayoría (64%) de dos de cada tres vascos.

Rechazo frontal y mayoritario a ETA

Un aspecto destacado por el Euskobarómetro es el incremento, en once puntos, del “rechazo frontal y mayoritario a ETA de la sociedad vasca”, con un 66 por ciento, lo que supone “un record histórico”. Esta actitud es la mayoritaria en todas las provincias (entre el 63% guipuzcoano y el 76% alavés), entre nacionalistas (55%) y, sobre todo, no nacionalistas (75%) y también mayoritaria en casi todos los electorados democráticos desde el mínimo del 62% de Podemos hasta el 100% del PP.

En cuanto al llamado “apoyo remoto”, el 11 por ciento piensa que antes estaba justificada la violencia de ETA pero ahora ya no y el siete por ciento comparte los fines pero no los métodos violentos (7%, nueve puntos menos que en 2014). Entre los nacionalistas, este apoyo remoto oscula en torno al 26 por ciento, desde el mínimo del 15% del PNV al máximo del 39% de EHB.

Lo “más llamativo”, a juicio de los autores del estudio, sigue siendo “la práctica desaparición del apoyo explícito y total (1%), incluso en el electorado de EHB (2%), así como la reducción a solo tres puntos de la justificación crítica de los que apoyan a ETA reconociendo sus errores, que solo es mantenida por el 10% de los votantes de EHB.

En la actualidad, la mayoría de la izquierda abertzale encarnada en EHB parece situarse, definitivamente, entre los que dicen apoyar los fines pero rechazan los métodos violentos de ETA (15%), o entre los del llamado “apoyo remoto” (24%), a los que hay que añadir los que vuelven a expresar su rechazo frontal (24%), con un avance semestral de seis puntos. “Todo esto reafirma con claridad las tendencias y las razones de la pérdida de apoyo electoral de la izquierda abertzale y ETA en los años anteriores al cese definitivo de la violencia, así como la recuperación del mismo en el nuevo ciclo iniciado en 2011 o el desgaste más reciente”, señala la encuesta.

Fin de la violencia y víctimas

El Euskobarómetro indica también que se mantiene la división de la opinión pública vasca entre la confianza (44%) o la desconfianza (39%) en relación a la sinceridad de la predisposición de ETA y su entorno social de poner fin a la violencia. Los nacionalistas (59%) y los electorados de EHB (89%), Podemos (51%), IU (50%) y, en menor medida, el PNV (41%) son los más confiados, mientras que los no nacionalistas (52%) y todos los demás se decantan por la desconfianza (desde el mínimo del 70% de los socialistas al máximo del 85% del PP).

En todo caso, aunque se mantiene el apoyo casi unánime a una eventual negociación Gobierno-ETA (76%), éste se divide entre la preferencia por una negociación condicionada a que ETA abandone previamente las armas (34%) y entre quienes apuestan por una negociación incondicional (42%).  Estas opiniones las comparten mayoritariamente nacionalistas (80%) y no nacionalistas (74%), aunque se diferencian por la posición incondicional de los primeros (57%) y la condicionada de los segundos (43%).

Asimismo, el 50 por ciento de los vascos apoyan que los terroristas que expresen su arrepentimiento y su disposición a dejar las armas se beneficien de las medidas de reinserción social, frente a un 21 por ciento opinan que éstas sólo podrían aplicarse a aquellos que no tengan delitos de sangre y un 19% que siguen sin estar dispuestos a perdonar y creen que unos y otros deben cumplir íntegramente sus penas.

En cuanto a la memoria de las víctimas, el 44 por ciento de la sociedad vasca piensa que se debe pasar página y el 36 por ciento opta por defender la memoria del sufrimiento de las víctimas (36%). Entre los primeros destacan los nacionalistas (47%), mientras entre que los segundos predominan los no nacionalistas (43%).