Por ahora, y salvo sorpresas, parece que Telefónica ha impedido que sus rivales se revuelvan demasiado y que le hagan un agujero en sus planes futbolísticos. Orange ha aceptado pagar cerca de 60 millones por su parte de los derechos del fútbol, unas veinte veces más de lo que pagó el año pasado por los derechos del deporte rey, y ofrecerá los dos canales que está obligada a compartir con sus competidores la operadora que dirige Luis Miguel Gilpérez. Vodafone, el único de los grandes que aún no se ha pronunciado, más allá de expresar interés por los precios, tiene así presión añadida para no salirse de la manada.

Fuentes próximas a la operación confirmaron a SABEMOS que la participación de Orange en el fútbol está cerrada casi al 100%, y que difícilmente habrá marcha atrás. Lo que no está tan claro es cómo piensa comercializarlo la compañía. 

Lo lógico es pensar que utilizará su propia plataforma de TV. Aunque el problema es que el sistema multipantalla que utiliza, TV Everywhere, contratado a Viaccess-Orca en 2013, utiliza equipos domésticos que combinan la TDT con contenido de internet u over the top (OTT). Esto, en pocas palabras, supone que su forma de funcionar se parece más a la de Youtube que a la de Movistar+, y es más susceptible de fallar en caso de saturación o si la conexión no es muy buena. No es propiamente televisión por IP, y eso puede suponer un inconveniente si, de aquí al inicio del campeonato, no se provisionan las redes de entrega de contenidos (CDN, content delivery network) necesarias para evitar que una provisión muy rápida de nuevos clientes, o un partido muy popular, saturen las redes y provoquen una mala experiencia de usuario.

Asimismo, la compañía tendrá que multiplicar el número de decodificadores. La base de usuarios de TV de Orange, según el último dato comunicado a la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC), era de poco más de 109.000. Si, hipotéticamente, vendiese los dos canales por 20€ al mes durante los nueve meses que dura el campeonato, necesitaría más que triplicar su cifra de abonados de televisión para rentabilizar esta inversión (y eso en caso de que absolutamente todos sus clientes decidiesen contratar el fútbol). 

El mismo problema tendría con la recién comprada Jazztel, que despreció la TV hace años para no verse obligada a pagar la tasa impuesta por el PSOE para financiar RTVE. En realidad sólo comercializa un producto llamado Jazzbox, que no deja de ser una versión empaquetada de Yomvi (ahora propiedad de Movistar). Pero Jazztel apenas lo ha promocionado, y nadie cree que tenga demasiados clientes. Ambas van a tener el fútbol, pero van a tener que trabajar a toda velocidad si quieren servírselo a sus clientes.

Vodafone, que gracias a TiVo y a sus propios decos tiene una solución mucho más firme y en la que no debería haber problemas, sin duda se va a ver presionada por la decisión de su rival. Aunque, según Expansión, la cablera vasca Euskaltel (que tiene más clientes de TV que Orange, por cierto), ha descartado pagar por el fútbol, no está claro que los ingleses vayan a atreverse a ir por un camino más arriesgado que el de los galos. Si finalmente se prestan a vender a un precio parecido al de Movistar, con un pequeño descuento, en una oferta sin la Liga Adelante, Movistar podrá respirar tranquila y atacar su próximo objetivo: la Champions que controlan Mediapro y Al Jazeera. 

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