Los brotes verdes llegan al Congreso de los Diputados. Ése parece ser el ambiente que se respira en el viejo palacio de la carrera de San Jerónimo. Tan es así, que las Cortes han aprobado ya unos presupuestos expansivos que harán olvidar la austeridad de los años precedentes. Además, los diputados -cuestionados ante la opinión pública por su baja productividad y escaso trabajo- gozarán, previsiblemente, de una subida salarial en 2016, igual a la de los funcionarios.

Tras seis años de congelación de sueldos –e incluso bajada en 2010-, los parlamentarios ven ya la luz al final del túnel. Los presupuestos para 2016 de las Cortes Generales, el Defensor del Pueblo y la Junta Electoral Central –aprobados ayer en una reunión conjunta de las Mesa de ambas Cámaras- están preparados para hacer frente a una subida salarial igual a la que el Gobierno ofrezca para el resto de empleados de la Función Pública.

Así lo explicó ayer el presidente del Congreso, Jesús Posada, que con sus declaraciones dio por hecho lo que es un secreto a voces: que el Gobierno utilizará como arma electoral el aumento en los sueldos de los empleados de la Administración del Estado, autonómica y local.

“Estamos preparados para cumplir lo que decida el Consejo de Ministros. Tenemos una dotación para actuar como nos parezca. El presupuesto está listo para la decisión que se adopte, tanto si es subir como mantener congelado”, señaló el presidente de las Cortes ante los periodistas. Así las cosas, todo parece apuntar a que sus señorías –que ya han empezado sus vacaciones de verano- se beneficiarán del año electoral y de la promesa de incremento de sueldos al conjunto de los funcionarios.

Lo que sí está claro es que las cuentas de las Cortes Generales experimentarán una subida del 1,51 por ciento, hasta disparar el gasto anual a 85,51 millones de euros (1,27 millones más que en el presente ejercicio). Se pone fin así a seis años de austeridad y de recortes. Especialmente duros para las Cámaras fueron 2011 y 2012, con bajadas presupuestarias de 6,6 y 5,2 por ciento, respectivamente.

Algo más de 35,5 millones en sueldos

Con el previsiblemente incremento, los sueldos de los diputados superarán el montante total de los veinte millones de euros, que es lo que cuesta al bolsillo de los ciudadanos los salarios de sus señorías. Desde que se estableció la congelación, allá por el año 2009, la nómina de los parlamentarios se ha mantenido constante en 13,5 millones de euros en retribuciones y casi 5,3 en concepto de complementos salarial.

En total, el Congreso se gasta este año en sueldos la nada despreciable cifra de 35,5 millones de euros. Además del salario de los diputados, la Cámara afronta el pago de más de nueve millones de euros en las retribuciones básicas y complementarias de sus funcionarios; y 3,7 millones para las del personal laboral. En ese capítulo de gastos de personal, se incluyen 30.000 euros en concepto de gratificaciones o incentivos al rendimiento y 17.000 euros de ayuda al comedor.

El incremento presupuestario para 2016 supondrá que crezcan partidas como la de transportes, a la que la Cámara baja ha destinado este año algo más de 7,8 millones de euros; estudios y trabajos técnicos (casi 2,9 millones); energía eléctrica (2,2 millones); limpieza y aseo (1,4 millones); gastos de edición y distribución (1,2 millones); reuniones, conferencias y cursos (algo más de un millón de euros); combustible (400.000); prensa, revistas y libros (180.000 euros); arrendamientos de edificios (130.000); mobiliario y enseres (125.000); agua (50.000) y gas (25.000).

También habrá incremento para las subvenciones que la Cámara baja otorga a los grupos parlamentarios. El gasto por ese concepto durante este año ha alcanzado los 9,3 millones de euros.