Año electoral, año de alegrías para el ciudadano. El Ministerio de Industria acaba de aprobar una rebaja del recibo de electricidad. Sí, sólo unos meses antes de las elecciones. Y puede que haya otra más, que se aplicará en enero, pero que se aprobará (o al menos se anunciará) cuando el españolito esté preparando la papeleta de voto.

Hace un par de semanas, el Gobierno daba por sorpresa una alegría al común de los ciudadanos. Sin que nadie lo esperase, el Ejecutivo había aprobado una rebaja del recibo de la luz… Sí, de manera inesperada, y a sólo unos meses de las elecciones generales. Desde el 1 de agosto, la factura de la luz se abaratará un 2,2% para los clientes domésticos (a razón de 1,5 euros al mes para un hogar con un consumo en la media de 70 euros). En lo que queda de año, de agosto a diciembre, se pagará menos en el recibo de la luz. Y las elecciones generales, previsiblemente, se celebrarán en noviembre o en diciembre. Todo bien.

El recibo de la luz tiene dos partes: una que es el término energético (que la marca el mercado mayorista y que varía cada día) y otra, los peajes, que es la parte regulada (que está fijada por el Ministerio de Industria y que sirve para cubrir los costes del sistema como el transporte, la distribución, la retribución a las renovables…). Y el Gobierno, tras mantener congelados peajes durante dos años, se sacaba de la manga una rebaja de en torno el 4% de la parte regulada. La luz venía subiendo casi un 6% en lo que va de año por el encarecimiento del mercado mayorista. ¿De qué manera y con qué recursos puede ahora el Gobierno bajar el precio de la luz por decreto?

¿A qué dedicar 1.000 millones de superávit? A bajar el recibo

“Esta reducción ha sido posible gracias a los efectos de las distintas medidas contenidas en la reforma energética que han permitido pasar entre otras cosas, de un déficit en el sistema eléctrico, a tener un superávit en el año 2015”, según explicó hace dos semanas el ministro de Industria, José Manuel Soria. “Se trata de que con cargo a ese superávit pueda haber una progresiva reducción en los costes de determinadas actividades reguladas del sistema eléctrico [en concreto los pagos por capacidad] y esa disminución de costes pueda traducirse directamente en una disminución del precio para el consumidor”.

El sistema eléctrico español llevaba quince años acumulando déficit de tarifa, que es como se denomina al desfase que hay entre los ingresos y los costes reconocidos. Y durante esos quince años la deuda (porque al final es deuda de todos los clientes por no poder cubrir con el pago del recibo todos los costes que se reconocían) ascendió hasta el entorno de los 28.000 millones de euros.

Este año será el primero en que no haya déficit, e incluso se espera un enorme superávit que podría superar los 1.000 millones de euros gracias a los recortes aplicados en los dos últimos años y por los nuevos impuestos creados [sólo hasta abril la recaudación por impuestos del sistema eléctrico había crecido en 160 millones en relación al año pasado]. Las compañías eléctricas prevén que el superávit estará en torno a los 500 millones, la CNMC augura que podría alcanzar los 1.000 millones… e incluso algunas fuentes del sector son aún más optimistas. Se verá. “El superávit no va a llegar a los 1.000 millones. Eso es demasiado”, según fuentes del Ejecutivo. “Pero cómo ha cambiado la cosa para que ahora hablemos de qué hacer con un superávit y no de más déficit”.

La trampa técnica para bajar el recibo

El Gobierno ha decidido dedicar parte de ese superávit que se viene registrando en lo que va de año a recortar los peajes y, con ello, a reducir lo que pagan los clientes en cada factura. Una medida con la que, en principio, parecía que el Ejecutivo incumplía los preceptos de la Ley del Sector Eléctrico que aprobó a finales de 2013, y que (parecía que) establecían que los superávit habrían de ser destinados enteramente a reducir las deudas del déficit de tarifa acumulado (esos 28.000 millones de euros) y que los peajes no podrían recortarse mientras existiesen deudas pendientes de años anteriores.

Pero desde el Ejecutivo se explica -y ahí está la trampa técnica a la que se agarra para la rebaja anunciada- que esta obligación sólo es aplicable a la deuda acumulada desde que entró en vigor la Ley del Sector Eléctrico, esto es, la deuda creada en diciembre de 2013. Así que, si este año hay superávit, casi casi, barra libre para el Gobierno para utilizarlo. Y como el superávit parece garantizado y además puede ser cuantioso, en el sector eléctrico se da por hecho que se utilizará para aplicar nuevas rebajas (o para renovar las existentes) de cara a 2016.

La próxima rebaja, en enero (pero… ¿cuándo se anunciará?)

Lo que parece descartado es que se vaya a aprobar un nuevo abaratamiento de la factura eléctrica a cortísimo plazo. “Vamos a ser muy prudentes. Tenemos que estar muy seguros de que este año y el siguiente no hay nada de déficit eléctrico. Nada”, apuntan las mismas fuentes. Y, por ello, el Gobierno no moverá ficha en este sentido hasta la aprobación de la nueva orden ministerial de peajes, que se producirá el próximo diciembre. Entonces, el Ministerio de Industria ya puede tener una visión clara de cómo cerrará el año el balance del sistema eléctrico. “En la orden de peajes de diciembre es con la que se decidirá qué se hace con el superávit en función de su cuantía”, subrayan. “Vamos, que puede ser después de las elecciones”, bromean. En efecto… puede.

Y es que las elecciones generales previsiblemente se celebrarán en noviembre o en diciembre. Así que, en función de cuándo se apruebe la orden de peajes, el propio texto ministerial podría estar ya enteramente fijado durante la campaña electoral. E incluso sin que esté la orden de peajes ya negro sobre blanco, el Gobierno puede anunciar su decisión sobre qué hacer con el superávit del sistema eléctrico y cuánto bajar la luz con antelación… y, con ello, claro está, que el anuncio llegue oportunamente antes de la celebración de las elecciones.

El propio ministro Soria ha insinuado en repetidas ocasiones en las últimas semanas que si hay “margen de maniobra” (esto es, si hay superávit y de qué cuantía) la factura eléctrica podría volver a bajar en 2016. “Ahora hay un margen de maniobra que antes no había. De cara al próximo año, si hay superávit, se planteará de nuevo” repercutirlo en una rebaja de los peajes, según explicó ayer mismo el ministro. Veremos cuándo se aprueba y, sobre todo, cuándo se anuncia.