Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos a la Generalitat, recibe con “prudencia” la propuesta de Alicia Sánchez-Camacho de presentar una moción que impediría al presidente catalán disolver el Parlamento en agosto. La líder regional del PP se dice dispuesta a estudiar cualquier medida “tanto parlamentaria como política” para evitar los comicios.

El PP no tiene prácticamente ninguna posibilidad de sacar adelante la última propuesta ideada para echar por tierra los planes del presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas. La presentación de una moción de censura contra él ha sido deslizada hoy por la líder regional de los populares, Alicia Sánchez-Camacho, que se ha mostrado en declaraciones a los medios dispuesta a estudiar cualquier medida “tanto parlamentaria como política, en este caso un instrumento parlamentario, para evitar que Mas pueda convocar unas elecciones que llevarían al desastre, a romper España y a dividir a los españoles”.

Sin embargo, el PP no puede presentar dicha moción por sí solo y requiere el concurso de al menos otro grupo parlamentario. El único que podría prestarse a ello es el de Ciudadanos, partido que ya se ha apresurado a marcar distancias. “La mejor moción de censura contra Artur Mas es ganarle las elecciones”, ha indicado su candidata a las autonómicas, Inés Arrimadas, en declaraciones a SABEMOS. Arrimadas, que fue proclamada cabeza de cartel a principios de mes, asegura que recibe con “prudencia” la propuesta del PP y se mantiene a la espera de que se convierta en algo oficial.

El presidente regional debe convocar las elecciones 54 días antes de la fecha prevista para celebrarlas. Es decir, el 4 de agosto debería publicarse el decreto de convocatoria para cumplir los plazos previstos en la ley y que los catalanes acudieran a votar el 27 de septiembre. Sin embargo, con una moción de censura en curso el líder de Convergència quedaría inhabilitado para tal cosa, según el reglamento del Parlamento autonómico. Hasta que dicha moción se resuelva, en un sentido o en otro, no podría disolver el legislativo.

De esta manera, y ante la práctica imposibilidad de que triunfe la moción, la propuesta de Camacho solo serviría para posponer las elecciones y no para cambiar de presidente, auténtico sentido de la medida. Con Ciudadanos reticente a participar, todo indica que la idea ha muerto antes de nacer.