No corren buenos tiempos para el titular de la cartera de Industria, Turismo y Energía, José Manuel Soria, uno de los ministros más quemados del gabinete de Mariano Rajoy desde hace meses. Tras las durísimas críticas del PP de Castilla y León –que llegó a pedir su dimisión tras el batacazo del 24-M-, se suma el malestar que origina en el sector sorayista de Moncloa su estrecha relación con el empresario canario Miguel Ángel Ramírez, al que atribuyen ahora un fraude a las arcas públicas de 21 millones de euros.

José Manuel Soria no ha sido nunca del agradado de determinados sectores del Gobierno. Además de su condición de destacado miembro del llamado G-8 -el grupo de ministros que se opone al excesivo poder de la vicepresidenta-, la facción sorayista no le perdona sus duros enfrentamientos con el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La guerra entre ambos se desató a principios de la legislatura y tuvo su punto álgido en noviembre del año 2013, cuando Montoro se encargó de reventar toda la reforma eléctrica de Soria, con el objetivo –según decían en Hacienda- de preservar el déficit público.

Pero además, durante la legislatura, un importante recelo se ha levantado en esos sectores del Gobierno a cuenta de las amistades peligrosas del ministro de Industria; en concreto, la que le une con el empresario canario Miguel Ángel Ramírez. Ayer -tras la publicación por parte del diario “El Mundo” de que el llamado “rey de la seguridad” acumula un fraude al Estado de 21 millones de euros-, el enfado en el sector sorayista era mayúsculo, según cuentan fuentes de la Moncloa a SABEMOS.

La cifra de 21 millones de euros es la resultante de sumar a las cantidades evadidas a Hacienda (nueve millones) –cuyo montante se conoció hace un año- las defraudadas en cotizaciones a la Seguridad Social (12 millones), según un informe de la Inspección de Trabajo que lleva fecha del pasado 15 de junio.

Filtración de documentos de Hacienda y Empleo

Se da la circunstancia –y a eso se agarra el círculo más cercano al ministro Soria- de que los informes filtrados sobre las cantidades evadidas han sido hechos en los departamentos ministeriales de Hacienda y Empleo, dirigidos –precisamente- por dos de los más destacados integrantes del sector sorayista, como son los ministros Cristóbal Montoro y Fátima Báñez.

Sea cual sea el origen de las filtraciones, lo cierto es que en este asunto de las amistades peligrosas del ministro de Industria llueve sobre mojado. También fue grande el malestar en ciertos sectores del Gobierno cuando el pasado 24 de junio el Tribunal Supremo anunció su decisión de anular el indulto parcial concedido por el Gabinete popular al empresario canario -que se oponían el juez y el fiscal-, tras la condena por un delito contra la ordenación del territorio.

Según las fuentes consultadas, la amistad entre el ministro y el “rey de la seguridad” –que se certificó en el año 2013, cuando Soria acudió a la inauguración de un concesionario de coches propiedad del empresario y dijo que Ramírez representa “el concepto más puro de emprendedor que yo conozco”- perjudica gravemente al Gobierno ante la opinión pública. Y no sólo por la imagen de favoritismo que se produjo tras el indulto –anulado después por el Supremo-, sino por la cantidad de contratos públicos que el empresario canario mantiene con la Administración del Estado y la de las comunidades autónomas

Y es que el Miguel Ángel Ramírez consiguió el año pasado un contrato de vigilancia para los servicios generales del Ministerio de Defensa y sus organismos autónomos por un importe de 43 millones de euros. A ese contrato se añaden otros con Patrimonio del Estado, Metro de Madrid, Delegación del Gobierno en la capital de España, Juzgados de Canarias, Consejería de Sanidad de la Generalitat Valenciana… En total, 180 millones de euros en adjudicaciones públicas.

Respaldo de Rajoy

También es cierto que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha perdido la confianza en Soria y eso es, precisamente, lo que mantiene al dirigente canario en el Gobierno de la Nación.

Sin llegar al extremo -como apuntaron algunos medios tras el batacazo de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo- de que Rajoy pretendía hacer de Soria su persona de confianza en el Gabinete, el ministro de Industria conserva un importante peso dentro del Ejecutivo, lo que le hace ser una de las figuras clave del denominado G-8, junto a Ana Pastar y José Manuel García-Margallo.

Soria no solo conserva sus competencias, sino que las ha aumentado en las últimas semanas. Ejemplo de ello es el encargo realizado por el jefe del Ejecutivo de que acuda, junto con la vicepresidenta, a las reuniones con los grandes grupos editoriales para negociar las adjudicaciones de seis nuevas licencias de televisión.