El modelo Laporta se ha ido para no volver. El presidente saliente del F.C.Barcelona, Josep María Bartomeu, sucesor de Sandro Rosell, ha sido elegido por primera vez al frente de la institución después de haberse hecho con el triplete pero con serias sombras en su gestión, como la prohibición de fichar por infracciones relacionadas con la inscripción y traspasos de jugadores menores de 18 años, o la judicialización del caso Neymar, por el que está imputado

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Abandona Bartomeu, por fin, la etiqueta de presidente no elegido en las urnas, de forma parecida a lo que le sucedió en su momento a Susana Díaz en la Junta de Andalucía. El refrendo mayoritario supone no sólo la conformidad de los socios azulgranas con la gestión de los últimos años, que desean se prorrogue para los seis siguientes, sino también que Laporta está totalmente amortizado para los blaugranas.

La jornada electoral fue, de hecho, una muestra de cierto patetismo por parte del exdirigente que acompañó al Barcelona en una de sus etapas más brillante. El hecho de que antiguos deportistas que apoyaban a Laporta a cambio de un puesto en la institución, tales como Enric Masip, Javi Rodríguez, Eric Abidal, Audie Norris y Roger Esteller, se saltasen a la torera las normas electorales y se plantasen en el Access 15 del Camp Nou para hacer campaña, fue visto inicialmente como un desafío a las normas fijadas para los comicios, pero tras los resultados definitivos queda claro que fue una maniobra a la desesperada para tratar de enderezar lo inenderezable. 

Josep María Bartomeu, nacido en 1963, casado y padre de dos hijos, es empresario y, aunque vendió una parte importante de sus compañías ADELTE y EFS al fondo de capital privado Baring, tanto él como su hermana Mireia siguen muy implicados en ambas compañías. Se trata de negocios relacionados con las pasarelas portuarias y de aeropuertos, y sus empresas están relacionadas, en general, con la ingeniería y los servicios de mantenimiento. Asimismo, los hermanos Bartomeu aparecen en el registro ligados con numerosas empresas relacionadas con el sector inmobiliario.

Laporta, presidente entre 2003 y 2010, y partidario de la independencia de Cataluña, no llegó nunca a consumar su esperado salto a la política, quizá porque nunca se recuperó de la imagen de manirroto que transmitió su sucesor Sandro Rosell, apoyado por un informe de la firma KPMG, desde que se sentó en su despacho y vio que no había dinero en la caja. Puede que el juez José Manuel Martínez Borrego archivase la demanda contra demanda y otros 16 directivos, pero su imagen nunca se recuperó de esa fotografía, a la salida de la discoteca Luz de Gas, con un puro en una mano, una botella de champaña en la otra, y una generosa película de sudor.

Los casos contra el flamante ganador de los comicios siguen, sin embargo, abiertos. El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata acordó llevar a Bartomeu, Rosell y el club, por delitos contra la Hacienda Pública y delito societario por tapar el auténtico coste del fichaje de Neymar. Asimismo, de la Mata ha admitido a trámite una querella de la empresa DIS, que tenía parte de los derechos del brasileño Neymar de Silva, contra este jugador y el presidente del Barcelona, Josep Maria Bartomeu, por delitos de corrupción entre particulares y estafa. 

En una entrevista concedida al diario El Mundo, Bartomeu le quitaba peso a estas imputaciones con los mismos argumentos que un político cualquiera: “Estar imputado no significa nada, significa estar investigado. En este caso, como yo sé que no he hecho nada malo, pues me presento. De haber hecho algo malo en el pasado, no me presentaría. (…) Cuando dije (que el caso Neymar era) poca cosa me refería a que acabará en nada. No veo ningún delito. Puede haber una interpretación fiscal de la ley tributaria entre España y Brasil. Esto va de bajada. La Audiencia ha cerrado la carpeta y lo ha enviado a un juzgado en Barcelona. No veo ningún delito, ni del Barça, ni de Rosell, ni de Bartomeu”.

Si Rosell fue criticado, pese a los títulos, por cambiar la promoción de Unicef de la pechera por una de Qatar Foundation, Bartomeu acaba de ampliar el actual contrato, con Qatar Airways, por más de 40 millones de euros, hasta 2019. Sin embargo, éste no se habría hecho definitivo de no haber logrado ganar los comicios de ayer. A pesar de que las encuestas entre aficionados siguen prefiriendo volver a recuperar el logo de Unicef, que hoy está cerca de donde la espalda de los jugadores pierde su nombre, la elección de Bartomeu deja claro que es un tema secundario. Es difícil que el club renuncie a los más de 40 millones anuales que, según las estimaciones, dejará en sus arcas este acuerdo.

En todo caso, ganase quien ganase, no había dudas de que cualquiera de los candidatos refrendaría el proceso independentista que encabeza Artur Mas: Todos se comprometieron recientemente a hacer que el club se abone al plan de secesión, pese a tener aficionados en todo el país y en todo el planeta.