La marca de refrescos Pink Cow, que produce sus bebidas en Galicia y que tiene como logo a una vaca con alas, se ha enfrentado a la multinacional del toro en varias ocasiones, a costa del diseño de su imagen corporativa. Pese a haber ganado en Europa, ahora Red Bull se opone a la comercialización del producto en Colombia.

El creador de Pink Cow, Flavio Morganti, confiesa en una conversación con SABEMOS que no tiene “muchas ganas de estar en este fregado”.

Él asegura que la compañía de bebidas energéticas austríaca les ha provocado varios dolores de cabeza y que, pese a que Red Bull ha tratado de impedir el uso de su marca en Europa, la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) ha dado la razón a la empresa gallega en dos ocasiones: sus logotipos no tienen nada que ver.

La Oficina de Armonización del Mercado Interior ha dado la razón dos veces en Europa a Pink Cow frente a las reclamaciones de Red Bull, que ve similitudes entre los dos diseños de las marcas

“Nada más salir al mercado, Red Bull se opuso a nuestra marca. Ganamos dos veces a nivel europeo y habíamos pensado que se había acabado, pero nos hemos encontrado con lo mismo en Colombia”, explica Morganti por teléfono.

La multinacional del toro se ha opuesto en Colombia a la utilización de la marca que tiene Pink Cow como logo en sus envases: una vaca rosa con alas. En este sentido, el italo-orensano adelanta que van a plantear su defensa en los mismos términos que en Europa; aunque haya que esperar a lo que digan los jueces del país, añade, existe un precedente legal en el viejo continente, por lo que esperan que “las leyes tengan la misma forma de actuar”.

“Siento que se lo hayan tomado así. Mi vaca alada no tiene nada que ver con su logotipo. Una vaca alada no tiene nada que ver con el toro de Red Bull; ellos tienen dos toros enfrentados y yo no digo que demos alas. Tenemos una vaca alada porque queríamos aportar una forma de ver a la vaca de manera diferente. A partir de ahí, nosotros no queremos problemas con nadie”, zanja el empresario.

“Mi vaca alada no tiene nada que ver con su logotipo. Una vaca alada no tiene nada que ver con el toro de Red Bull”, asegura el creador del refresco

El principal problema que les acarrea, afirma Flavio Morganti, es que este contratiempo genera “incertidumbre” y “bloquea el proceso de internacionalización” de Pink Cow, ya que impide que los partners en Colombia cuenten con la marca gallega.

El contencioso entre ambas empresas, dice este emprendedor, les supone además un agravio porque se vincula a Pink Cow con las bebidas energéticas, cuando ellos mismos definen a su producto como “bebida funcional de última generación” -“funcional”, dice, por los efectos generadores de endorfinas que atribuye al producto-. Este es un concepto “opuestísimo”, subraya, al de Red Bull.

La dignificación de la vaca

Lo cierto es que Pink Cow ha ganado cierta relevancia mediática gracias a los pleitos con Red Bull, algo que no habría sucedido si la marca gallega hubiera rediseñado su identidad corporativa al primer atisbo de problemas con el gigante centroeuropeo. Aunque este conflicto les haya generado contratiempos, a la postre también les ha reportado mucha publicidad.

En cualquier caso, Flavio Morganti asegura que el germen de Pink Cow no tiene nada que ver con la bebida energética.

La idea proviene de un libro que escribió el creador de la marca, en el que defiende los valores femeninos de la vaca

Todo proviene de un libro que escribió el empresario, titulado Vacas: su dignificación sexual y gastronómica. Bajo este delirante nombre se esconde, según el autor, un alegato en favor de la carne de vaca, que muchas veces se etiqueta como buey para que suene mejor y dé una impresión de mayor calidad.

A partir de esta idea, precisa Morganti, se construye un paralelismo con la sociedad, por lo que el libro deriva en una defensa de los valores femeninos no sólo en los bóvidos sino también en los humanos.

Eso le llevó a registrar la marca Pink Cow en 2007 y luego a comercializar el refresco con este nombre a finales de 2013, con fabricación 100% gallega y capital 90% gallego también.

La intención de la compañía era crear un producto que, aunque no esté dirigido exclusivamente a mujeres, “represente” los valores femeninos con independencia de los cánones establecidos. De ahí la vaca con alas.